Policiales

Una pericia balística complica al detenido por matar a dos hermanos

El crimen de Agustina y Javier Ponisio. Vainas recogidas en la casa de Castro Barros al 5500 coinciden con las de un crimen cometido por el mismo sospechoso en Salta.

Jueves 12 de Noviembre de 2015

Una pericia balística realizada por el Cuerpo de Investigaciones de Fiscales de Salta confirmó que una de las pistolas calibre 9 milímetros que le secuestraron a Javier Hernán P., detenido en Santiago del Estero por tres homicidios, fue la utilizada para matar al playero Ariel Ríos, en la localidad de El Galpón, y a los hermanos Agustina y Javier Ponisio en su casa de la zona sur de Rosario la mañana del 16 de octubre.

En la pericia primero se cotejó la vaina servida que Javier P. dejó en la estación de servicios de la localidad salteña de El Galpón donde asesinó a Ríos para robarle el dinero de la caja. Y en un escrito el mismo sospechoso confesó la semana pasada haber cometido ese crimen.

Además, en la misma pericia se cotejaron dos casquillos que el fiscal rosarino Florentino Malaponte remitió a Salta con un perito de esta ciudad y que habían sido levantados en la casa de Castro Barros al 5500 donde mataron a los hermanos Ponisio. En ese sentido, la pericia determinó que las tres vainas fueron percutadas por el mismo arma.

En ese marco, la semana próxima Javier Hernán P. será trasladado desde Metán a Rosario donde deberá afrontar una audiencia imputativa por el homicidio de Agustina y Javier Ponisio. En esa medida el fiscal Malaponte le imputará el doble homicidio agravado criminis causa, es decir que mató a los hermanos para asegurar un delito conexo, en este caso el robo que él mismo asumió ante la policía de Santiago del Estero al ser detenido.

Agustina Ponisio, de 28 años, recibió dos balazos en la cabeza, u su hermano Javier, de 25, fue alcanzado por tres disparos. En la escena del crimen quedaron dispersas ocho vainas calibre 9 milímetros.

Atrapado. El miércoles 21 de octubre policías salteños detuvieron en un departamento de la ciudad de Santiago del Estero a Javier Hernán P., un bonaerense hijo de paraguayos que era buscado por los crímenes del playero Ariel Ríos y los hermanos Ponisio. Al momento de ser arrestado le secuestraron varios elementos, entre ellos dos pistolas calibre 9 milímetros, varios proyectiles de recarga y dos silenciadores. Ante la policía santiagueña confesó sin titubeos: "En Rosario entré a la casa, le robé 25 mil pesos al pibe y lo maté. Después me encargué de la piba". Si bien esa declaración no tiene validez judicial ya que se hizo sin la asistencia de un abogado, sirvió como una introducción a aspectos de la personalidad del principal sospechoso del doble crimen.

Para lograr la detención de Javier P. los fiscales Sergio Castellanos (Metán) y Florentino Malaponte hicieron un trabajo conjunto a partir de lo que ya trabajaba la fiscalía salteña tras el crimen de Ríos. Por eso, el 28 de octubre Javier P. fue trasladado desde Santiago del Estero a Metán para responder por ese crimen, ocurrido alrededor de las 3 de la mañana del 13 de julio pasado.

Por dinero. Ríos, de 28 años, trabajaba en el turno noche en la estación de servicios Refinor ubicada en el acceso a la localidad de El Galpón. Según la acusación Javier P. increpó al playero para robarle 70 mil pesos y lo ultimó de un balazo en la cabeza haciendo uso de un silenciador.

En principio el joven se negó a declarar. Pero luego presentó un escrito en el que asumió la autoría del hecho. Allí contó que a comienzos de 2014 con Jorge, su padre, se radicaron en Córdoba y luego en San Luis, para posteriormente afincarse en El Galpón, donde pusieron una sandwichería. Pero al poco tiempo su padre fue detenido por el robo a una financiera cometido con un arma registrada a nombre de Javier y la policía comenzó a seguirlo.

El acusado indicó que fue a robar a la estación de servicios donde mató a Ríos acuciado por la necesidad de conseguir dinero para pagar un abogado para su padre y que un letrado le exigió el depósito de 15 mil pesos para la defensa. Que antes quiso vender su auto, pero como estaba prendado no pudo. Entonces fue a la estación y sorprendió a Ríos, al que conocía del pueblo. El playero pensó que era un chiste y nunca se movió de la reposera en la que descansaba. Cuando intentó ponerle un precinto dijo que Ríos se resistió y entonces lo mató de un balazo en la cabeza. Tomó 48 mil pesos de la caja y un cheque, fue a una sucursal bancaria de Salta e hizo un depósito a la cuenta de un abogado. Luego desapareció hasta ser detenido.

El lunes pasado, en el Laboratorio Regional NOA del Cuerpo de Investigaciones de Fiscales de Salta, se realizó la pericia balística sobre las tres vainas con un equipo de última tecnología, el mismo utilizado en el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Además de peritar las tres vainas, dos de ellas levantadas de la casa de los hermanos Ponisio, se realizó una prueba de balas testigos utilizando los silenciadores caseros secuestrados. Copia de esos cotejos fueron remitidos por el fiscal Castellanos a su par Malaponte para aportarlos a la causa de los hermanos Ponisio.

Javier P., en tanto, aguarda detenido en en la unidad carcelaria de Metán la llegada de la comisión policial que lo trasladará a Rosario entre martes y miércoles próximo. Las pericias fueron tuteladas por un juez de garantías de Metán.

 

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