Miércoles 10 de Febrero de 2010
Buenos Aires.— Un oficial principal de la Policía Federal fue encontrado asesinado de un
balazo en la cabeza y calcinado a la vera de la ruta 6, en la localidad de Cañuelas, y por el hecho
fueron detenidos su esposa y el amante de ella.
Fuentes policiales identificaron al efectivo asesinado como Carlos
Clemente Iparraguirre, de 40 años, quien se desempeñaba en la seccional 35ª porteña. La
investigación se inició el pasado lunes cuando el oficial fue denunciado como desaparecido por su
esposa, Alejandra Lucero, de 35 años, en la seccional de Villa Dorrego, con jurisdicción en el
barrio Los Ceibos, donde la pareja vivía con sus tres hijos de 8, 9 y 11 años.
Según contó el comisario Néstor Rago, la mujer dijo que el policía se
hallaba desaparecido desde el sábado, cuando salió rumbo a la casa de sus padres y nunca más supo
de él. Según el relato de Lucero, Iparraguirre no contestó sus llamados al celular ni tomó contacto
con sus padres, motivo por el cual radicó un pedido de paradero.
El lunes a la tarde, agentes de la seccional donde trabajaba el policía
fueron a la casa de la pareja y tomaron contacto con la esposa para darle contención y acompañarla
en la búsqueda. Así comenzaron a conocer algunos detalles de la vida del matrimonio que les
llamaron la atención, entre ellos, que la pareja convivía bajo el mismo techo aunque dormía en
habitaciones distintas y que la mujer tenía una relación sentimental con un vecino, de 25 años, que
a veces pernoctaba en su casa.
Se quebró. Luego de varias horas de búsqueda y de dichos contradictorios de
la mujer, la policía supo que Iparraguirre había sido víctima de un episodio pasional. Finalmente
ayer, la mujer admitió que su esposo había sido asesinado y su cuerpo abandonado en Cañuelas.
“Ella indicó en forma espontánea cómo esclarecer el hecho”,
expresó el comisario Rago a la prensa. La mujer reveló que su esposo dormía en la habitación
matrimonial, mientras que ella lo hacía con su vecino en el living, ya que sus tres hijos estaban
en la casa de un tío.
En un momento su amante entró a la habitación donde descansaba su esposo
y lo ejecutó de un tiro en la cabeza. Si bien la mujer aseguró que ella no participó del crimen,
admitió que actuó cómo cómplice en el ocultamiento del cuerpo.
Así, la mujer dijo que cargaron el cadáver en el auto de un familiar
suyo y lo llevaron hasta el kilómetro 67 de la ruta 6, cerca de Cañuelas, donde lo tiraron en unos
pastizales . Allí lo hallaron calcinado a las 4.30 de ayer.
Los investigadores creen que Lucero y su amante contaron con todo el
sábado y el domingo para “limpiar” la escena del crimen y radicar la falsa denuncia de
paradero. Asimismo están convencidos de que el crimen “fue planificado” y que por eso
los chicos no estuvieron en la casa aquel día. (Télam)