POLICIALES

Una relación violenta con el peor final determinaron la prisión perpetua para un joven por femicidio

Si bien Matías Ramírez aseguró que su novia Sabrina Vallejos se había suicidado, un tribunal oral le aplicó la pena máxima al término del juicio. El hecho ocurrió hace tres años

Miércoles 21 de Octubre de 2020

Credibilidad. Ese concepto que toma la posta de la verdad cuando las certezas no terminan de imponerse parece haber sido la clave de la sentencia a prisión perpetua contra un joven de 21 años condenado por el femicidio de su novia Sabrina Alida Vallejos cometido hace tres años en una precaria vivienda de la zona sudoeste. Si bien al término del juicio oral las partes coinciden en que el único que sabe lo que realmente ocurrió el mediodía del 6 de noviembre de 2017 es Matías Ricardo Ramírez, la reconstrucción del hecho presentada en el debate inclinó al tribunal a sentenciar según la versión de la fiscal Marisol Fabbro, para quien el muchacho asesinó a su novia y luego mintió al decir que había salido y al regresar la encontró colgada de una sabana, tal como insistió en plantear la defensora Nora Gaspire al pedir su absolución.

Por lo pronto, este martes se conoció el veredicto del tribunal conformado por los jueces Héctor Núnez Cartelle, Patricia Bilotta y Nicolás Vico Gimena, que la semana próxima dará a conocer los fundamentos del fallo.

Violencia sin dudas

Si hay algo de lo que no quedaron dudas durante el juicio es de la violencia que atravesaba la relación que Matías y Sabrina habían iniciado unos ocho meses antes de la muerte de ella por asfixia. Pero tampoco resultó terminante la versión del muchacho que aseguró haberla encontrado colgada en el baño del rancho de material y chapa que estaban compartiendo Avellaneda al 4300. Y las dudas sobre sus dichos arreciaron cuando, a sus contradicciones sobre lo ocurrido, se agregaron muchos testimonios que daban cuenta del contexto de violencia de género que venía sufriendo la joven de 22 años.

En sus alegatos formulados al inicio del juicio el pasado 8 de octubre, la fiscal expuso que las habituales discusiones entre ambos habían empezado temprano a la mañana hasta que, cerca del mediodía, Matías golpeó y asfixió a Sabrina con una sábana que luego colgó de una viga, para finalmente salir a pedir ayuda a los vecinos y decirles que había la encontrado colgada en el baño. Sin embargo, nadie más que él pudo ver si realmente la muchacha había estado colgada porque cuando llegó el primer testigo el cuerpo de Sabrina yacía en el patio.

Esa escena obligó a las partes a reconstruir lo ocurrido a partir de la historia previa de ambos. La defensa, por ejemplo, presentó como inobjetable la versión del acusado a partir de testimonios que enfocaron en el consumo de drogas por parte de ambos, así como en una supuesta tendencia suicida de la víctima a partir de un hecho ocurrido un año antes con el suicidio del entonces novio de Sabrina. Según esa teoría la muchacha habría cargado con cierta culpa que la pudo llevar a quitarse la vida. “Esa chica no estaba bien, no era feliz”, aventuró Gaspire en su presentación del caso.

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La escena final

Durante el debate los testigos refirieron dos escenas: la del crimen -o, para la defensa, suicidio- y la de la convivencia previa. Sobre la primera declararon policías, peritos y algunos vecinos. Varios coincidieron en que el joven repetía que la había encontrado colgada en el baño, que tomó un cuchillo y cortó la sabana para reanimarla. Algunos notaron que ella presentaba un golpe y, extrañamente, no había sangre. También notaron que había una mochila con ropa.

Si bien los primeros policías que llegaron al lugar comenzaron a trabajar como si se tratara de un suicidio esa versión no terminaba de cerrar a algunos testigos, especialmente al personal de policía científica. Si bien la presunción inicial era la de una muerte por ahorcamiento, había elementos “poco comunes” a un suicidio.

Uno fue que la sábana había sido cortada por Ramírez a la altura del cuello y había quedado el resto colgado, cuando suele ser al revés. “Si una persona estuvo suspendida es imposible que se tenga ese resto de sábana”, dijo un testigo. Además, explicó un perito, quien descuelga un cuerpo no corta en la zona del cuello porque está apretado y no entra el elemento, en este caso un cuchillo, para cortar. También el cuerpo presentaba lesiones y no había sangre. El novio de la víctima explicó que el golpe obedecía a que cuando la descolgó se le cayó y se golpeó, pero en la escena no había elementos que explicaran contra qué.

