Lunes 05 de Octubre de 2009
No es la primera vez que ladrones anónimos ingresan a edificios de la ciudad sin violentar la puerta del frente, barretean las puertas de algunos departamentos y huyen con el mismo sigilo con el que llegaron llevándose dinero y otras pertenencias de las víctimas elegidas al azar. La historia parece repetirse en distintos puntos del centro y el macrocentro, preferentemente durante el horario de la siesta y los fines de semana, cuando las calles están semidesiertas y poco vigiladas, y entonces los ladrones pueden actuar sin apuros.
Ayer fue el turno de los departamentos del piso 14 del edificio de Maipú 966, a metros de calle San Luis, un cruce que durante los días activos de la semana está atestada de vehículos y personas pero que ayer a la siesta se presentaba totalmente desolada.
Susana ocupa el departamento B de la última planta del edificio. Ayer, como habitualmente hace los domingos, fue a almorzar a la casa de uno de sus hijos, un reconocido abogado rosarino. Así, dejo vacía la vivienda durante una tres horas: entre las 12.30 y las 15.30 aproximadamente. Al regresar no vio nada extraño en el frente de la propiedad, pero al llegar al palier del piso 14 vio que las puertas de los dos departamentos habían sido violentadas.
Todo revuelto.Cuando Susana entró a su casa se asustó al ver que todo estaba revuelto. Entonces llamó a su hijo y lo puso al tanto de lo ocurrido. "Se llevaron unos 500 pesos en efectivo que es todo lo que tenía mi mamá y un par de relojes después de revolver cada rincón del departamento. En realidad, robaron lo único que había en el lugar", confió a La Capital uno de los hijos de la mujer asaltada mientras ayudaba a la mujer a poner un poco de orden en la vivienda.
En tanto, en el departamento A, donde vive un matrimonio con dos hijos adolescente, la situación fue similar, según confiaron los vecinos. Revisaron cada rincón de la casa en busca de objetos de valor y se llevaron algo de dinero y otras pertenencias.
Misterio. Acerca de cómo ingresaron los ladrones a la propiedad, algunos vecinos comentaron que es habitual que los domingos a la siesta empiecen a sonar los porteros eléctricos de todos los departamentos. "Es como si estuvieran investigando en que piso hay gente y en cual no. Por ahí encuentran alguien que les abre ingenuamente o aprovechan el ingreso de alguna persona con llave para colarse atrás", contó una vecina del edificio.
Lo cierto es que lo ocurrido ayer en Maipú al 900 se ha reiterado repetidamente los fines de semana en distintos puntos de la ciudad. El pasado 30 de agosto, por ejemplo, los saqueados fueron dos departamentos del 10º piso de un edificio de Callao al 1000. También fue un domingo a la hora de la siesta y en ausencia de los dueños de las propiedades. Otro caso se dio el 9 de agosto último en 3 de Febrero 1085, donde los ladrones robaron en un departamento del primer piso y en otro del segundo, de los cuales no sólo se llevaron dinero en efectivo sino también algunos electrodomésticos y artículos tecnológicos.
Fue ayer a la siesta en un edificio de Maipú al 900. Los hechos se reiteran cada fin de semana