Domingo 04 de Octubre de 2020
La psicóloga Jorgelina Prémoli explicó en el juicio por el femicidio de María Celeste que una “encerrona trágica” afecta a las mujeres víctimas de violencia: “Muchas veces esa situación paradojal de seguir sufriendo y aguantando es una estrategia de supervivencia. Porque piensan que de esa manera pueden seguir viviendo”. Una situación que describió como un “síndrome de adaptación paradójica a la violencia” y que, según evaluó, es lo que Encinas expresó en su carta.
La profesional del Ministerio Público de la Acusación (MPA) que entrevistó a los hijos de Encinas indicó que, tal como ocurrió en este caso, “el aislamiento es la posibilidad que tienen las personas violentas para perpetuar la violencia”, no sólo para dominar a la mujer sino para que solo esté atenta a ese vínculo. Así el encierro se vuelve “envolvente” y paraliza la búsqueda de ayuda.
Es por esto que, para la fiscal Marisol Fabbro, el efecto más potente de esta condena es que “demuestra que hay instituciones dispuestas a escuchar”. E instó a las víctimas a “pedir ayuda en el MPA, donde hay equipos preparados para asistirlas antes de llegar a episodios extremos. Son hechos que destruyen psicológicamente pero puede lograr cambios”.
Desde la querella, Juliana Tagliatti celebró que la Justicia “escuche a los familiares, contemple el contexto de violencia y permita visibilizar la crueldad que sufren muchas mujeres”.