Una familia policial marcada por otro crimen
Cristian Ibarra era de una familia policial de barrio Ludueña. Uno de sus hermanos es numerario de la comisaría 32ª, jurisdicción en la que sucedió su asesinato.

Miércoles 24 de Julio de 2019

Cristian Ibarra era de una familia policial de barrio Ludueña. Uno de sus hermanos es numerario de la comisaría 32ª, jurisdicción en la que sucedió su asesinato. Y el padre de ambos, Mario Eduardo "El negro" Ibarra, fue asesinado a tiros el 26 de febrero de 2014 cuando conducía un auto en el que trabajaba de remisero. El caso fue calificado entonces como una tentativa de robo seguida de homicidio.

"Justo a mí me venís a chorear, que te conozco", alcanzó a decir "El negro" Ibarra al asaltante que terminó con su vida aquella madrugada de hace cinco años cuando con su Peugeot 405 iba a paso de hombre por Junín entre Matienzo y Felipe Moré para no quedar emboscado por el tren que atravesaba la iluminada avenida. Sabía que demorarse o detener la marcha ahí podía ser peligroso. Incluso, entre sus piernas llevaba una pistola calibre 9 milímetros que le robaron tras el crimen.

"El negro" Mario, como lo conocían en Ludueña, murió en el asiento de su auto alcanzado por dos balazos. Era un tipo conocido en la zona comercial de calle Junín ya que durante varios años custodió los negocios que se levantan en la cuadra que va desde Teniente Agneta a Liniers. "Era un tipo que llevaba el ser vigilante en el alma. Dos de sus hijos son policías (uno de ellos Cristian) y estuvieron en la 12ª, la comisaría del barrio. Él conocía a todos los choros del barrio y todos los choros lo conocían a él. No era extraño incluso que anduviera en la seccional o se juntara a comer asado con los policías. No hace mucho uno de los comisarios le contó a un vecino: «El negro Mario es como si fueran mis ojos en la calle»", relató entonces un hombre que conocía Ibarra.

Cuando dejó la custodia privada que hacía a los negocios del barrio, Ibarra se empleó como chofer para la "Asociación Mutual de Choferes de Taxis, Remises, Transporte Públicos, Privados y Afines del Area Metropolitana Gran Rosario", que funcionaba en Junín 5450, entre Liniers y Larrea, con el teléfono 4393939. La base de esa empresa está ubicada a cuatro cuadras de donde lo mataron.

"El que lo quiso robar a «El negro» sabía que si lo dejaba herido, él lo iba a ir a buscar. Y como lo reconoció, lo mató", explicó una vecina de la zona cuando este diario cubrió el crimen. A renglón seguido, se sumó el testimonio de una vecina que sufría insomnio y fue testigo indirecta del homicidio. "Primero se escuchó un disparo y tras un par de segundos como un diálogo a balazos entre dos armas diferentes. Al último disparo le siguió un sonido del hombre que nunca más me lo voy a poder sacar de la cabeza. Un sonido horroroso", indicó. En la confusión, la pasajera que llevaba Ibarra abrió la puerta del auto y corrió por Felipe Moré hacia la cancha de Tiro Federal buscando refugio en alguna vivienda. Del testimonio de esa vecina se desprende que el maleante disparó contra Ibarra y que el ex vigilante repelió con su arma. Esa escena fue avalada por los rastros de sangre que uno de los delincuentes dejó al irse.

En el auto los peritos recolectaron tres vainas servidas y un proyectil intacto, todos calibre 9 milímetros. Pero no había ningún arma. Ibarra tenía su billetera con más de 500 pesos, dos teléfonos celulares (uno de ellos Nextel) y la documentación de una pistola calibre 9 milímetros además del carné de tenencia de legítimo usuario dado por el registro nacional de armas (Renar).