Una historia cargada de delitos
El día que Albertengo mató al policía Mansilla estaba en la calle burlando una salida transitoria de la cárcel donde debía estar puergando una condena dictada en 2010 a 37 años de prisión. Esa pena fue en el marco de un acuerdo abreviado entre la defensora oficial Estrella Galán y el fiscal Eduardo Valdés Tietjen, quienes le dieron 17 años de cárcel por una saga de robos a centros médicos del macrocentro que concluyó cuando lo atraparon con una pistola calibre 9 milímetros la clínica A&E, de Oroño 721, el 20 de octubre de 2009.

Sábado 07 de Mayo de 2016

El día que Albertengo mató al policía Mansilla estaba en la calle burlando una salida transitoria de la cárcel donde debía estar puergando una condena dictada en 2010 a 37 años de prisión. Esa pena fue en el marco de un acuerdo abreviado entre la defensora oficial Estrella Galán y el fiscal Eduardo Valdés Tietjen, quienes le dieron 17 años de cárcel por una saga de robos a centros médicos del macrocentro que concluyó cuando lo atraparon con una pistola calibre 9 milímetros la clínica A&E, de Oroño 721, el 20 de octubre de 2009.

Pero en una unificación de condenas, las partes acordaron sumarle los 20 años de cárcel que arrastraba por delitos anteriores, que arrancaron en 1987 cuando se inauguró su foja de antecedentes y que tuvieron su momento culminante el 2 de abril de 1994 cuando el hampón, que había robado una verdulería de 3 de Febrero al 900 junto a un cómplice, ingresó a un bar de 9 de Julio y Sarmiento para escapar de la policía.

Allí tomó como rehén a una de las mozas del bar, y el estudiante rafaelino Alejandro Debortoni, de 25 años y parroquiano asiduo del lugar, intentó calmarlo cuando distinguió que tenía una pistola calibre 9 milímetros en la cintura. Sin embargo, Albertengo no dudó en responderle con un tiro que le perforó la aorta y lo mató en el acto.

El entonces jefe de la policía, Mariano Savia, logró que Albertengo se entregara después de una prolongada negociación y el hombre fue condenado a 20 años de cárcel.

Sin embargo, en mayo de 2015 Albertengo obtuvo permisos de salidas transitorias bajo custodia penitenciaria y luego, en junio, con un tercero responsable que en ese caso era su pareja. Pero un mes después, el 8 de julio, el delincuente no regresó a la cárcel y fue entonces que la jueza de Ejecución Penal Luciana Prunotto dictó una orden de detención al considerarlo prófugo.

Recién se volvió a saber de él después de que matara al oficial Mauro Mansilla.