Una lógica vertical y militarista

Lunes 25 de Agosto de 2008

En la charla que mantuvo con La Capital, Gabriel Fajardo contó una experiencia que, a su entender, pinta de cuerpo entero el espíritu vertical y militarista que impera en el Servicio Penitenciario y que aún lo sorprende. Fue en oportunidad de dictar un curso. "Todos ocuparon sus bancos pero dejaron libres los de las primeras filas. Entonces les propuse que se adelantaran para no dejar bancos vacíos. Nadie lo hizo. Insití un par de veces hasta que sostuve que no iba a empezar hasta que se cubrieran esos primeros lugares. Recién entonces, los oficiales superiores accedieron a cambiarse de lugar y adelantarse a los bancos vacíos. Sólo después lo hicieron los suboficiales y la tropa. Pero en ningún momento hubo alguien que osara adelantarse a aquellos que tuvieran mayor rango".

  Y recuerda que "antes de comenzar, todos se miraban de reojo y nadie atinaba a sentarse hasta que los oficiales superiores lo hubieran hecho.

  En este sentido, remarcó que "ese esquema, ese código de conducta que impera al interior de la fuerza, seguramente se repite en los hogares de esas personas y tiene que ver no sólo con un respeto extremo a las jerarquías sino también con el observar primero para después cumplir sin romper con la lógica vertical y militarista".