Policiales

Un implicado en el triple crimen cayó tras una fatal persecución

Masacre. Brian Romero huía en una moto conducida por otro joven, que murió tras embestir un auto. La colisión ocurrió a una cuadra de la canchita donde ocurrió la matanza del 1º de enero. Un automovilista sufrió lesiones leves a raíz del choque, en Italia y Presidente Quintana.

Viernes 10 de Febrero de 2012

La condición de fugitivo de uno de los acusados de participar en la matanza de villa Moreno terminó pasado el mediodía de ayer en un cruce de la zona sur de la ciudad. Brian Damián Romero, de 20 años y conocido como Damiancito, terminó internado en calidad de detenido en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez luego de protagonizar un espectacular accidente de tránsito mientras escapaba en una moto guiada por otro muchacho del asedio policial. El conductor del rodado murió en el acto mientras que Damiancito sufrió traumatismos, pero su vida no corre peligro, aseguraron fuentes policiales. Con el arresto de Romero la policía logró dar con los cinco involucrados en el triple crimen. Los otros implicados son Sergio El Quemado Rodríguez, Brian Pescadito Sprio, Daniel Teletubi Delgado y Gerardo Jeta M. (ver aparte)

Romero está involucrado en el triple crimen a partir de testimonios que, en sede policial y en los Tribunales, lo ubicaron en la escena del suceso. No obstante, no está señalado como uno de los que disparó contra los tres chicos.

"Algunos testigos dijeron que fue con el Quemado al lugar del hecho con un chaleco antibala", explicó un vocero policial. Ese chaleco, de color negro, fue secuestrado por la policía en un allanamiento realizado en la casa de Damiancito, ubicada en Argelia al 2100.

Otro nombre. En rigor, tras el masacre ocurrida el 1º de enero pasado en la que murieron Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez en una canchita de Dorrego y Presidente Quintana, una fuente de la investigación señaló que Damiancito se llamaba Damián Martínez, pero, al parecer, había brindado una identidad falsa para despistar a los pesquisas.

Sin embargo, cuando faltaban diez minutos de la 1 de la tarde ayer no pudo ocultarse más de la policía. Curiosamente, a una cuadra del lugar donde habían exterminado a los tres pibes, la moto en la que se movilizaba se estrelló contra un auto y el prófugo terminó tirado en el pavimento.

Persecución. Todo se inició cuando faltaban diez minutos para la 1 de la tarde de ayer. A esa hora, dos efectivos de la comisaría 15ª estaban recorriendo en un patrullero la barriada que controlan y, al llegar a la esquina de bulevar Oroño y Juan Canals, se toparon con una moto Honda XR Tornado de 250 centímetros cúbicos de colores rojo y negro.

“El chofer del móvil reconoció a Damiancito y le dio la voz de alto, pero desobedeció”, contó el comisario mayor Néstor Arismendi, jefe de la policía rosarina. El conductor de la moto, David Ezequiel Real, de 24 años, aceleró la marcha y emprendió una alocada carrera con movimientos de zigzag para eludir el asedio policial. Salió disparado por Oroño hacia el norte. Luego tomó por Ameghino, continuó hasta Italia y por esta calle hasta Presidente Quintana. Allí se produjo la colisión fatal, cuando la moto embistió un Ford Focus gris guiado Daniel Antonio O., de 55 años, que circulaba en dirección al oeste.

“Como una pared”. El impacto fue tremendo. La moto se estrelló contra el auto y los dos ocupantes —no tenían cascos— volaron y cayeron sobre el pavimento. Al parecer, Real golpeó la cabeza contra el Focus y murió en el acto. Damiancito sufrió traumatismos en el tórax y las piernas. Cuando los policías fueron a socorrerlo distinguieron que tenía una bota de yeso en uno de los pies.

El auto terminó en una zanja con la puerta izquierda delantera abollada. “Como iban a 140 kilómetros por hora es como si hubiesen agarrado una pared de hierro”, explicó un oficial de la Jefatura.

A Damiancito lo llevaron “lúcido” en una ambulancia del Sies al Heca, donde quedó internado en la sala general.

Por su parte, el conductor del Focus sufrió cortes en el antebrazo izquierdo y en la nariz a raíz del estallido de la ventanilla delantera derecha.

En cuanto al joven fallecido, fuentes policiales indicaron que se encontraba en libertad condicional desde el 27 de diciembre pasado luego de cumplir una condena de cinco años por lesiones graves con empleo de arma de fuego en la cárcel de Riccheri y Zeballos. “Tenía una libreta del ex Patronato de Liberados con fecha de hoy”, explicó el jefe de Orden Público, Dardo Saucedo.

Relato. En la resolución en la que procesó a Sergio El Quemado Rodríguez como uno de los ejecutores de la matanza, el juez Luis María Caterina elaboró un relato minucioso de los pasos que siguió desde que se enteró que su hijo había sido baleado hasta que, según el magistrado, efectuó los disparos mortales.

El juez sostuvo que Rodríguez fue a la canchita de Dorrego y Presidente Quintana sabiendo quién había baleado a su hijo. Según declaró la novia de Maximiliano, éste balbuceó “Ezequiel” mientras lo llevaban al Heca. El aludido es Ezequiel V., alias El Negro Eze, involucrado en una historia de enfrentamientos con El Quemado.

Caterina también ponderó que los agresores fueron a la canchita a cometer el ataque a partir de dos detalles. Según cinco testigos, El Negro Eze frecuentaba el barrio donde ocurrió produjo la matanza. Además, “la mujer (del Negro Eze) vive por Dorrego a seis cuadras de la canchita”, dijo uno de ellos.

Biblia en mano

Brian Pescadito Sprio, uno de los implicados en el triple crimen, fue indagado ayer a la mañana por el juez de Instrucción Juan José Donnola en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde está internado en calidad de detenido desde 30 de enero pasado tras ser encontrado baleado en Francia y Biedma.

Con una voz casi inaudible y la biblia en las manos, el muchacho proclamó su inocencia y explicó, según una fuente de la investigación, que el 1º de enero había acudido al Heca para conocer el estado de salud de su amigo Maximiliano Rodríguez, el Hijo del Quemado, baleado horas antes de perpetrarse la matanza en la cancha de Presidente Quintana y Dorrego.

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