Lunes 28 de Julio de 2008
Como su hermano Claudio Ramón, muerto por una bala policial el 8 de enero de 2004, cuando tenía 15 años. Como su padre, abatido unos años antes en idéntica situación, Juan José Moreira también encontró el epílogo de su vida en un enfrentamiento con un empleado de la fuerza de seguridad provincial.
Juan José, de 21 años, había nacido en el seno de una familia marginal y vinculada al delito: los llaman los Chuna. Y ayer a la mañana este muchacho de 21 años, con antecedentes penales, la mayoría de ellos en jurisdicción de las seccionales 15ª y 18ª en la zona sur, murió al enfrentarse a tiros —según afirmaron fuentes de la causa policial— con un agente de 22 años que acaba de dejar servicio en una comisaría de la zona sur. Este policía además era su vecino. El hecho es investigado por la división Judiciales de la Unidad Regional II.
Los Chuna. Juan José Moreira tenía 21 años y era de la familia de los Chuna, que en los pasillos de la villa Moreno donde vive no goza de buena fama. Según sostuvo la policía, el incidente que derivó en su muerte se produjo después de las 8 de la mañana de ayer.
A esa hora se toparon en uno de los pasillos —que casi por capricho lleva el registro catastral de Pueyrredón al 4100— un agente policial de 22 años que salía de cumplir servicio en la seccional 21ª y Moreira. Ambos eran conocidos del barrio, desde mucho antes de que uno de ellos ingresara a la fuerza pública.
Discusión entre vecinos. "Se sabe que hubo una discusión entre un familiar del vigilante y el muerto. Que se cruzaron amenazas y que Moreira habría dicho: «Ahora voy a buscar la escopeta»", relató una fuente policial. Lo que pasó después es lo que investiga la división Judiciales. Fuentes policiales aseguran que el Chuna Moreira abrió fuego al menos dos veces con una escopeta de caño recortado con el agente y este repelió la agresión con igual número de balazos. Uno de los proyectiles impactó en la arteria femoral de Moreira, quien murió desangrado, camino al Clemente Alvarez. En el lugar fueron secuestrados dos cartuchos de escopeta percutados por la misma arma, que no fue hallada. El otro balazo policial quedó clavado en una pared.
Mal herido, Moreira caminó unos 200 metros hasta la casa de su hermana Analía, quien lo socorrió. Cuentan en el barrio que el muchacho le gritó a su hermana el nombre del policía que lo hirió, alguien que no sería desconocido para la familia.
Al Chuna lo subieron en un vehículo de un vecino y lo llevaron al Heca donde llegó semi desnudo.
Los médicos que lo atendieron nada pudieron hacer por él. "El agente ya había llegado a su casa cuando lo convocaron por una discusión que tenía uno de sus familiares con Moreira. Ahí comenzó una pelea que terminó mal", sintetizó un vocero policial.
De la investigación judicial, a cargo de la jueza de Instrucción Mónica Lamperti, surgirá el grado de responsabilidad del agente policial. Si el suyo fue o no un acto de legitima defensa. Quedará preventivamente separado de la fuerza en tanto dure el trámite judicial del caso.