Una mujer Qom fue apuñalada en el cuello mientras tenía a su hija de diez meses en brazos
Ocurrió en barrio Toba. Los vecinos contaron que fue a buscar a su marido a la casa de una mujer y en ese contexto fue asesinada

Miércoles 17 de Mayo de 2023

Lo último que hizo en su vida Marisol López, una mujer de la comunidad Qom de 24 años, fue ir a buscar la mañana de este martes a su marido a la casa de una vecina, en Qompi (Magallanes) al 4400, en la zona más agreste del barrio Toba de la zona sudoeste. Marisol fue con uno de sus tres hijos, el que tiene diez meses, en brazos. Al llegar a la vivienda en cuestión según contaron los vecinos, Marisol desató su bronca en la puerta y prontamente recibió como respuesta la agresión de dos mujeres que salieron de la casa a enfrentarla. Lo que pudo haber terminado en un escándalo vecinal, como suele haber muchos, derivó en muerte. “La tía de la mujer detenida le pasó un cuchillo a su sobrina en medio de la pelea y ella apuñaló en el cuello a Marisol. No le importó que tuviera a la criatura en brazos. Nada. Le clavó el cuchillo en el cuello. Marisol cayó agonizando con su hija sobre el pecho. Y ahí murió”, contó una de las familiares de la víctima. Mientras los parientes ya lloraban a López, la policía detuvo a una mujer de 25 años, Georgina G., como principal sospechosa de ser la asesina.

El barrio Toba de zona sudoeste es el único barrio de la ciudad que tiene sus calles señalizadas en dos idiomas: el Qom y español. Magallanes es Qompi (todos los pueblos) y Garzón es Qom (la gente indígena Toba). Para terminar de delinear los contornos de la canchita de fútbol ubicada al 4400 de Garzón y Magallanes las otras dos calles son el Pasaje Tacai (la fruta del chañar, ex 1839) y pasaje Yoló (jabalí, pecarí, chancho moro, ex 1841). “Todo este sector del barrio es de vecinos de la comunidad Qom”, explicó uno de los residentes a metros de la escena del crimen. En esta zona de la ciudad la pobreza estructural se palpa y ni siquiera el día soleado sirve para disimular las privaciones por la que pasan los que aquí viven.

Un sol primaveral envolvía el barrio Toba cuando Marisol López agarró a su pequeña hija de 10 meses para ir a buscar a su marido. La mujer tenía además otros dos niños de 5 y 9 años. Poco había pasado de las 9.30 cuando López llegó hasta una vivienda de Qompi al 4400, entre Tacai y Yoló, a unos 300 metros de la escuela Nº 1333 Nueva Esperanza y del el playón deportivo de Qom y Aborígenes Argentinos, para tener un punto de referencia. Dentro de la casa de la vecina a la que se dirigía Marisol estaba Adrián, su pareja. Cuando Marisol llegó a la puerta de la vivienda, según contaron los vecinos, López con su hija en brazos comenzó a reclamar que Adrián saliera. “Mire señor, esto pasó por un problemas de polleras”, sintetizó una de las vecinas, ante la expresión del cronista de no terminar de entender cuál era el móvil del crimen y las repreguntas que realizaba para comprender la historia.

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Pelea fatal

Dos mujeres le salieron al cruce a Marisol que nunca dejó de sostener a su niña en brazos. Una de ella era Georgina G., sobrina de la dueña de la vivienda. Entre las dos mujeres golpearon a López. La zona de pelea fue entre la calle y el arco de la canchita que da a calle Qompi. Según relataron los vecinos, la dueña de la casa buscó un cuchillo y se lo entregó a Georgina, quien sin titubear se lo clavó en el cuello, en la región cervical, a Marisol. La víctima quedó tendida boca arriba a metros del arco del potrero con su hija sobre su pecho. La cantidad de sangre que perdió la mujer llevó a que los primeros que llegaron a asistirla pensaran que la beba estaba herida.

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El cuerpo de Marisol López quedó tendido sobre la tierra, al sol, durante más de tres horas y media. Tenía tres hijos.

“No. Ella está bien. La sangre de la mamá la manchó pero la bebe no tiene nada”, indicó una vecina. "Nosotros nos queríamos ir a Chaco porque acá hay matanzas, en el barrio no se puede vivir tranquilo. Nosotros somos siete hermanos”, aportó una de las hermanas de la víctima.

Mientras la familia lloraba a su muerta, a unas diez cuadras de la escena del crimen la policía detuvo a Georgina, la apuntada como la asesina de López. Mientras la víctima agonizaba, la mujer había emprendido la fuga a toda carrera por los pasillos. Una vez detenida fue trasladada a la comisaría 32ª. En la escena del crimen la fiscal de Carla Cerliani enfrentó a la prensa y confirmó que se trató de un ataque interpersonal, que la victimaria estaba aprendida y que el arma homicida, probablemente un cuchillo de cocina, no había sido encontrado.

A unos metros, abrazado a un poste, Adrián contaba su dolor, en medio de los vapores de una ingesta importante de alcohol. “Yo la quería una banda. Era una buena mujer. Quiero que haya Justicia”, dijo. Y en su relato mencionó que había sido siete personas las que habían atacado a su mujer.

El cuerpo de López fue encerrado dentro de un gazebo color azul de la Agencia de Investigación Criminal (AIC). La carpa se mantuvo mientras en la escena trabajaron los peritos y la fiscal. Una vez que los especialistas se retiraron del lugar, el cuerpo de la víctima quedó sobre la canchita polvorienta, al sol, tapado por una manta, custodiaba por cuatro chatas policiales, a la espera de la llegada de la mortera municipal. Eso pasó a las 13.30. Familiares y vecinos de la mujer hicieron silencio y lloraron mientras el cuerpo era transportado en la camilla mortuoria. Uno de los familiares no dejaba de hamacar a la beba de Marisol en su cochecito.