Policiales

Un muerto y dos heridos en un feroz ataque a tiros dentro de un boliche

Fue a las 5.30 de ayer en Mitre al 1800, en inmediaciones de la plaza Libertad. La víctima fatal tenía 30 años y recibió varios disparos.Sobrevivieron una chica de 19 y un joven de 24.

Sábado 15 de Febrero de 2014

A las 5.30 de la mañana de ayer, media docena de balazos calibre 9 milímetros cortaron el ambiente festivo que se vivía por el Día de los Enamorados en el interior del bar Inizio, de Mitre 1880, a metros de la plaza Libertad y en el barrio Del Abasto. Al lado de la barra del bar, pionero dentro de la movida gay rosarina, un hombre se acercó a otro que charlaba con amigos. Le apoyó en las costillas una pistola y gatilló al menos cuatro veces. Luego realizó otros dos disparos que hirieron a sus acompañantes: una muchacha de 19 años y un joven de 24. En medio de la estampida motivada por las detonaciones dentro del pub, en el que había entre 40 y 50 personas según confiaron algunos testigos, el agresor escapó sin ser visto. A los heridos los trasladaron en autos particulares hasta el Hospital de Emergencias mientras que Ricardo David Romero, de 30 años y residente en barrio Triángulo y Moderno, falleció en el lugar.

"El hecho se desarrolló en el interior del bar. Alrededor de las 5.30 un hombre armado abrió fuego contra este grupo de tres personas que son amigos. La persona fallecida es un hombre mayor de edad. No sabemos los motivos de todo esto", afirmó Miguel Moreno, el fiscal de la Unidad Especializada en Homicidios, quien encabeza la investigación del nuevo crimen ocurrido en Rosario y que estuvo acompañado en el lugar por el jefe de esa Unidad, el fiscal Adrián Spelta.

A simple vista el bar no cuenta con detector de metales ni cámaras de videovigilancia que podrían ayudar a detectar al agresor y, quizás, haber impedido el ingreso de un arma al local. Sin embargo, extraoficialmente se barajó que la víctima y su victimario no sólo se conocían, sino que habían compartido parte de la velada que finalizó con una discusión fatal y ahora se espera la declaración de los heridos para ver si se lo puede identificar.

Centro de diversión. La plaza Libertad es un punto en el mapa de Rosario donde aquel que necesite una oferta amplia de diversión, la puede encontrar. Es una manzana con una doble vida bien marcada. De día, es un punto de encuentro de jóvenes de distintas tribus urbanas que conviven con los padres que llevan a sus hijos a los juegos y el arenero.

De noche, sin embargo, los bares que están en las inmediaciones son epicentro de una movida en la que trabajan tanto hombres y mujeres como travestis y prostitutas lo que hace que exista una importante movida de diversidad sexual.

En ese marco, Inizio es un punto de referencia que sobrevive desde 1987. Primero en la zona de Sarmiento y Pasco y ahora, en Mitre entre Pasco y Cochabamba. Tanto es así que es ofrecido en varias páginas web como destino obligado dentro de la oferta que promociona a "Rosario, ciudad gay friendly". En abril de 2012, incluso, se sostuvo que los domingos a la tardecita allí funcionaría "una iglesia para gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, heterosexuales, prostitutas y todos aquellos que no tienen ni espacio físico ni grupo humano que los contenga espiritualmente", como la definieron desde la agrupación que tramitaba, por aquellos días, el proceso legal para oficializar el culto.

Claro está que toda esa movida, por más cultural que se presente, no tiene contentos a todos los vecinos de la zona. Y mucho menos a los que viven en las inmediaciones de Inizio, al que culpan por las grescas que se originan en sus inmediaciones. "Que esté abierto este bar es una muestra de que en Rosario a nadie le importa nada", dijo, enojada, una joven vecina. "En los horarios que está abierto da miedo pasar por la vereda. Yo vi policías en la puerta, siendo que este es un lugar donde muchas veces hubo grescas importante. ¿El ambiente? Es de tramoya", dijo la joven, recostándose en el lunfardo para explicar un ambiente que le pareció "ilegal o tramposo", en el mejor de los ejemplos. "Este bar es súper picante (pesado) y en todas esta zona se mueve mucha gente que está en el mundillo de la falopa, ya sea vendedor o consumidor. Esta terminó mal, con un muerto, pero siempre hay peleas", indicó otro vecino.

Nada a la vista. En Mitre 1880 ningún cartel indica la existencia de un bar y mucho menos que se llame Inizio. Sin embargo es vox populi que ese es el lugar. Para ingresar al bar hay que pasar un hall improvisado con tabiques y una vez en el interior se abre un amplio ambiente de 6 por 15 metros aproximadamente. No hay detector de metales ni cámaras de video a la vista. A la derecha del ingreso hay una escalera que lleva a una corredor tipo balcón. Abajo está la barra. Al fondo y sobre el lado izquierdo, unas pequeñas tarimas con mesas empotradas a la pared para apoyar los tragos. El centro, adornado desde el techo por un par de bolas espejadas, es la tierra de todos y todas. Y alrededor, sillas. Todo a media luz.

Las manchas de sangre que quedaron sobre los viejos mosaicos del local hacen pensar a los investigadores que Ricardo Romero junto a sus amigos Manuel N., de 24 años, y Emilce Maité P., de 19, estaban parados, charlando junto a la barra.

A las 5.30 en Inizio había entre 40 y 50 clientes "porque era jueves", comentó un allegado al bar que no estaba al momento del crimen, y aclaró: "Los domingos hay mucho más". "¿Y esos balazos son de anoche?", preguntó el cronista al señalar dos impactos de grueso calibre sobre una de las ventanas que dan al frente, muescas que habían sido marcadas con tiza por los investigadores en el interior del bar. "Esos balazos son viejos. Mejor no preguntes. No sé porqué los marcó la cana", respondió el muchacho.

Lo cierto es que a la hora señalada hasta donde estaba el trío de amigos se acercó un hombre que ya estaba en el lugar. Fue directamente hacia Romero, le apoyó una pistola en las costillas y empezó a disparar. Las primeras detonaciones fueron atenuadas por el cuerpo de la víctima, pero a partir del tercer balazo se escucharon fuertes y claras. Eso generó un desbande general de los parroquianos. En ese momento fueron heridos Manuel N. y Emilce P. El agresor, en tanto, aprovechó y salió con el gentío.

Auxilio y testigos. El bar quedó semivació. En las mesas algunas botellas de champagne por la mitad. En el suelo vasos y algunas botellas de porrón rotas. Y en las heladeras, un par de docenas de cervezas rubias bien heladas que quedaron para otra oportunidad. Entre los que se quedaron levantaron a los heridos, los subieron a autos particulares y los llevaron al Heca mientras Mitre al 1800 fue colmada por la desesperación.

Romero murió poco antes de llegar al centor asistencial municipal. Manuel N. ingresó directamente al quirófano y tras la cirugía su estado era reservado al cierre de esta edición. Emilce, según confió el fiscal Moreno, fue asistida por el tiro que le dio en una mano y su vida no corría peligro.

Un testigo dijo haber visto al agresor y al agredido momentos antes del ataque a balazos compartiendo la misma reunión. Al alba, dentro de un patrullero de la comisaría 5ª, un muchacho le explicaba a viva voz a los fiscales que estaba en la escena, que trabaja de panadero y que minutos antes del crimen había entrado a tomar una gaseosa a Inizio. Se lo llevaron como testigo.

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