Policiales

Un muchacho fue asesinado de tres balazos en una supuesta venganza

Tenía 28 años y fue atacado por dos jóvenes que llegaron en una moto hasta donde él estaba en Villa Gobernador Gálvez. Algunos vecinos dijeron que era un viejo soldadito

Viernes 09 de Octubre de 2015

Los últimos minutos en la vida de Jorge Luis Molina transcurrieron el miércoles a la noche en la esquina de calle Rosario y Pasaje 5, en el barrio Soldado Aguirre de Villa Gobernador Gálvez. "Cirilo", como lo reconocían en la calle, tenía 28 años y estaba junto a dos vecinitos, de 5 y 7 años, cuando sin que lo percibiera se le acercaron caminando dos muchachos. Uno de ellos portaba un revólver calibre 32. "Chicos, tómensela que los llama su mamá", les dijo el hombre armado a los pequeños. Pero el nene de 7 años no se amilanó: "A mí, mi mamá no me manda. Yo me quedó acá", le respondió. Entonces se escucharon tres o cuatro disparos que alcanzaron a "Cirilo" en el pecho y en un brazo. Malherido caminó unos pasos y se desvaneció en la vereda mientras el nene trataba de contenerlo ante la inminencia de la muerte.

"Es muy difícil saber por dónde viene la cosa porque hasta no hace mucho tiempo estos pibes eran amigos (el muerto y su matador). Lo que pasa es que ‘Cirilo' hace un tiempo atrás fue soldadito de un búnker y parece que se le fue un poco la mano con los pibes del barrio. Entonces se la juraron. Anoche pasaron dos en moto, lo vieron regalado y se la pusieron. Una vecina dice que escuchó cuando pasaron con la moto y uno que le decía al otro: «Vamos a darle que está regalado", describió una mujer de la cuadra.

"Nosotros somos su familia y no sabemos qué fue lo que sucedió. Sólo sabemos que nos avisaron y que está muerto. El que acusa sabrá porqué lo hace. Lo que yo te puedo decir es que él (‘Cirilo') estaba yendo a la iglesia desde hace dos meses. Había cambiado la junta (sus amigos) y si hizo algo malo en su vida lo hizo lejos del barrio", explicó ayer una de las tías del pibe asesinado cuando fue consultada por este diario.

 

Esquina surrealista. El paisaje donde mataron a "Cirilo" está coronado por un mural pintado con el rojo y verde de Coronel Aguirre, el club que manda en Gálvez. El frente de una vivienda en el que un vecino marmolero recreó el Monumento a la Bandera, las Islas Malvinas y las del Paraná, y justo en el vértice de su casa colocó una imagen de la Virgen María junto a un mármol en el que se puede leer: "Las Malvinas son argentinas". Allí el pavimento derruido de calle Rosario se mezcla con la tierra apisonada del Pasaje 5. Allí, gallos, gallinas, perros y gatos hacen de las suyas sorteando el paso de autos y motos. La esquina es digna de un relato de realismo mágico.

"Yo no vi nada pero escuché los tiros. Un rato antes lo había visto al muchacho. Me saludó y me preguntó si había visto a una moto. Le dije que no la había visto: «Nene, yo veo tan poco que no distingo un culo en un desnudo», le dije y se río. Después no se qué pasó. Acá, en esta esquina, siempre hay junta de muchachos. Yo no los puedo echar porque me dicen que la vereda es pública", describió una doña de la cuadra.

Lo cierto es que el miércoles, pasadas las 20.40, "Cirilo" Molina estaba junto a dos jóvenes y dos pequeños vecinitos del barrio en esa esquina. Todos charlaban debajo de la virgen. Pero el realismo mágico del lugar se tranformó en un hecho trágico. Una moto Yamaha Crypton estacionó a unos 40 metros del grupo por Pasaje 5, entre Rosario y Liniers, frente a un portón marrón de madera. Uno de los motociclistas le dijo al otro: "Vamos a darle que está regalado". El acompañante tomó el revólver calibre 32 que portaba y le completó la carga de los siete alveolos. La Crypton salió por el pasaje y dio la vuelta manzana sin pasar por delante del grupo. Doblaron en Liniers, tomaron la avenida Soldado Aguirre y volvieron a girar en Rosario.

Siempre sin levantar sospechas pasaron por delante de Molina, quien ya estaba sólo con los dos niños. Estacionaron la Crypton frente a una panadería, a unos 50 metros, y caminaron hacia "Cirilo". Los ocasionales testigos identificaron al tirador como "Lukita", un pibe del barrio que la noche del pasado 28 de septiembre baleó a dos jóvenes mujeres en Cafferata al 2500, en la vecina ciudad. Las víctimas, de 16 y 19 años, recibieron heridas en glúteo y piernas y una de ellas sufrió fractura de tibia y peroné. Un hecho que fue denunciado en la seccional 26ª.

"Lukita" le pidió a los pibitos que estaban con Molina que se fuera, pero el nene de 7 años le hizo frente. Aunque su actitud no alcanzó para torcerle el brazo al destino.

Los últimos pasos. El pla, pla, pla del revólver hizo sobresaltar al barrio. "Por el ruido que hizo parecía una 9 (pistola) pero dicen que le dieron con un calibre 32. Después SINGLE_LEFT_QUOTECirilo' camino un par de pasos y cayó sobre la vereda. Le dieron en el pecho, la espalda y en un brazo", recalcó un hombre marcando la vereda construida con recortes de mármol. Los vecinos le avisaron a la familia, que vive a escasos 200 metros, sobre Simón Bolívar. Uno de los hermanos llegó de inmediato y con otro pariente cargaron a "Cirilo" en un Renault 18. Lo llevaron al "hospitalito", como se reconoce al Anselmo Gamen, donde murió.

Según comentaron sus parientes, "Cirilo" Molina era uno de once hermanos. Era soltero y no tenía hijos. "Hace unos años, tres o cuatro, un hermano de ‘Cirilo' al que le decían ‘Monchi' lo mataron de la misma manera en la esquina de la casa, en Simón Bolívar y Rosario", amplió una vecina, dato que no pudo ser confirmado.

Fuentes allegadas a la causa en manos de la fiscal de homicidios Marisol Fabbro, comentaron que la víctima tenía prontuario abierto y una condena de 2011 del Juzgado de Sentencia Nº6 a tres meses de prisión condicional por un hecho de robo agravado por la participación de un menor.

Trabajando bajo observación

El grupo de trabajo de La Capital estuvo charlando con los vecinos de Rosario y Pasaje 5 alrededor de media hora refugiado en el bajo perfil que requiere la crónica policial. Sin embargo, en un momento llegaron al lugar dos muchachos y le preguntaron a un joven vecino: «¿Estos quiénes son?». El pibe respondió: “Son los del diario”. Y desaparecieron. Pocos minutos más tarde, esos mismos dos jóvenes recibieron al cronista en la casa de Jorge “Cirilo” Molina y su familia, ubicada a 200 metros de la escena del crimen. Allí una de las tías del pibe asesinado contestó amable pero escuetamente la consulta de este diario.

166. los homicidios registrados en el departamento Rosario en lo transcurrido en el año 2015.
 

 

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