Una de las víctimas rompió el silencio: "Sentía asco e impotencia, no podía hablar con nadie"

Viernes 17 de Abril de 2009

Susana B. es una de las mujeres que realizó una denuncia contra el ex juez Julio César Clementín por abuso sexual.

La acusación de tres mujeres contra el ex juez Julio César Clementín, que presuntamente les habría pedido favores sexuales a cambio de beneficiar sus causas, tuvo amplias repercusiones en toda la provincia. Ayer en FM Soon de Tostado habló Susana B., una de las denunciantes. Aquí sus declaraciones reproducidas por el periódico Nuevo Chasqui.
—¿Por qué salís a contar todo esto?
—Porque veo que está impune, no se está haciendo justicia y lo mío queda en la nada y la gente no cree lo que yo pasé... es la verdad y no tengo por qué inventarla.
—¿Cuánto tiempo pasó desde que radicaste la denuncia contra el juez?
—La verdad no recuerdo pero pasó bastante tiempo y no ha pasado nada.
—¿Por qué la denuncia? ¿Qué fue lo que pasó?
—Yo venía radicando denuncias contra mi ex pareja y me di cuenta que me estaban tomando el pelo en la policía, y cuando voy a radicar otra denuncia, automáticamente me dijeron que quedaba detenida. Me pidieron que me saque todas las cosas y me dejaron tres días detenida. Me llevaron a una celda de castigo, el lugar llamado “el chanchito”. Yo estaba con lesiones, el médico no me había revisado en ese momento y sangraba por mis heridas.
—¿Quedás detenida por hacer muchas denuncias?
—Sí, el señor Marcelo Amaya me dijo que ya lo tenía cansado y automáticamente quedé detenida.
—¿Cuánto tiempo quedaste detenida?
—Tres días.
—¿Por qué la denuncia al juez?
—Porque la verdad, después empecé a pensar y lo que él me propuso era algo indecente, pero yo sí o sí tenía que salir en libertad porque tengo dos hijas menores de edad y que yo tengo que trabajar para darles de comer, ya que nadie me ayuda, ni siquiera el papá de las nenas y una de ellas tiene problemas.
—¿El juez te hace una propuesta indecente? ¿Cómo fue esa situación?
—Me llama la chica que cuida la prisión y me dice que el juez quiere hablar conmigo. Yo pensé que me iba a tomar declaración y me dijo directamente que me tocaba de seis meses a un año de prisión y me tenían que trasladar o a San Cristóbal o a Rafaela, pero había una opción si quería salir en libertad.
—¿Cuál era la opción?
—La opción era mantener relaciones sexuales con él y me dijo que lo piense en 15 minutos; me llevaron a mi calabozo o celda de castigo y cuando volvía ya tenía que tener una decisión y como toda madre, decidí que sí. Si yo decía que sí me dejaba en libertad. Automáticamente me dejó en libertad. Siete y media u ocho de la tarde, más tardar me dan la libertad. Al día siguiente me tenía que presentar en la oficina de él, muy elegante, muy provocativa y me daba la dirección donde teníamos que encontrarnos. Al otro día fui a la oficina de él, me empezó a toquetear y me dio las instrucciones donde tenía que ir. Me da el lugar de la casa de él y ahí empezaron los encuentros por mi libertad y la libertad de mi hermano y después de eso era para limpiar los antecedentes que yo tenía.
—¿Cuanto tiempo duró esto?
—Bastante, y como yo veía que no me llamaban para aclararme las otras causas que tenía, decidí no salir más.
—¿Qué te generó esa situación?
—En ese momento sentía asco e impotencia. Yo no podía hablar con nadie, no me dejaban higienizarme ni nada. Me sentía tan sucia y después de estar con él también; porque tenía que hacer algo que no debía realmente; porque yo me consideraba inocente, porque yo estaba lesionada y en mi casa había cosas rotas y no tenía que estar presa. El que tenía que estar preso estaba en libertad, como siempre pasa.

El comienzo
“Yo venía radicando denuncias contra mi ex pareja y me di cuenta que me estaban tomando el pelo en la policía, y cuando voy a radicar otra denuncia, automáticamente me dijeron que quedaba detenida. Me pidieron que me saque todas las cosas y me dejaron tres días detenida. Me llevaron a una celda de castigo, el lugar llamado «el chanchito». Yo estaba con lesiones, el médico no me había revisado en ese momento y sangraba por mis heridas”, relató.

La detención y la acusación
El miércoles a las 20, un grupo de oficiales superiores de la Unidad Regional XII, vestidos de civil, se presentaron en la sede del juzgado penal a cargo de Julio César Clementín y lo arrestaron. Le informaron que el mandato judicial estaba firmado por el juez de Distrito Nº 15 de Tostado, Manuel Games.
La orden judicial firmada por este magistrado llegó hasta la sede de la jefatura de la Unidad Regional XII en Tostado, a las 19.50, y la detención se produjo a las 20. El magistrado Clementín fue notificado que sería privado de su libertad y conducido a la alcaidía policial porque se lo presume responsable de delitos.

Juez subrogante
Julio César Clementín había asumido como juez subrogante de Instrucción, Correccional y de Faltas de Tostado, el 29 de marzo de 2007, aunque solicitó licencia el 19 de septiembre. Curiosamente durante el mes en el que estuvo ausente al frente de su juzgado, fue cuando se conoció el tenor de las denuncias. El año pasado, al menos tres mujeres habían radicado denuncias ante la fiscalía de Tostado, acusándolo de graves delitos. Al quedar sin fueros, fue citado para que preste declaración.