Lunes 05 de Octubre de 2009
Un ladrón de 21 años muerto por un balazo en el pecho, y su hermano de 17 detenido, fue el resultado del robo a un locutorio y cíber de la zona sur de la ciudad ocurrido la tarde del sábado. Hasta anoche, los investigadores del episodio decían no tener claro de dónde partió el tiro que terminó con la vida del joven, aunque reconocieron que de la confusa sucesión de hechos participó un sargento primero que atinó a pasar por el lugar y que efectuó "al menos un disparo intimidatorio al aire" para abortar la fuga de los maleantes a bordo de una moto. Ese efectivo ayer permanecía preso y su arma reglamentaria había sido secuestrada por disposición de la Justicia para ser peritada.
Todo se desencadenó a partir de las 18.45 del sábado en el locutorio ubicado en bulevar Oroño 3619, local que estaba a cargo de Jésica L., de 29 años. En ese momento, dijeron los voceros, había un solo cliente en el lugar y fue entonces que dos jóvenes llegaron a bordo de una moto.
Silencio
En los dos casos que se relatan en estas páginas imperó el silencio. Primero de las fuentes oficiales que dieron a conocerlos a 24 horas de ocurrido. Después, de la jueza de Instrucción en turno. Es llamativo, porque en ambos episodios intervinieron agentes policiales que no estaban en servicio.