POLICIALES

Un pibe de 16 años cayó por el asesinato de una futbolista

Le achacan haber baleado a Milagros "Negrita" Cáceres el 17 de julio pasado, en Ayacucho al 6400, por motivos que aún se desconocen.

Miércoles 04 de Agosto de 2021

A Milagros Aylén Cáceres le decían “Negrita”, tenía 22 años y jugaba al fútbol en el Club Infantil Oriental. El sábado 17 de julio, alrededor de las 16 y cuando iba como acompañante en una moto, fue baleada y murió allí, en Guillermo Tell y Salvá, a la altura de Ayacucho al 6400. Sus amigos y su familia dicen desconocer qué pasó y por qué “Mili”, como también era conocida, fue baleada. Pero algunos testigos y los dimes y diretes del barrio ya tenía algunos datos. El que le disparó era un adolescente al que conocían. Así los efectivos de la Brigada de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal capturaron el miércoles a Jeremías Leandro A. , de 16 años, quien quedó a disposición del Juzgado de Menores Nº1, a cargo de María del Carmen Musa, con una carátula inicial de homicidio calificado en concurso real en calidad de autor. El chico fue trasladado al Instituto de Rehabilitación de Menores CERPJ (ex Irar).

Los investigadores de Homicidios trajinaron las cuadras del barrio y con una descripción de la vestimenta usada por el agresor (una campera, un buzo y otras vestimentas) dieron con una dirección: Pasaje 529 al 400, en la zona sur de la ciudad, donde el menor quedó detenido y a disposición de la Justicia.

>> Leer más: Quién era la "Negrita", la futbolista y militante asesinada de un disparo

Aquel trágico sábado la moto en la que viajaba Milagros se trasladaba por Guillermo Tell cuando, al llegar a la esquina con Salvá, dos personas comenzaron a dispararles. La versión de que quien disparó era menor fue a partir de la reconstrucción del suceso que llevaron adelante los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

Cuando llegó al lugar personal del Sistema Integrado de Salud constataron que la joven había muerto por la herida de un proyectil en el cráneo. Por su parte las declaraciones de la persona que acompañaba a Milagros se mantuvieron en reserva como parte de la línea investigativa que llevó adelante el fiscal Ademar Bianchini, a cargo de la causa.

Una de las hipótesis de los pesquisas se centra en que es probable que hayan intentado robarles la moto Honda Titán en la que circulaban, en tanto los investigadores no descartan alguna otra causa que, todo indica, no estaría ligada puntualmente a Milagros.

La joven vivía a pocas cuadras de donde la mataron, junto a sus padres y un hermano más pequeño que “era su locura”. “Vivían hace años cerca de «La mandarina» (como se conoce al monumento a Eva Perón que se erige en Fausta y avenida Del Rosario, en el barrio Saladillo). Allí se crió la Negrita, que era una chica buena que nunca tuvo problemas con nadie, no sabemos por qué pasó esto”, contó una prima.

En su red social la recordaron como jugadora de fútbol femenino, que practicaba en el Club Infantil Oriental de Buenos Aires al 5800. Una compañera de la canchita comentó que “era la mejor 2, una excelente persona, muy compañera y llena de proyectos”.

Milagros tenía además una militancia social en el barriol. Dos compañeros que la conocieron en esa lucha cuentan: “Con Milagros trabajábamos en el barrio, ella se ocupaba de un ropero popular para chicos y gente grande. No sabemos qué pasó, nadie sabe o no lo dice, ahora vamos a empezar con el pedido de Justicia. Mili era una persona muy buena, buena compañera y buena militante”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario