Un pibe asesinado, otro herido y disturbios con la policía alrededor de un punto de venta de drogas
Miguel Angel Benegas, de 22 años, recibió un balazo en la cabeza en Campbell y Juan B. Justo, una esquina de Empalme Graneros escenario de otros hechos violentos

Viernes 02 de Diciembre de 2022

Miguel Angel Benegas era conocido en Campbell al 1200 bis. En esa zona de Empalme Graneros el pibe de 22 años pasaba algunos días de la semana en casa de su madre y otros en lo de su padre. La tarde del jueves salió en bicicleta a hacer una compra y terminó asesinado de un balazo en la cabeza. En el ataque fue herido otro chico de 19 que quedó internado y aún pelea por su vida. La descripción de familiares y testigos sobre el hecho da a entender que se trató de una emboscada. Algunos dicen que quedó en el medio de un ataque a un soldadito y otros sugieren que lo fueron a buscar a él, pero "por error".

Eran las 18 del jueves cuando Benegas salió de su casa, según relataron familiares del chico a La Capital. "Agarró la bicicleta, se fue a comprar y cuando llega a la esquina justo le tiran a un soldadito que está siempre ahí vendiendo. Cuando vio que empezaron a tirar atinó a salir para el otro lado y cuando lo ven que sale corriendo le disparan", contó una tía del chico. Desde la Fiscalía indicaron que los homicidas fueron al menos dos, que se movían en una moto y que dispararon "hacia la víctima y un acompañante". El otro joven, de 19 años e identificado como Leonel G., recibió un disparo en el tórax y quedó internado con riesgo de muerte en terapia intensiva del Hospital Eva Perón.

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A los pibes los balearon en el cruce de Juan B. Justo y Campbell. La mañana de este viernes podían verse dos charcos de sangre a unos veinte metros de distancia entre sí. En esa esquina tres muchachos trabajaban con cartones y chatarras que habían estado juntando, y mientras vaciaban los bolsones para seguir recolectando hablaron con La Capital. Dijeron ser amigos de Benegas, aseguraron que el pibe no estaba metido en ningún problema.

"Andaba en bicicleta el pibito, no tenía bronca con nadie. Yo estuve con él ayer, me fui y al toque me avisaron que lo habían matado. Todavía no caigo. Yo creo que se equivocaron, pero lo buscaron a él porque le pegaron bien en la cabeza", dijo uno de ellos.

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Miguel Ángel Benegas tenía 22 años. Lo mataron con un balazo en la cabeza.

Disturbios con la policía

El viernes por la mañana la familia de Benegas estaba reunida en la puerta de la casa de Campbell al 1200 bis, a unos 100 metros de donde había ocurrido el crimen. Entre ellos estaba Nancy, la mamá del chico, quien a pesar del desconsuelo tuvo el gesto de recibir a los periodistas. Incluso de manera respetuosa manifestaron su disgusto por las primeras versiones que se difundieron en los medios de comunicación acerca del disturbio que se generó después del hecho.

"Lo único que hicieron fue difundir la versión de la policía", dijo una tía de Benegas. Dicha versión decía que los vecinos arrojaron piedras cuando un patrullero llegó al lugar. En la causa quedó asentado, por relato de los efectivos, que hicieron "uso de la escopeta antitumulto para resguardar la integridad física del personal actuante y de terceros que se encontraban en el lugar".

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"A mi sobrino lo dejaron morir. Los policías no dejaban pasar la chata para llevarlo", dijo la tía de Benegas, para explicar por qué se generó el disturbio. "Cuando vino mi sobrina a avisar lo que había pasado mi marido salió con la chata en seguida, pero la policía ya había llegado. No sé cómo y por qué había tantos policías y llegaron tan rápido. Pero cerraron todo y no nos dejaron pasar, tampoco lo querían llevar ellos. No dieron explicaciones, lo dejaron morir", agregó. Finalmente, un familiar cargó al chico y lo llevó al Hospital Alberdi, donde constataron que había llegado sin vida.

Este viernes en el lugar donde había caído Benegas podían verse huellas de un vehículo y de personas que habían pasado por encima del charco de sangre. Según fuentes de la investigación el personal policial que llegó primero a la escena del crimen anticipó a la Fiscalía que "no pudieron preservar la zona y que no era aconsejable la presencia del fiscal".

Un punto de venta

Aunque no está claro si Benegas fue o no el blanco principal del ataque, los vecinos de Campbell y Juan B. Justo no dudaron en relacionar el hecho a una bronca por el narcomenudeo. Aseguran que en esa misma cuadra hay un punto de venta de drogas en el que "todos saben quién y para quién venden. Viven a los tiros, y como no les da para tirarse y matarse entre ellos, le tiran al primero que se cruzan", opinó un hombre.

En ese marco entre los vecinos resuena una balacera ocurrida el 2 de agosto. La crónica de ese día indicó que Karen D., de 27 años; Manuel E., de 33, y Fidel F., de 61, recibieron balazos cuando estaban en la calle. El mayor de los hombres fue herido en las piernas y, según contaron los vecinos, quedó con secuelas que lo obligan a moverse en silla de ruedas.

A dos cuadras de allí, el 9 de marzo pasado fue asesinado un chico de 16 años. Joel Tolosa vivía en Juan B. Justo al 2800, casi esquina con Garzón, y estaba con un amigo de 15 años tomando una gaseosa cuando fueron atacados a balazos por dos personas que pasaron en moto. Tolosa murió en el Hospital Alberdi, mientras que el otro chico quedó herido de gravedad.

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En ese momento los vecinos también relacionaron el hecho a disputas por la venta de droga. Incluso marcaron una vivienda de la cuadra, dijeron que había sido tomada por gente que no es del barrio para que funcione como punto de acopio y distribución.

Este viernes el malestar de los familiares de Benegas con la policía no se centró solo en los disturbios generados luego del crimen. También criticaron que luego del hecho aparecieron de inmediato en el lugar, pero que a por las noches no patrullan y que tampoco confían en la comisaría del barrio para realizar denuncias. "Si vamos a la comisaría, ellos van y le dicen a los narcos quién fue a denunciarlos. Con tanta corrupción no tiene sentido hacer nada, queda callarse y pelear por los que quedan", manifestó una vecina.