Policiales

Un oficial devenido en taxista denunció que le armaron una causa tras apresarlo sin motivos

Un arresto irregular. Ocurrió el 5 de febrero cuando agentes del Comando Radioeléctrico lo detuvieron mientras hacían un operativo y, según afirmó, le “plantaron” un arma.

Lunes 15 de Febrero de 2016

Un policía en disponibilidad que trabaja como taxista por las noches denunció haber sido arrestado arbitrariamente por policías del Comando Radioeléctrico que lo retuvieron durante nueve horas en una comisaría de la zona sur de la ciudad y le iniciaron una causa por portación de un arma que, según aseguró, le fue plantada por los mismos uniformados. El hecho ocurrió la noche del 5 de febrero y hasta ayer el denunciante no había sido convocado por ningún fiscal para  la audiencia imputativa de rigor en la que debería dar cuenta del delito que le atribuyeron.
  Cristian Eduardo Di Renzo es un oficial subinspector de la policía, de 44 años, que se encuentra en disponibilidad por una vieja causa de abuso de armas en la que, asegura, fue absuelto 7 años atrás por la Justicia. Si bien cobra una parte del sueldo que le corresponde como policía en su situación, también trabaja por las noches como chofer de un taxi para completar sus ingresos.

Luces apagadas. Según consta en la denuncia que realizó el 6 de febrero ante la Dirección de Asuntos Internos de la policía, alrededor de las 23.40 del día anterior circulaba en su taxi por Beruti al 3200 cuando le llamó la atención que dos móviles policiales con las luces apagadas y sin sirenas lo sobrepasaran “a más de cien kilómetros por hora”.
  Metros antes de llegar al cruce de Beruti y Rueda, el taxista observó que esos mismos patrulleros se detenían en un lugar donde “en total se habían reunido seis móviles policiales”. Según comentó Cristian a este diario, como vio que había un taxi libre estacionado se acercó pensando que “podía tratarse de un compañero asaltado o herido”.
  Pero al llegar, según su denuncia, se encontró con que al parecer los uniformados estaban deteniendo a un joven que a él le pareció menor de edad. En la escena también había dos mujeres, aparentemente familiares del adolescente.

Versión oficial. La versión policial del hecho fue expresada a través de un parte difundido por algunos portales de noticias en la web de aquel día. La información coincidía en que el taxista había sido detenido luego de amenazar a efectivos policiales durante un procedimiento realizado en Beruti y Rueda, donde un vecino había llamado al 911 para dar cuenta de la presencia de un adolescente que le había robado la moto.
  Según ese parte policial, cuando el chico fue atrapado luego de una breve persecución, “un taxista que pasó por el lugar se bajó del vehículo y empezó a insultar a los uniformados con intención de agredirlos”. Entonces los uniformados advirtieron que en el asiento del acompañante del taxi “había un revólver calibre 22 marca Tala” y por eso se llevaron al chofer detenido a la comisaría 16ª.
  Pero Di Renzo asegura que jamás portó ese arma. Por el contrario, denunció que los policías lo amedrentaron cuando llegó al lugar a ver qué pasaba. “¿Qué te pasa a vos que mirás tanto?”, recuerda que le dijo un suboficial veterano.
  “Le dije que era un derecho constitucional circular libremente y entonces se puso agresivo y me dijo: «Bajate del auto, puto, que te voy a matar». Bajé y vino otro oficial subayudante que me empujó en el pecho”, narró.
  En ese marco los efectivos le colocaron las esposas, lo subieron a un patrullero y lo llevaron a la comisaría 16ª dejando el taxi abandonado en el lugar. En la seccional lo sentaron en una silla de la cocina con las manos esposadas por la espalda.

Insultos. “Allí comenzaron a insultarme, me decían que era un choro, que estaba haciendo (robos) calificados con el taxi y que diera las gracias de que no me habían matado. De pronto el sargento montó su pistola y me la colocó en la boca”, recordó angustiado Di Renzo.
  El denunciante estimó que fueron seis o siete los uniformados del Comando Radioeléctrico que pasaban a insultarlo y amedrentarlo, mientras el personal de la comisaría sólo miraba, salvo un oficial de guardia que dijo conocerlo como ladrón.
  Luego el taxista, según registró ante Asuntos Internos, fue esposado a una reja y un oficial subayudante le colocó un segundo juego de esposas que “apretó con fuerza”, lo cual le provocó una lesión en las muñecas.
  “En ningún momento me golpearon, esa lesión fue la única secuela física que tuve”, aclaró.
  Di Renzo también denunció que los uniformados le impidieron hablar con su abogado y agregó que luego lo pusieron en el patio del penal con el resto de los detenidos, algo que no podían hacer por su condición de policía. Además, le iniciaron una causa penal por portación de arma de uso civil.
  “El sargento me dijo que había encontrado un testigo en la zona del bajo, cerca de donde me apresaron, que firmó el acta que dice que me habían sacado un arma. Luego me dijo que iba a llamar a la empresa de radiotaxi donde trabajo y que le iban a decir que yo era un ladrón que robaba con el taxi”, recordó, para agregar que desconoce ese arma y que se la habían plantado.

Hurto y apriete. Di Renzo estuvo retenido en la comisaría 16ª hasta las 9.15 del sábado 6. Pero cuando se iba,  después de que le entregaran sus efectos personales, pudo “constatar que faltaban 200 pesos, dos billetes de 100 que estaban en una bolsa verde. Se lo dije a la chica que hizo el acta de entrega y me respondió que en el acta de procedimiento figuraba sólo la suma de 176 pesos”, relató.
  Además, un día después de radicar la denuncia presentó una ampliación relatando que antes de entrar a la comisaría, mientras se encontraba solo con un policía a bordo del patrullero, éste le dijo: “Esto es simple, pá. Te vamos a hacer una causa por portación ilegal de arma de uso civil. Si me das diez luquitas (10 mil pesos) hago figurar en el acta que fue una averiguación de antecedentes y vos en dos horas te vas de acá”.
  “Le respondí que de ninguna manera haría eso, que hiciera lo que tenía que hacer él y que yo después haría mi descargo. Pero no tengo testigos de esa situación”, afirmó el taxista, y agregó que cuando le devolvieron sus cosas también le faltaba el DNI.
  “Quiero que esto se sepa. Porque enseguida salieron a mancharme diciéndome que era un ladrón, cuando quien terminó asaltado por una patota uniformada fui yo”, señaló el chofer, que hasta ayer no había sido convocado por la Justicia respecto de la imputación por la que estuvo nueve horas detenido.

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