Una leyenda urbana devenida en una seguidilla de venganzas
El asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero en mayo de 2013 derivó en un reguero de sangre.
Martes 21 de Marzo de 2017
Durante largos años en Rosario se dijo que las historias de Los Monos estaban recubiertas por la aureola de una leyenda urbana. Nada permitía distinguir la realidad del artificio, la verdad de la ficción, la evidencia de la conjetura.
El incidente de hoy en la autopista reitera en un primer momento esa cualidad espectral que envuelve a situaciones que conciernen a la familia de barrio La Granada. La camioneta que trasladaba a los tres acusados de asesinar a Claudio "Pájaro" Cantero es emboscada en la autopista Rosario-Santa Fe y acribillada a balazos. Justo el mismo día en que la fiscal había pedido duras condenas para ellos por la muerte del líder de Los Monos.
Las hipótesis iniciales no son unívocas. Se arriesga que el intento de frenar a la combi con destino a Coronda pudo ser de allegados a los acusados que pretendieron liberarlos. Al cabo el entorno de Luis "Pollo" Bassi, acusado de ideólogo del crimen del Pájaro, estaba señalado de una sangrienta secuencia de hechos en Villa Gobernador Gálvez.
Pero la presunción preferida apunta directamente a la banda de Los Monos. La atronadora seguidilla de venganzas hilvanada tras el homicidio del líder el 26 de mayo de 2013 frente a la disco Infinity Night inscribe el hecho de hoy en una secuencia coherente. Al día siguiente de la muerte del Pájaro mataron al encargado del boliche, Diego Demarre, tras seguirlo desde los Tribunales, incidente por el cual va a juicio Ariel Máximo Guille Cantero. El dueño de la disco, Oscar Aguirre, fue ejecutado un año después.
Al día siguiente del ataque a Demarre hubo un atentado brutal frente al distrito sudoeste de Francia y Acevedo. Allí murieron Marcelo Alomar y Milton César. La madre de este, Norma César, murió a los cinco meses. Por este hecho acaba de ser procesado Monchi Cantero, que minutos después del ataque recibía desde la morgue un informe de un policía de la banda, ya condenada, sobre el estado de salud de los heridos.
El reguero sangriento incluyó los asesinatos a quemarropa de los padres de los tres acusados de matar al Pájaro. Mataron a Miguel Angel Damario (padre de Milton), a Rubén Muñoz (de Facundo) y a Luis Angel Bassi (del Pollo). A dos hermanos del Pollo también los fulminaron a tiros tras la muerte de Pájaro con resultado de muerte.
El método de cobrar las afrentas al contado y con estallidos de pólvora también se verificó con Diego Cuello, ahora preso por narcotráfico, que en la llamada Causa Monos brindó con detalle una semblanza de la banda. A Cuello lo acecharon con 16 balazos en Hilarión de la Quintana y Moreno cuando llegaba a su casa en auto con sus dos hijas. El salió ileso. Las nenas de 2 y 4 años tuvieron heridas en la pierna.
Estos incidentes son verificables uno a uno. Como resultado de estas disputas los cadáveres quedan en la calle y la sangre se limpia a manguerazos. Pero de alguna manera sus autores se las apañan para escurrirse de ellos. Los ataques llevan una impronta idéntica que se asemeja a una firma trazada por la misma mano. Pero lo que ocurre en el Palacio de Justicia transcurre como en una realidad paralela. Lo que es seguro es que las batallas para reparar el honor o la autoridad desafiada no contemplan la actividad de Tribunales.