Una pulsera magnética en el eje de la polémica

Sábado 02 de Agosto de 2008

Buenos Aires. — Angel Fernández, el principal sospechoso por el asesinato del matrimonio Mansilla-Rabago, habría vulnerado el sistema de seguimiento de la pulsera magnética que tenía colocada por disposición judicial tras obtener el beneficio de arresto domiciliario en el marco de una condena por violación seguida de muerte.

  La vulneración de la pulsera magnética, utilizada para controlar que el reo cumpla con la prisión domiciliaria, quedó en medio de una polémica ya que, mientras el Ministerio de Justicia bonaerense indicó que el sistema no fue alterado, el titular de la cartera de Seguridad, Carlos Stornelli, estimó que ocurrió lo contrario.

  El ministerio de Justicia que conduce Ricardo Casal indicó que "Fernández se hallaba cumpliendo prisión domiciliaria ordenada por el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín" y agregó que "para el cumplimiento de esa medida judicial le fue colocado el sistema de monitoreo electrónico que no fue violentado ni adulterado".

  El informe detalló que "en la memoria de la caja del equipo HMRU" de la pulsera magnética "queda registrado cualquier movimiento, como también cualquier intento de vulnerar el sistema, situación que no se detectó en el caso en cuestión".

  El informe detalló que "en la memoria de la caja del equipo" de la pulsera magnética "queda registrado cualquier movimiento, como también cualquier intento de vulnerar el sistema, situación que no se detectó en el caso en cuestión".

     Sin embargo, el ministro Stornelli señaló que Fernández "era visto fuera de su casa todo el tiempo". Es más: el hijo del acusado, Cristian Fernández, describió a los policías ante los que se entregó ayer cual era "el sistema y la logística que su padre utilizaba para quitarse el mecanismo que permitía controlar que no salga de su domicilio", dijeron fuentes del caso.

  Al respecto, agunas versiones periodísticas indicaron que el acusado se quitaba sin inconvenientes la pulsera y se la colocaba a su hijo de 9 años, con lo cual el rastreo indicaba que él permanecía en la vivienda aunque no estuviese allí.