Miércoles 11 de Noviembre de 2020
Andrea Vignaduzzi, una docente de Granadero Baigorria, fue encontrada muerta la tarde del martes por su marido sobre la cama de su dormitorio. La mujer de 52 años estaba tapada con una frazada y con rastros de hollín en su nariz. Sobre el piso de la habitación, según el parte policial, habían trazado una estrella de sal de cinco puntas y también se halló un objeto quemado, que podría tratarse de un fetiche o algún resto de un electrodoméstico.
La familia no quiso hacer comentarios sobre el extraño episodio. Rodeadas de amigos, sus hijas aseguraron que “es una cosa familiar”. Al preguntarle si se trataba de un probable suicidio, una de ellas sólo atinó a negarlo con su cabeza. Por el momento es una muerte dudosa y así será tratada por la Fiscalía de Homicidios Culposos hasta que la autopsia en el Instituto Médico Legal arroje más datos.
Cerca del mediodía del martes en la seccional 24ª se recibió una denuncia sobre un incendio en la casa de calle Moreno al 200 bis. Pero al llegar la policía al lugar se encontró que el fuego no era tal y hablaron con con Daniel Celso F., brasileño, quien dijo ser el esposo de Adriana y que, pese a estar separados, estaban compartiendo la vivienda que está en venta.
Celso declaró que cerca de las 23.30 del lunes Adriana se retiró a su dormitorio y que a las 11.30 del martes le llamó la atención que la mujer no bajara. Por lo que subió a la habitación y se encontró con la víctima en la cama, tapada con una frazada y “fría”. Dijo que tenía hollín en la nariz.
Cuando la policía ingresó al dormitorio halló “en un extremo de la habitación una estrella realizada en sal y al pie de la cama algún elemento quemado y las paredes con manchas”, no determinadas.
En el ínterin llegó al lugar un móvil del Sies y el personal constató el fallecimiento. En ese momento la policía consultó a la Fiscalía de Homicidios Culposos y la fiscal Mariana Prunotto ordenó que el cuerpo fuera trasladado al Instituto Médico legal para realizar la autopsia. El cadáver no presentaba golpes de ningún tipo.
Fuentes judiciales no descartaban que la muerte se hubiera producido por una inhalación de monóxido de carbono. Pero faltaba determinar la causa por la que se quemó el objeto y por qué sobre un extremo de la habitación había una estrella de sal de cinco puntas.