“¿Cómo no paró? ¿Cómo la dejó tirada como a un animal? ¿No se dio cuenta de que era una
criatura la que iba en la bicicleta?” Esas preguntas se formulaban ayer los hermanos de
Gisela Fernández, una chica de 14 años que fue atropellada antenoche cuando andaba en bicicleta por
la autopista Rosario-Buenos Aires, en jurisdicción de General Lagos. El chofer que la arrolló no se
detuvo para ayudarla y hasta ayer no había sido identificado por la policía. Mientras tanto, la
menor luchaba por su vida en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde está
internada en estado crítico.
Además de la menor, otros dos ciclistas fueron atropellados y murieron
en distintos puntos del Gran Rosario por conductores que también se dieron a la fuga dejando
abandonadas a sus víctimas (ver aparte).
La familia de Gisela está cruzada por la tragedia. Ni sus padres ni sus
seis hermanos pudieron aún reponerse de la trágica muerte de un hermanito de 11 años, ocurrida en
agosto pasado cuando el nene jugaba con un amigo en un árbol y por esas travesuras de chicos quedó
estrangulado con una soga atada a una de las ramas. Por eso, ayer al mediodía, sobre el ingreso al
Heca que da sobre calle Rueda, Walter y Alicia Fernández apenas podían pronunciar palabras.
Gravísima. “Se encuentra en estado crítico porque tiene varios órganos
afectados. Un pulmón, el hígado, un riñón y la décima vértebra desplazada. Además tiene la presión
arterial bastante baja. Lo único que queda es esperar”, manifestó a La Capital
Guillermo, esposo de Alicia Fernández. La nena, según contaron sus familiares, es sordomuda desde
que tenía un año y medio y por eso no sólo “tiene dificultades para expresarse sino que
además suele perderse”.
El domingo al mediodía Gisela; su mamá, Miriam Barrios, y algunos de sus
hermanitos habían salido para pasar un día de campo en la casa de un familiar, en los alrededores
de Arroyo Seco, donde ellos viven. Cerca de las 16.30, la mujer y sus pequeños emprendieron el
regreso a casa. Pero en un momento determinado Gisela, que se desplazaba en bicicleta, se adelantó
al grupo y rápidamente le perdieron el rastro.
La mamá la buscó en su casa, en la zona de Islas Malvinas y Rivadavia,
pero no la encontró. Después siguió por el barrio sin resultados. A las 17, entonces, se presentó
en la seccional 27ª de Arroyo Seco y radicó una denuncia por averiguación de paradero. “La
señora contó que la nena era de irse por las suyas, pero siempre la encontraban a las pocas
cuadras. Parece que la chica era muy curiosa e inquieta y eso hacía que cada dos por tres se
escapara. Pero nunca se iba tan lejos”, sostuvo un vocero policial.
Buscado. La policía arroyense montó un amplio operativo de búsqueda. También
el intendente municipal dispuso que empleados de la comuna participen del rastrillaje. Uno de los
peores pronósticos se conoció cerca de las 22.30 cuando la policía tomó conocimiento de un
accidente ocurrido en la autopista Aramburu, a la altura de la planta de General Motors, en
jurisdicción de General Lagos. Gisela había sido atropellada por un vehículo y su bicicleta había
quedado tirada al costado de la ruta.
“Hasta el momento no hay testigos. Tampoco tenemos rastros del
auto o del vehículo que pudo haberla atropellado”, comentó un vocero de la 27ª.
