También llamó la atención de varios cómo había hecho Sabrina para colgarse en el baño sin haberse parado sobre nada previamente. Una lesión importante sin sangre sumada al piso húmedo, por otra parte, aportó a la escena la presunción de que el lugar había sido limpiado. A un médico le llamó la atención la posición del cuerpo, ya que cuando se encuentra a alguien ahorcado, así lo hayan descolgado, siempre se encuentra abajo del lugar donde se ahorcó y en este caso estaba muy apartado, como trasladado.

La escena anterior

La otra escena reconstruida en el juicio fue el contexto previo. Al respecto, hubo vecinos que dijeron no haber escuchado nada esa mañana pero otros refirieron las discusiones a los gritos. Alguien le contó a su madre que la noche anterior habían escuchado a Sabrina llorando a los gritos, que al parecer habían discutido porque él no la dejaba salir.

Por otra parte, familiares y amigas de de Sabrina contaron que si bien ella intentaba esquivarle al tema, era notorio que solía ser golpeada, habitualmente la encontraban lastimada. Que siempre discutían, al parecer porque él era celoso. Y varios aseguraron haberle dicho que terminara con esa relación porque el desenlace sería malo para los dos.

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Y si bien algunos admitieron haberla escuchado decir que quería matarse por vivir una mala situación, también coincidieron en que no había razones para pensar que podía hacerlo. Una amiga cercana relató que le había dicho que se separara. “Decía que lo iba a pensar, tenía miedo de que él se matara, él le decía que si ella lo dejaba él iba a hacer cualquiera. La manipulaba y ella venía de una pérdida”, contó una joven que no creía que se hubiera matado. “Alguien puede estar triste, pero que se mate es diferente. Más de una vez ella volvió con él por miedo a que él se hiciera algo y su familia tomara represalias”, agregó la testigo, refiriendo las consecuencias que su trágica relación anterior había dejado en Sabrina.

El contexto de violencia de género física y psicológica descripto por testigos que contaron sobre escenas de celos, ideas como “si se pintaba era por puta o porque tenía otro macho” o la negativa a que ella terminara con la relación fue refrendado también por profesionales. Una psicóloga evaluó, a partir de entrevistas con su entorno, que Sabrina era víctima de esa situación, que estaba indefensa y perturbada pero no había hallado indicadores comunes de suicidio.

Por otra parte, la defensa presentó como testigos a familiares del acusado que si bien refrendaron la situación de violencia en la pareja la describieron como si fuera algo mutuo. Que los dos eran celosos, que los dos se drogaban, que ambos se golpeaban. En este caso el que siempre aparecía lastimado en las reuniones familiares era Matías. Incluso no titubearon en presentar a la víctima como “una loca”, cuestión también típica en casos de violencia de género. Este cuadro que abonaba la teoría del suicidio también fue descripto por profesionales que la defensa presentó como testigos.

En cuanto a la autopsia, estableció que la chica había muerto por “asfixia mecánica por compresión en el cuello” con una tela. Y no se pudo determinar si fue por ahorcamiento o estrangulación.

Dos versiones, un fallo

En los alegatos de clausura, Fabbro remarcó las contradicciones presentadas por Ramírez en sus cuatro declaraciones. Incluso que el acusado terminó reconociendo una discusión previa tal como había referido una testigo que dijo en el juicio que no había ido a declarar antes porque había sido amenazada por un tío del acusado.

La fiscal partió de la base de que la escena había sido preparada y en tal sentido expuso también los huecos entre el relato del acusado y las pruebas colectadas. Finalmente aseguró que todo se desencadenó por una discusión que terminó cuando Matías tomó por atrás a Sabrina, que estaba de rodillas, y la ahorcó con una sábana.

La defensa, a su turno, explicó el accionar del acusado y justificó sus contradicciones en el marco de la tragedia que estaba atravesando. “A veces uno reacciona como puede, no como planea”, fundamentó. Para Gaspire, los testimonios habían probado que “este pibe está preso hace tres años por haber descolgado a la novia de un tirante”.

La decisión de los jueces sobre esta historia, conocida ayer, da cuenta de que la versión acusadora fue más convincente. En unos días se sabrá por qué fue así.

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