Viernes 07 de Agosto de 2009
"Quedate piola. Esto es un asalto", le dijo un intruso a Daniel Carrell mientras encandilaba su rostro con la tenue luz de una linterna. Fue la madrugada del martes en la ciudad de Gálvez, a 130 kilómetros de Rosario, y en un hecho calcado a al menos otros siete que ocurrieron en los últimos 60 días en viviendas de distintos barrios de esa localidad del departamento San Jerónimo.
Carrell dormía junto a su esposa, Nora Cinalli, cuando en medio de la oscuridad y ya sobresaltado por el visitante pudo distinguir la silueta de tres o cuatro hombres que enseguida inmovilizaron al matrimonio y al hijo de la pareja. Sin obstáculos a la vista, los maleantes se alzaron con 4 mil pesos en efectivo y algunas alhajas para después marcharse sigilosamente.
La víctima recordó ayer a LaCapital que todo ocurrió la madrugada del martes cuando descansaba junto a su esposa y a su hijo de 16 años en su casa de Santa Fe al 200, en el barrio La Florida de esa ciudad y que ninguno de los tres escuchó los pasos sigilosos de los intrusos, que habían forzado una ventana para entrar. Somnoliento, Carrell se despertó con la luz de la linterna que sostenía uno de los intrusos. Enseguida escuchó una advertencia: "Quedate tranquilo. Te vamos a robar", exclamó el delincuente.
Sorprendido, el dueño de casa no opuso resistencia. Sin embargo, uno de los maleantes le ató las manos y las piernas con cordones de zapatillas. Idéntica suerte corrieron su esposa y su hijo. Después, los ladrones le preguntaron dónde estaba el dinero y Carrell no tuvo más posibilidades que indicarles el sitio donde guardaba el dinero. "Se equivocaron de persona. Mi esposa y yo somos empleados. El dinero que se llevaron era el sueldo que había cobrado mi mujer el día anterior", explicó el hombre.
Revolvieron todo. Los maleantes no se conformaron con el botín en efectivo y comenzaron a recorrer la casa en búsqueda de elementos de valor. Revolvieron cajones de muebles y placares hasta que encontraron algunas alhajas y teléfonos celulares. Los movimientos desordenados de los ladrones dejaron un tremendo desorden. Un rato después, se esfumaron con el mismo sigilo con el que habían llegado.
Resignado, Carrell acudió a la comisaría 2ª de Gálvez para denunciar el atraco. Hasta anoche, los autores del hecho no habían sido localizados por la policía. Tampoco aparecieron quienes actuaron en los robos nocturnos de esta larga saga que tuvo entre sus víctimas al empresario Rubén Pala, al docente Víctor Davicino y al senador provincial Danilo Capitani entre otros.
Marcha. El próximo viernes 14, a las 20, la comunidad de Gálvez marchará para reclamar mayor seguridad. La convocatoria, impulsada por la familia de Elbio Tesio (asesinado en un burdel el 22 de julio pasado) tendrá como punto de encuentro la plaza central de la ciudad y como lugar de arribo la comisaría 2ª, donde se investiga no sólo ese crimen sino también la saga de robos en viviendas.