Policiales

Una testigo señaló a la imputada de un doble crimen

Rocío Quiroz fue sindicada como quien le disparó a Eliana Zalazar y Carolina Aranda en agosto de 2011 tras salir de un boliche.

Sábado 21 de Febrero de 2015

El juicio oral y público por el homicidio de dos chicas baleadas a la salida del boliche Mogambo en agosto de 2011 sumó ayer una declaración decisiva. Una testigo presencial del fatal ataque reconoció en la sala de audiencias a la joven acusada, Rocío Ayelén Quiroz, como quien se acercó a las víctimas a bordo de una moto conducida por un joven, les disparó y se alejó en contramano desde 27 de Febrero al 4100, el lugar donde murieron Eliana Judith Zalazar y Carolina Jessica Soledad Aranda, de 19 y 20 años respectivamente. La testigo afirmó que esa madrugada reconoció a la agresora porque era la novia de un amigo de su hermano, y ayer lo hizo nuevamente frente al tribunal que lleva adelante el proceso por el doble homicidio.

La declaración de M. fue uno de los aportes más valiosos de la cuarta jornada del juicio que el tribunal integrado por Edgardo Fertitta, Ismael Manfrín y Julio César García le sigue a Rocío Ayelén Quiroz, de 22 años.

Madrugada fatal. El doble crimen ocurrió a las 5.40 del 27 de agosto de 2011. Esa noche Eliana y Jéssica fueron a bailar a Mogambo, un boliche que funcionó en la esquina de bulevar Avellaneda y Rueda. Al salir, ambas caminaron hasta un carribar de 27 de Febrero al 4100, a dos cuadras de la bailanta, compraron un pancho y se sentaron a comer. Poco después, como habían acordado, se irían a dormir a la casa del papá de Eliana, a muy pocas cuadras de allí.

Pero entonces llegó hasta el lugar una moto conducida por un muchacho y con una chica como acompañante. Esa joven, sin bajarse del rodado, le disparó a las dos víctimas con una pistola calibre 9 milímetros. A Carolina un tiro le perforó el corazón. A Eliana la alcanzaron cuatro balazos. Las dos murieron en el acto.

En la jornada de ayer declaró M., una testigo presencial que fue propuesta por la fiscalía que integran Lucía Aráoz y Carlos Covani. Se trata de una chica de 22 años que había ido a bailar a Mogambo aquella noche. Ante el tribunale, la chica contó que la madrugada del doble crimen salió caminando unos metros detrás de las víctimas. Y que cuando estaba llegando al carribar donde las chicas compraron los panchos vio que pasaba una moto por al lado suyo. Entonces reconoció que quien iba como acompañante era Ayelén.

Sin bajarse. Según contó M., la moto redujo la velocidad, la chica les disparó a las víctimas y el vehículo se alejó en contramano. La testigo dijo que reconoció a la acusada como "la novia de Aarón", un amigo de su hermano. Y ante un pedido del fiscal, señaló como la autora a la joven sentada en el banquillo de los acusados. Más tarde participó de un careo con el propio Aarón, quien corroboró que ambos se conocían.

Otro testimonio que se incorporó ayer a las pruebas del juicio fue el de E., una chica que indicó que Ayelén y Carolina, una de las víctimas, "se tenían bronca" desde antes. Y aunque no explicó por qué motivos, siempre se sostuvo desde la pesquisa que había celos por un muchacho. En ese marco, en la audiencia de ayer se acordó citar para la semana que viene a otra chica que podría aportar datos sobre ese conflicto previo.

En otro tramo de la audiencia, declaró un hombre que fue convocado como testigo de la declaración que Quiroz hizo en Jefatura tras ser detenida, un par de semanas después del doble crimen. Esa confesión ante la policía es cuestionada por la defensora Graciela San Miguel, quien sostiene que a la chica la forzaron a prestar declaración y por lo tanto sus dichos no son válidos, tal como lo publicó La Capital ayer. Ese testigo dijo que estuvo presente mientras Ayelén relataba los pormenores del ataque y que "no fue presionada" por la policía, sino que estaba "tranquila". Y dijo que junto a él estaba presente otro hombre convocado como segundo testigo.

Este último, un repartidor de soda que al llegar a Jefatura fue convocado para presenciar el testimonio, en cambio dijo que la policía le "leyó" una declaración. Pero en octubre de 2011 había dicho otra cosa en el juzgado de Instrucción Nº11, que a cargo de Hernán Postma investigó el caso: entonces había dicho que presenció la confesión de la chica y fue capaz de reproducir sus dichos. Por eso ahora los fiscales pidieron que se le impute el delito de falso testimonio.

La próxima jornada del juicio se realizará el lunes, día para el cual se espera la declaración de una nueva testigo y de familiares de las víctimas.

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