Policiales

Una gorra, el móvil que terminó con dos tiros y la vida de un chico de 17 años

Julián Agustín Zambrana ayudaba a su padre en el reparto de carbón y estaba en 4º año. La muerte lo sorprendió junto a un amigo en el barrio Toba

Domingo 31 de Marzo de 2019

La bronca por una gorra parece haber marcado el destino de Julián Agustín Zambrana, un adolescente de 17 años ejecutado a sangre fría la madrugada de ayer en una esquina del olvidado barrio Toba de Roullión al 4300. Sus familiares, amigos y vecinos, remarcaron que ese fue el banal pero simbólico y preocupante motivo por el cual lo mataron. La víctima estudiaba y trabajaba repartiendo carbón con su padre, un hombre que se asentó en la zona con su mujer con la conformación de la comunidad en los albores de la década del 90. El autor del crimen estaría identificado, pero al cierre de esta edición permanecía prófugo. "Saben dónde está, encerrado, pero no lo buscan", denunciaron familiares de la víctima.

Varios pibes en cuclillas sentados en la esquina de Pasaje 1823 y 1837 (Aborígenes Argentinos al 6100), en el mismo sitio donde a Julián lo sorprendió la muerte, escuchaban la voz de un predicador de la iglesia evangélica Misión Celeste. Eran las 16 del sábado. Parado sobre un austero escenario, micrófono en mano, la voz de orador propalaba un mensaje de esperanza y paz.

A la madrugada

Pero a pesar del esfuerzo, la prédica no podía ocultar ni anestesiar la triste realidad de un territorio cuyos vecinos sufren, padecen y conviven con severos problemas de servicios y asistencia. Es que 12 horas antes, en ese mismo lugar, la violencia estructural mostró su peor cara, la muerte, esa que orada la vida de cientos de familias.

En los reportes policiales y de la Fiscalía Regional no se brindaron demasiados detalles sobre la mecánica del hecho, más que los datos de rutina. Según se pudo colectar, todo ocurrió a cerca de las 3 de la mañana mientas Julián estaba con un amigo sentado en la ochava noroeste de la intersección de los Pasajes 1823 y 1837.

De la nada apareció un joven, luego fue identificado como "Pablito", discutió con Julián por motivos que hasta ese momento se desconocen y directamente le descerrajó dos disparos de arma de fuego que le impactaron a la víctima en el pecho y el estómago. El chico baleado residía con sus padres y sus hermanos en Mapic al 6100, a la vuelta de donde fue atacado.

Alguien corrió a avisarles lo que había ocurrido y enseguida llegó al lugar Miguel Zambrana, el papa de Julián. Lo cargó en su vieja camioneta Ford F100 con la que hace repartos de carbón y lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). Allí, el médico de la guardia le diagnóstico heridas de arma de fuego en el tórax y el abdomen. Aunque fue asistido en la unidad de terapia intensiva, no pudieron salvarle la vida y falleció a las pocas horas.

Los policías del destacamento del Heca lograron obtener algunos datos para encaminar la identificación del tirador. Según refirieron allegados al adolescente asesinado, el que gatilló el arma homicida sería un tal "Pablito", un joven que residiría en el mismo barrio Toba, no muy lejos de la casa de la familia Zambrana.

No fue un ajuste

Ayer a primera hora de la tarde la puerta de la casa de "Juli", como le decían cariñosamente al chico, estaba colmada de familiares, amigos y vecinos. Con la mirada perdida y los rostros repletos de dolor, al ser consultados por este diario sobre las motivaciones del ataque, expresaron que todo ocurrió por "una gorra que le compró a un pibe, que después se arrepintió y se la fue a reclamar. Todos saben quien tiró. Está escondido acá atrás", señalaban con timidez al fondo del pasaje Mapic.

"No fue un ajuste de cuentas. "Juli" era muy buen chico. Trabajaba con su padre, estudiaba. Estaba en cuarto año de la escuela Nº 518 Carlos Fuentealba (Roullión y Aborígenes Argentinos). El 8 de mayo hubiese cumplidos 18 años. Yo le había comprado la moto y la tenía guardada ahí adentro para entregársela ese día", recordó el padre del adolescente con los ojos repletos de lágrimas, mientras señalaba el interior de la casa.

Miguel contó que su hijo lo ayudaba todos los días a cargar la chata para hacer el reparto de carbón. "Mirá, ahí quedó todo sin hacer, porque hoy me tenía que dar una mano", se angustió el hombre rodeado de su mujer, Mabel, y de sus otros tres hijos: Silvana, Juan y Miguel. Además estaban allegados y amigos de Julián.

El hombre se puede decir que fue uno de los primeros en ocupar esa porción del sudoeste de Rosario en 1994, cuando se formó la "comunidad Toba de Roullión" como se conoce a los residente de ese postergado territorio de la ciudad. "Fui uno de los primeros en vivir acá", dijo con cierto orgullo.

El agresor

No fueron pocas las personas que estaban en la casa de don Zambrana las que se animaron a citar con nombre y apellido la identidad de supuesto asesino. Es un tal "Pablito" A. y todos sabemos quién es, pero no lo detienen. Está escondido, pero la Fiscalía no dicta la orden de captura, no se qué esperan, si hasta nosotros sabemos dónde está metido", insistieron angustiados.

"Queremos justicia, que ésto no quede así. Julián era un chico bueno, buen compañero. Acá también hay que decir que nunca anda la policía, no patrullan, estamos inseguros todo el tiempo".

La postal de postergación con la que conviven los vecinos del barrio Toba de Roullión al 5300, sin servicios básicos (y esencial como el agua potable), basurales a cielo abierto, agua servida en las zanjas, escaso alumbrado y transporte público, entre otros deudas históricas, parece ser la primera forma de violencia que sufren.

Entonces surge como pregunta si la gorra por la que mataron a Julián no se vuelve una mercancía simbólica que atraviesa todas esa miserias, y en algún momento muestra su peor cara: la muerte.

En lo formal, el caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Miguel Moreno, que ya ordenó una serie de medidas tendientes a esclarecer la mecánica y motivaciones del hecho, principalmente la toma de testimonios y pericias de rigor. Al cierre de esta edición el sindicado tirador no había sido detenido.

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