Un joven perdió los ojos al recibir un escopetazo en el rostro
Alan Rolando P., de 17 años, quedó internado en terapia intensiva en el Eva Perón de Baigorria.

Sábado 18 de Noviembre de 2017

Un grupo de vecinos que estaba bebiendo la noche del jueves en una esquina del barrio Nuevo Alberdi terminó su reunión a las trompadas y a los tiros por motivos que nadie, salvo ellos, no conocen. Como consecuencia de ello Alan Rolando P., de 17 años, fue internado en el Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria pasadas las 23.30 con un pronóstico poco alentador ya que recibió numerosos perdigones en el rostro y perdió ambos globos oculares. Ayer estaba en terapia intensiva y su estado es reservado.

Minutos antes de la medianoche del jueves un conocido de Alan se tomó a puñetazos con él en el marco de la discusión general y luego fue hasta su casa a buscar una escopeta calibre 12. Entonces llegó hasta la puerta de la vivienda del adolescente y cuando éste salió le disparó de llenó en el rostro causándole esas profundas heridas en el rostro.

Los hechos se sucedieron a metros de la esquina de Luzuriaga y Matheu, en Nuevo Alberdi. A mitad de cuadra, por la primera de esas calles, Alan (a quienes en su casa y en el barrio apodan "Chuki") estaba tomando unas cervezas con otros muchachos del barrio. "Algunos amigos y otros no", dijo Oscar, su padre.

Discusión y gritos

Claudia, la madre del joven, estaba cocinando a la espera de Oscar y escuchó unos gritos. "Primero pensé que estaban discutiendo a los gritos pero me asomé y ví que se habían tomado a trompadas y patadas. Salí de mi casa y le dije a «Chuki» que se metiera adentro. Entonces me dí cuenta de que se habían agarrado mal", dijo la mujer ayer a La Capital, sentada junto a la mesa de su humilde vivienda.

Oscar acotó: "Lo que pasa es que mi pibe es grandote y morrudo. Agarró al otro y le dio para que tenga. Y este tipo no se la bancó".

El "otro" es un hombre que vive a pocas casas de la familia de Alan, tiene unos 35 años pero la familia del chico prefiere no nombrarlo: "Y, no queremos más problemas", dijo Oscar para justificar su silencio.

Al momento de los disparos Claudia salió a la vereda y encontró a "Chuki" tirado en el piso y con mucha sangre en la cara. "Los perdigones le entraron por la cara y le dejaron heridas por todos lados. Se ve que alguien llamó a la policía y un móvil del Comando Radioeléctrico lo llevó hasta el hospital", contó apesadumbrada la mujer.

Vecinos

El caso lo tomó el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Luis Schiappa Pietra, quien ordenó una serie de medidas en procura del agresor, que es un hombre ampliamente conocido en el barrio del noroeste rosarino.

Alan y su familia viven allí, en una de las calles sin asfaltar de Nuevo Alberdi, hace 17 años. El último tiempo el chico trabajaba en una cooperativa de construcción: "Hacían zanjas en los barrios, pero eso no le convenía", dijo su padre. Ahora estaba en la búsqueda de un nuevo trabajo.