Miércoles 04 de Junio de 2008
Cinco ladrones concretaron un robo en barrio Martin que les demandó una cuota de violencia y no poco trabajo: irrumpieron en un negocio de juegos, atacaron de un culatazo al empleado y durante 45 minutos se aplicaron a desmontar nueve valiosas máquinas amuradas a los mesones de juego. Se llevaron nueve equipos completos de Play Station valuados por sus dueños en 17 mil pesos.
Las cuatro cámaras del local registraron, de punta a punta, una secuencia que demandó tres cuartos de hora de labor. Dos de los delincuentes entraron con herramientas a "Tifosi", el negocio de 1º de Mayo 1325, a la 0.30 del viernes, pidieron entrar a un box y se sentaron.
Segundos después se incorporaron, se acercaron al mostrador y encararon con rudeza al empleado. Uno de ellos le asestó un golpe con la empuñadura de un arma que le hizo brotar abundante sangre. Lo ataron con precintos plásticos e intimidaron a tres jóvenes clientes en uno de los boxes, a los que les advirtieron que simularan jugar como si nada.
Manos a la obra. Los intrusos desajustaron los bulones que fijaban las máquinas a las mesas mientras un tercer cómplice se quedaba en la puerta como campana. Otros dos aguardaban afuera, según testigos, en un Fiat Palio gris.
Las imágenes muestran cómo los ladrones se mueven por todo el local, un rectángulo de 90 metros cuadrados, y levantan las máquinas una a una: ocho Play Station serie II y una serie III. "Eran chicos de 20 años que durante 45 minutos estuvieron robando sin ningún impedimento", dijo Ramiro, uno de los propietarios del local. El comercio está situado a la vuelta de la comisaría 1ª y había inaugurado 40 días antes.
Tras apoderarse de las máquinas, los intrusos tomaron los celulares de los clientes y otras pertenencias antes de terminar la excursión. Enseguida los tres clientes ayudaron al empleado a desatarse. Lo llevaron al hospital para que lo asistieran por la herida sangrante en la cabeza.
"No me dejaron ni un cable. Se llevaron las máquinas, los joysticks, teléfonos. Es algo muy indignante", comentó Ramiro, que es propietario junto a su hermano de otros dos locales del mismo rubro en el microcentro. Según afirmó, esos negocios también fueron blanco de robos, "aunque no de semejante atrevimiento".