Lunes 03 de Agosto de 2009
El aterrizaje forzoso de una avioneta en una pista clandestina del departamento San Cristóbal ofrece una particularidad distintiva: por primera vez quedaron apresados los tripulantes del aparato, quienes aparecen como contraseña de acceso a información muy codiciada para los investigadores del narcotráfico.
Las fuerzas que intervienen suponen que a partir de los detenidos podrá avanzarse sobre las conexiones entre proveedores y compradores locales, frecuencias del tráfico, circuitos de comercialización e identidades de los eslabones principales del negocio a ambos lados de las fronteras nacionales.
Lo que ya se sabe, según fuentes de la causa, es que los dos ocupantes de la máquina tenían planeado hacer dos viajes. Si hubieran concretado el segundo, abortado por el incendio de la máquina, habrían dejado en la zona cerca de 500 kilos de marihuana. Con la información queda expuesta la relativa facilidad para penetrar el espacio aéreo en un exiguo lapso de tiempo: cada trecho desde el norte de Paraguay hasta territorio santafesino demanda dos horas. Los dos viajes completos previstos habrían insumido —ida y vuelta— ocho horas.
El juez federal formoseño Eduardo Valiente, en suplencia en Reconquista, espera mañana a los dos detenidos. Ellos son Gualdesio De M. B., brasileño de 44 años, piloto de la aeronave accidentada, e Idalino S.G., paraguayo de 31, quien llegaba como acompañante en la avioneta Piper Cherokee con dos butacas, que según se terminó de contabilizar ayer traía 298 panes de marihuana, por un total de 242 kilos. Los dos hombres residen en Capitán Bado, Paraguay, uno de los mayores enclaves productores de marihuana de Sudamérica.
Las imágenes de video tomadas por personal de la Dirección Provincial de Prevención y Control de Adicciones son impactantes. Unos 30 hombres de distintas patrullas de esa fuerza esperaban un aterrizaje en una lonja de terreno lavado sobre el monte, a 12 kilómetros de la ruta 39, en forma paralela al camino que vincula Gobernador Crespo y San Cristóbal. Diseminados a los costados de esa tira pelada en un manto de verde, disimulados entre la vegetación hasta a tres kilómetros de allí, los policías vieron que la nave que esperaban, según indicaron, bajaba incendiándose.
Imágenes. El video, tomado el sábado a las 12.40, permite advertir cómo los policías se acercaron a la avioneta en llamas tras rescatar a sus ocupantes para salvar la evidencia: los panes de marihuana que se quemaron. Una acción de probado riesgo porque el ala derecha de la avioneta tenía combustible que podría haber provocado una explosión o contagiado el fuego hacia ellos.
Lo que motivó el incendio fue un aparente cortocircuito en la bomba que hace pasar el combustible de un tanque suplementario, que produjo una llama. Se prendió fuego desde el lado izquierdo y hubo una explosión en el ala. En una maniobra afortunada el piloto, según fuentes de la causa, alcanzó a aterrizar la avioneta. Los hombres de la ex Drogas Peligrosas corrieron al rescate desde sus escondites.
El tambor. En la pista, según indicó la policía, había un tambor con 200 litros de combustible con líquido al ras: evidencia de que los socios locales de los narcos habían garantizado el aprovisionamiento de la aeronave para su regreso El detalle inusual de dos tripulantes tenía que ver con la necesidad de cuatro brazos para la descarga de la droga y la recarga de combustible. En el segundo viaje habría contacto con alguien en tierra que les haría el pago de la mercadería.
Dificultades
"El lugar donde está la pista es monte, pampa cerrada y vegetación. No hay electricidad, ni señal de telefonía, ni agua. Es difícil permanecer mucho tiempo allí, donde no se puede acampar ni hacer fuego y es difícil ocultarse, porque desde el aire avistan con facilidad esos focos. Y sin embargo vamos", dijo el director de la ex Drogas Peligrosas, Hugo Tognoli.