Miércoles 01 de Junio de 2011
Las peleas y discusiones entre Claudia y Angel eran casi habituales. Así lo susurraban ayer a la tarde y por lo bajo algunos vecinos del barrio Parque Casas, cerca de la vía que separa esa populosa zona del noroeste de la ciudad del Bosque de los Constituyentes. Tras el almuerzo del martes la escena volvió a repetirse en la sencilla casa donde la pareja vivía con sus cinco hijas mujeres. Entonces se escucharon los últimos gritos, los últimos golpes. Sonidos que llevaron a poner en alerta a la policía. Cuando el primer patrullero llegó al lugar poco se podía hacer ante el desgarrador cuadro de situación. La mujer yacía sin vida, en medio de un charco de sangre. Su esposo, sentado junto a ella, presentaba algunos magullones y una herida punzante en una pierna. A ella se la llevó la mortera al Instituto Médico Legal para que le realicen la autopsia. A él, una ambulancia lo trasladó bajo custodia al Hospital de Emergencias para ser atendido de las lesiones. Las cinco hijas del matrimonio sólo lloraban y buscaban el consuelo de sus familiares y amigos.
Todo se desencadenó alrededor de las 14.30 de ayer en Washington 1913, a pocos metros del cruce con calle Cavia. Allí, en una casa de material que se levanta detrás de un pequeño tapial y una prolija empalizada de madera, habitaban Angel Jossues, de 52 años, y su esposa Claudia Mabel Mandaio, de 41, junto a sus cinco hijas mujeres de entre 16 y 23 años.
Según comentaron los vecinos, la pareja residía en el lugar desde hace varios años y el sostén de su economía doméstica lo reportaba un taller de costura ubicado en Pascual Rosas al 1400, en el barrio Azcuénaga, donde Angel ejercía su oficio de modisto y costurero con la ayuda inquebrantable de Claudia, que después vendía lo producido en algunas tiendas barriales.
Sorpresa."No era un tipo agresivo, jamás pensé que podía hacer algo así", sostuvo una vecina del barrio a una canal de televisión mientras se mezclaba entre mujeres y hombres que se agolparon frente a la casa donde ocurrió el drama familiar y que comentaron en voz baja todo lo que creyeron saber sobre los protagonistas de la historia. Nadie salía del asombro en el lugar y miraban cuidadosamente los movimientos de los investigadores de Homicidios y de la seccional 10ª que llegaron al lugar.
Fueron precisamente esos pesquisas los que se toparon con el doloroso cuadro que quedó tras la última discusión de pareja. En una especia de jardín que se levanta junto a la empalizada del frente de la casa yacía sin vida Claudia, con su cráneo roto por al menos un par de golpes presuntamente dados con un palo de madera y un charco de sangre que se esparcía como un aura alrededor de su cabeza. Junto a ella, sentado e impávido, estaba Angel. Tenía rasguños en el cuello, la cara, los brazos y una herida punzante en una pierna. Todo era sinónimo de lo feroz del enfrentamiento que habían mantenido, de los últimos intentos de defensa que opuso la mujer.
"Creemos que la pelea fue dentro de la casa, que la mujer ha tratado de defenderse e intentó escapar pero, el hombre pudo haberla alcanzado y golpeado antes de que lo lograra o cayó desvanecida por las heridas", sugirieron algunos pesquisas en relación al lugar donde quedó el cuerpo de la mujer.
Pasó muy poco para que las hijas del matrimonio llegaran hasta el lugar avisadas por vecinos y familiares y se toparan con la infausta novedad. Entonces hubo escenas de profundo dolor que conmovieron a todoso los que se arremolinaron frente a la casa.