Policiales

Un policía mató de un balazo a un ladrón que había entrado a su casa

El intento de asalto ocurrió el domingo a la noche en Matienzo al 4300, en la zona sudoeste de Rosario. El asaltante muerto se llamaba Jonathan Belotti y tenía 22 años de edad. Un cómplice huyó.

Martes 31 de Marzo de 2015

Un suboficial de la policía rosarina mató de un balazo a un muchacho de 22 años que, según la versión del uniformado, ingresó a robar con un cómplice a su casa del barrio Triángulo, en la zona sudoeste de la ciudad.

Como consecuencia de lo ocurrido el agente, de 49 años, quedó demorado aunque luego de una horas fue excarcelado ya que el fiscal interviniente ponderó en forma preliminar que actuó en legítima defensa. Respecto del asaltante, identificado como Jonathan Belotti, hasta anoche al cierre de esta edición no se había determinado si tenía antecedentes penales.

Intrusos. Fuentes judiciales señalaron que el violento episodio ocurrió cerca de las 20.30 del domingo en una casa de Matienzo al 3400. A esa hora el sargento Pedro G. estaba viendo un partido de fútbol por televisión cuando se percató de que alguien estaba intentando forzar la puerta de ingreso a su propiedad.

"Según el relato del policía, dos delincuentes alcanzaron a ingresar al living de su casa pero él, luego de forcejear con los intrusos, logró sacarlos a la vereda. En ese momento, uno de los ladrones le dijo al otro «tirale que es policía». Entonces, según la versión del suboficial, el delincuente sacó un revólver y disparó un balazo que perforó la puerta de la casa del policía", explicó el fiscal de Homicidios Florentino Malaponte, a cargo de la investigación del caso, en una conferencia de prensa.

Luego de que el delincuente le disparara, el sargento abrió fuego con su pistola calibre nueve milímetros. Así, un tiro impactó detrás de una oreja de uno de los asaltantes. El ladrón se derrumbó sobre la vereda, "a uno o dos metros" de la propiedad del suboficial, y su vida se apagó en escasos segundos.

En ese contexto el otro delincuente escapó corriendo y dejó abandonada la moto Yamaha Crypton de 110 cilindradas con la que habían llegado para cometer el atraco.

Tres tiros. El responsable de la acusación indicó que en el tiroteo protagonizado por el policía y el maleante se dispararon tres proyectiles desde una distancia no mayor de dos metros entre el living y la calle. "Al lado del cuerpo del joven fallecido encontramos un revólver de calibre 38 o 32 y una vaina, pero ahora hay que determinar si el arma funcionaba", explicó el fiscal.

Al ser consultado si consideraba que el policía había actuado en legítima defensa, el fiscal Malaponte respondió: "Vamos a esperar contar con todos los elementos que necesitamos para afirmarlo. Lo que podemos asegurar ahora es lo que estimamos anoche (por el domingo). Se pudo constatar que la cerradura de ingreso a la casa estaba forzada. Había un disparo sobre el lateral de la puerta a la altura del metro y medio y una moto al lado del cuerpo del muchacho fallecido".

El fiscal valoró además que los dos primeros llamados al 911 se produjeron casi al mismo tiempo. "Uno es de una vecina que escuchó los disparos y el otro del propio sargento que dio aviso y pidió que se hiciera presente la policía porque había sufrido un intento de robo y había muerto uno de los ladrones", detalló Malaponte, para concluir: "Con las evidencias halladas en el lugar y con la actitud del efectivo que lo primero que hizo fue llamar al mismo tiempo que sus vecinos se entendió que debería por el momento quedar en libertad, al menos durante esta etapa procesal".

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