Martes 28 de Abril de 2009
El subjefe de la Unidad Regional XI del departamento Las Colonias fue detenido ayer junto al titular de la comisaría de la pequeña localidad de Providencia por su presunta participación en un robo nocturno a una casa de familia de esa localidad, ocurrido en enero pasado. La medida fue dispuesta por orden de un juez de Instrucción santafesino y provocó el descabezamiento de la cúpula de esa Jefatura policial, que hoy será intervenida por orden del secretario de Seguridad de la provincia, Carlos Iparraguirre.
Los jefes policiales arrestados ayer al mediodía son el comisario inspector Sergio Mario Ramón Trod, ex subjefe de la policía departamental, y el oficial subayudante Juan Carlos Correa, ex jefe de la comisaría de Providencia, una localidad de 900 habitantes situada a 80 kilómetros de Esperanza, capital del departamento.
Los dos oficiales quedaron incriminados porque los asaltantes, al escapar, olvidaron una esquela donde aparecía escrito que, tras el robo, debían llamar a una persona identificada por un sobrenombre junto al que figuraba un teléfono celular. Fuentes del caso señalaron que tanto el apodo como el teléfono corresponden a Trod, quien estaba al frente del departamento Las Colonias desde septiembre del año pasado.
En tanto el comisario Correa quedó involucrado porque la nota, según las fuentes, fue escrita con su letra. El oficial había negado que se tratara de su caligrafía al ser interrogado por efectivos de la Dirección de Asuntos Internos zona norte, que investigaron el caso. Pero una pericia caligráfica judicial demostró lo contrario. Los dos policías quedaron arrestados a la espera de ser indagados por el juez penal santafesino Darío Sánchez, quien interviene en suplencia en el juzgado de Instrucción Nº 1. Una fuente judicial indicó que existen elementos para acusarlos de haber tenido una participación en el robo en un grado a determinar.
Relevos. A raíz de la medida, Iparraguirre confirmó anoche su decisión "no sólo de remover al subjefe de la Unidad sino de producir un recambio en la jefatura". Por tanto, el comisario Jorge Ernesto Negri debió dar un paso al costado y en su lugar será designado esta mañana como interventor el comisario mayor Dardo Esteban Simil. Permanecerá en Esperanza "al menos temporariamente y mientras se sustancia la causa judicial", dijo el funcionario.
Simil venía desempeñando el cargo máximo en el departamento San Cristóbal. Su lugar allí será ocupado por el subjefe, el comisario Inspector Carlos Traversi. Según Iparraguirre, "en los próximos días se resolverá un reordenamiento de la regional esperancina para llevar tranquilidad a la comunidad luego de estos hechos que han generado un proceso de gran desconfianza" hacia la cúpula policial.
Noche de fiesta. El robo que desembocó en el arresto de los efectivos ocurrió a mediados de enero en una vivienda particular situada a media cuadra de la comisaría de Providencia. Según publicó entonces el diario El Colono del Oeste, es la casa de un reconocido ganadero de la zona. Esa noche no había nadie en la casa porque la familia había sido invitada a un cumpleaños de 15.
Alrededor de las 2 de la madrugada, la nuera del propietario volvió imprevistamente a la casa junto a una prima. Gritó al ver unas luces prendidas y entonces vio salir corriendo a un hombre rubio, vestido de policía.
La mujer regresó asustada al club El Bochazo, donde se hacía la fiesta, y advirtió a sus familiares. El ganadero fue hasta su casa y encontró, junto a una ventana que había sido forzada, una barreta, un billete de 5 pesos y una nota manuscrita que decía que al terminar el robo llamaran al celular del subjefe de Unidad. De la casa se llevaron 2 mil pesos que pertenecían a una cooperadora escolar.
Un vasito de agua.Los vecinos enseguida sospecharon de la policía porque esa noche habían visto llegar a tres uniformados en un Ford Falcon que no eran los empleados usuales de la zona. El comisario no estaba esa noche y otra empleada había sido asignada a la custodia de un campo en María Luisa, a 50 kilómetros de allí.
Los vecinos coincidieron en que esos uniformados se movieron con libertad por el pueblo, "charlaron con la gente, pidieron agua y tomaron helados". Por la ejecución del robo no hubo detenidos.
"Si hubo una orden judicial de detención para los efectivos es porque hay elementos firmes", dijo a LaCapital una fuente del caso. La prueba decisiva es la pericia caligráfica realizada a la esquela que se le cayó a uno de los ladrones al huir por la ventana. Tras las indagatorias, el juez Sánchez resolverá si los efectivos permanecen detenidos o si les concede la libertad.