Policiales

Un vecino de zona norte frustró una entradera que terminó a los tiros

La versión oficial de esta tentativa de entradera, la que manejó en un primer momento la fiscal Cecilia Brindisi, indicó que la víctima puso en fuga a los ladrones con una herramienta.

Sábado 03 de Octubre de 2015

El jueves a la noche, con la tormenta de lluvia y viento en su momento de mayor aspereza, tres muchachos sorprendieron a un vecino de barrio La Florida cuando cerraba el portón de su cochera en Varela al 3500 (cuatro cuadras al oeste de bulevar Rondeau a la misma altura) y ganaron el interior de la vivienda. El hombre, de 37 años y empleado de una empresa de seguridad privada, forcejeó con los delincuentes y los puso en fuga. Hasta ese punto, algo que tranquilamente puede suceder en una ciudad que padece altos niveles de inseguridad. Sin embargo, varios puntos de la versión oficial con la que se relataron los hechos resultan al menos inverosímiles.

La versión oficial de esta tentativa de entradera, la que manejó en un primer momento la fiscal Cecilia Brindisi, indicó que la víctima puso en fuga a los ladrones con una herramienta, más específicamente con una pala. Pero los residentes de la cuadra donde ocurrió el episodio, sin inculpar a nadie, indicaron que bajo la lluvia se produjo una intensa balacera y eso fue lo que motivó que los ladrones dejaran abandonado el auto en el que habían arribado. Ese vehículo, un Renault 21 que ayer la policía trataba de determinar si era robado para así ubicar a su dueño, terminó con la luneta hecha añicos, probablemente fruto de un balazo. Según esa versión, dentro del auto abandonado y en inmediaciones de un contenedor de basura distante a unos 15 metros se incautaron varias vainas servidas calibre 9 milímetros.

Secuestro. Pero lo más grave de lo ocurrido en calle Varela casi esquina Braille es lo comentado por al menos dos vecinos que no quisieron dar sus identidades. Dijeron que tras desarrollarse la balacera llegó al lugar un patrullero que no supieron decir a que agrupación policial pertenece y que su dotación se dedicó a revisar el auto de los ladrones. De allí los agentes retiraron una escopeta tumbera y un handy con frecuencia policial. Después se fueron y tanto el arma como el handy no figuran en los partes oficiales como elementos secuestrados en el lugar, lo que seguramente derivará en una investigación sobre el accionar de esos agentes.

Minutos más tarde llegaron al lugar otras dotaciones policiales que recién en ese momento se hicieron cargo del hecho. "Nosotros pensábamos que juntaban los elementos del auto para ir a perseguir a los choros. Pero sacaron una tumbera y el handy y se fueron", explicó uno de los vecinos entrevistados por este diario.

Bajo la lluvia. El jueves, pasadas las 23.30, Oscar llegó a su casa de Varela al 3500 manejando su Chevrolet Corsa en medio de la tormenta de lluvia, viento y rayos. Mientras estacionaba el vehículo a metros de la parada del 153 rojo, a su lado pasó un Renault 21 gris, patente SGWPUNCTUATION_SPACE918, que dobló por Braille y se detuvo frente al Centro de Salud vecinal La Florida.

Tras ello Oscar bajó de su auto y trató de mojarse lo menos posible para abrir el portón del garaje que también sirve de ingreso a su domicilio. Entonces metió el Corsa. Adentro lo esperaban su esposa y sus dos hijos pequeños. Pero cuando cerraba el portón, tres hombres lo empujaron tratando de ganar el interior de la propiedad. Un cuarto integrante, el que manejaba el Renault 21, se quedó haciendo de campana en la esquina. Los vecinos describieron que estaban armados "con revólveres nuevos y plateados". Indicaron que portaban al menos un calibre 32 y otro 38.

Gritos y tiros. "Yo no vi nada pero escuché que el muchacho les gritaba: «No chicos, no». Y ahí escuché más gritos que no puedo precisarte qué decían", comentó una vecina de las inmediaciones. De acuerdo al relato de los residentes del barrio, ya que en la casa de Oscar ayer al mediodía no había nadie, los tres delincuentes trataron de llegar al interior de la vivienda pero no pudieron.

"Parece ser que uno de los choros le puso un arma en las costillas a la mujer, que se asomó a ver qué pasaba, y Oscar se volvió loco. Lo quiso manotear y ahí le pegaron un culatazo en la cabeza. Le dieron entre cuatro y cinco puntos. Y en ese entrevero los pudo sacar de la casa", explicó un vecino del hombre.

— ¿Lo sacó a palazos?, fue la pregunta del cronista sabiendo la versión oficial.

—¿Con una pala? Yo no vi nada. Lo que si te puedo decir es que se escucharon entre seis y ocho disparos. Pero cuando todos salimos ya no se pudo saber qué había pasado. Un vecino me contó que los tres asaltantes salieron corriendo por Braille hacia la vía (es decir hacia el oeste) y que a la altura donde quedó estacionado el Renault 21 uno de ellos empezó a disparar hacia la esquina. Pero yo a Oscar no le vi ningún arma, dijo el vecino.

"Yo escuché los disparos y me aterroricé. Me sentí muy mal porque sólo atiné a asomarme por la ventana y gritar para el lado de la casa del vecino para ver si estaban bien. Pero no pude salir porque tuve miedo. Ahora me siento mal porque debí haberlo hecho, pero no pude", relataba una de las jóvenes vecinas de Oscar, que residen en una señorial vivienda de dos plantas.

Con el olor a pólvora aún en el aire, los vecinos trataron de tranquilizar a Oscar y a su familia. Llamaron al 911 y en algunos minutos llegaron un par de patrulleros. "¿Sabés qué es lo que da bronca? Que el vecino es un tipo que se va a las 8 de la mañana y vuelve a las diez de la noche. Un laburante. ¿Y qué pasaba si el hombre mataba a un choro? ¿Qué pasa ahora si un choro entra herido a un hospital y dice que lo baleó el vecino? ¿Sabés que es lo que pasa? Se come un garrón, amigó", reflexionó un vecino de Varela casi esquina Braille, en la zona norte de la ciudad.

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