Sábado 29 de Noviembre de 2008
"Se mataron a tiros", graficó uno de los numerosos testigos del enfrentamiento y persecución producida bajo la lluvia de la mañana de ayer en Ituzaingó al 1400. Los protagonistas del duelo fueron un policía vestido de civil y dos maleantes. "Vine a visitar a unos amigos que tengo en una empresa de limpieza, como lo hago siempre, y dos tipos me quisieron robar", contó el empleado policial acerca del inicio del hecho que terminó con un hombre de 64 años que esperaba el colectivo herido por el roce de una bala y los ladrones escapando, uno de ellos presuntamente herido.
Javier tiene 30 años y se desempeña como policía en una seccional de la zona noroeste de la ciudad. Sus allegados contaron ayer a LaCapital que poco después de las 9, este hombre llegó en su auto y vestido de civil hasta Ituzaingó al 1400, en el barrio Del Abasto. Estacionó su vehículo a metros de Corrientes y caminó bajo la lluvia hasta una vieja casona en la cual funciona una empresa de limpieza que no está identificada por ningún tipo de cartelería.
"Javier es muy amigo del dueño de la empresa. Se conocen desde chiquitos", indicó un amigo del policía, que pidió no ser identificado. "Cuando cruzó la calle, dos hombres se le fueron encima y sin decirle una palabra lo encañonaron con un arma", explicó el vocero. "Uno de los tipos le dio un culatazo que le rompió la cabeza y lo tiró al piso. Y cuando estaba de bruces, le disparó y salieron a correr. Para mí fue un intento de robo al voleo. Lo vieron y le quisieron robar", precisó.
Según este relato, el objetivo de los dos maleantes no era la empresa de limpieza, que fue robada hace tiempo atrás, sino el efectivo policial. "Primero escuché un disparo, después una ráfaga de tres o cuatro y después fue como que se fue alejando", contó un comerciante de la misma cuadra que admitió que lo primero que hizo fue tirarse al piso.
A la carrera. Cuando Javier se pudo reincorporar salió a correr a sus atacantes. Asi comenzó una persecución en donde abundaron los tiros. "Fue un ida y vuelta. Nadie puede saber cuántos disparos hizo cada uno. Javier los corría sangrando por la herida que tenía en la cabeza", explicó el allegado al efectivo.
Varios de esos balazos quedaron estampados sobre la reja de una empresa ubicada en Ituzaingó 1480 y en un Chevrolet Corsa que estaba estacionado en el lugar. Con el policía pisándole los talones, los hampones doblaron por calle Paraguay hacia Pasco. Una cuadra en la que hay una obra en construcción, dos quioscos, un bar, un autoservicio, un garaje, una cerrajería y otros comercios además de una facultad de la Universidad Austral y una empresa de ambulancias que tenía sus móviles en la calle.
"Yo llegaba recién a la obra. Escuché los tiros y me asomé", relató Martín, un operario de la construcción de Paraguay e Ituzaingó. "Los tipos corrían uno por cada vereda con las 9 milímetros en las manos. Uno tenía una camisa de trabajo marrón y el otro una remera clara. A pocos metros iba el muchacho con la cabeza ensangrentada. En un momento, el de remera se cruzó de vereda y el policía empezó a dispararle. Creo que le dio, porque el tipo tiró la pistola y dobló por Pasco", rememoró el testigo. De esos disparos, que por orientación salieron del arma policial, uno dio de lleno en el parabrisas de una de las ambulancias de la empresa Grupo Lagos.
Herido en la esquina."Yo escuché cuatro o cinco disparos. Los dos primeros pensé que eran cuetes. Pero no", recordó Paola, la quiosquera de Paraguay y Pasco, en la vereda contraria a donde se definió la balacera. "Uno de los ladrones me parece que estaba herido. Tiró el arma casi en la esquina y dobló por Pasco. El otro siguió corriendo por Paraguay hacia Pellegrini. Cuando todo se tranquilizó apareció un señor mayor que estaba esperando el colectivo y que había recibido un balazo en la panza. Era como un roce o algo así", relató la quiosquera. El hombre fue identificado como Héctor P., de 65 años, vive en barrio Tablada y debió ser asistido en el lugar.
A metros de la esquina de Paraguay y Pasco, en la vereda de los pares, quedó tirada una pistola High Power Classic calibre 9 milímetros. El arma estaba montada y en el cargador quedaban ocho de los 14 proyectiles que carga. El juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez ordenó que el sumario fuera instruido por la división Judiciales de la Unidad Regional II. Una hora después del tiroteo ingresó al hospital Carrasco un herido de bala y los investigadores trabajaban para determinar si no se trataba de alguno de los maleantes que participó de la balacera.