Una banda raptó y retuvo tres horas a un ingeniero sólo para usar su auto
Cuatro hombres subieron a su Citroën en el barrio La Florida y lo soltaron en un camino de Correa Al vehículo lo emplearon para concretar amenazas en Cañada de Gómez, donde los detuvieron

Jueves 22 de Enero de 2009

En un hecho poco común, un ingeniero agrónomo rosarino vivió una verdadera pesadilla cuando cuatro hombres lo raptaron en su auto en el barrio La Florida y lo llevaron hacia un suburbio de Cañada de Gómez, con el solo fin de usar su vehículo para amenazar a otras personas por un enredo sentimental. El profesional, ajeno a esa disputa, siguió cautivo en un camino rural de Correa y logró escapar unas tres horas más tarde, con algunos magullones por los golpes que sufrió. Poco después, la policía detuvo a los cuatro integrantes de la gavilla, recuperó el auto y secuestró un arma.

Jorge, de 57 años, tenía planeado para el martes a la tarde jugar unos partidos de tenis en el Club Remeros Alberdi, ubicado a pocos metros de la costanera y Bajada Puccio. "Estaba muy asustado. Tenía miedo de que nos cruzáramos con la policía y se armara un tiroteo", declaró la víctima a los investigadores cuando la odisea ya había concluido.

Todo comenzó cerca de las 18. El ingeniero salió de su casa a esa hora en su Citroën C3 y buscó unas de las calles que conectan con el Paseo Ribereño Norte.

"Creí que no zafaba".Este diario intentó obtener el testimonio de la víctima. "Quiero olvidar lo que pasó, dar vuelta la página y estar tranquilo. No voy hablar porque, entiéndame, creí que no zafaba y debo pensar en mi familia", respondió en forma amable pero terminante el profesional, que posee una oficina en el microcentro de Rosario.

Fuentes de la Unidad Regional X, con sede en Cañada de Gómez, señalaron que Jorge circulaba por inmediaciones de la plaza Santos Dumont, por Alvarez Thomas y Freyre, cuando fue sorprendido por cuatro hombres que se interpusieron y lo obligaron a parar.

"Parece que andaban buscando un auto, de casualidad se cruzaron con el del ingeniero y lo eligieron. Uno de los hombres que tenía una pistola abrió la puerta de su lado y comenzó a pegarle culatazos en la cabeza, mientras que el resto de la banda aprovechaba para subirse al Citroën", comentó un vocero. Según esa versión, los maleantes le ordenaron a la víctima que se pusiera en dirección hacia la ruta nacional 9.

Los hampones tomaron sus recaudos. Le pidieron a Jorge que se limpiara las manchas de sangre que le habían quedado en la cara. "Como tenían que atravesar la ciudad y detenerse por los semáforos, no quisieron correr el riesgo de que alguien viera a un hombre adulto, en un auto caro, con la cara ensangrentada y rodeado de cuatro muchachos", describió una fuente policial.

Idas y vueltas.Abrumado por la situación, Jorge salió hacia Rondeau para tomar por Baigorria y buscar Circunvalación. Cuando se aproximaba a la salida de la avenida Eva Perón para acceder a la 9, recibió la contraorden de seguir de largo y empalmar la autopista Rosario-Córdoba. El ingeniero manejó todo el tiempo con un arma en la cintura. Antes de ingresar en la doble vía, los captores decidieron cambiar de conductor. Uno que tenía aspecto de más joven tomó el volante "en forma bastante imprudente".

El viaje continuó hasta Carcarañá. Allí se produjo otro cambio. El hombre que parecía llevar la voz de mando, el mayor de todos, se ocupó del volante y encaró por una serie de caminos rurales. "Conocía la zona", le contó Jorge a los investigadores. Durante el viaje la víctima escuchó que sus captores tenían planeado pasar a buscar a una mujer y a una nena y que debatían constantemente si dejarlo libre o no. También, que el hampón al parecer más experimentado tenía muy claros los alcances de una sanción penal por privarlo de la libertad.

Descuido y fuga. La policía indicó que lo bajaron del auto en un camino rural cercano al cementerio de Correa, donde quedó al cuidado de un chico de 17 años que tenía un arma. En un descuido de su captor, alcanzó a escapar y pidió ayuda.

El resto de la banda siguió en el coche hacia Cañada y se presentó en la casa del ex convicto Fabián C. "Dejate de romper las pelotas, la próxima vez te mato", le gritó uno de los que llegó en el Citroën. Trascartón, según la denuncia de C., gatilló dos veces un arma, aunque la bala no salió.

Efectivos de la Regional X detuvieron a los cuatro presuntos integrantes de la banda. Tres de ellos (incluido el menor) son de Rosario y uno de Cañada de Gómez. Ese último, David B., sería el líder del grupo y quien amenazó a Fabián C. "Parece que la mujer del detenido, mientras éste estuvo preso, salía con el denunciante. Ahora parece que se habían reconciliado".