Un gendarme fue asesinado en un intento de robo y mató a su asaltante
Rubén Darío Soto tenía 45 años y tres hijos. Estaba tomando mates con su esposa cuando fueron atacados por dos maleantes y él repelió la agresión

Domingo 05 de Enero de 2020

"Rubén era muy buen vecino, una persona de perfil bajo. Muchos en el barrio no sabían que era gendarme a pesar de que hace 20 años que vive aquí. Era un tipo correcto y respetuoso, una pena haberlo perdido". Apesadumbrados, los vecinos del barrio Nuestra Señora de la Paz, en el oeste de Granadero Baigorria, recordaron a Rubén Darío Soto, el suboficial principal de Gendarmeria Nacional asesinado el viernes a la noche tras enfrentarse a balazos con un ladrón que intentó asaltarlo. Algunos testigos indicaron que el suboficial se identificó y dio la voz de alto antes de repeler una agresión armada. "Fueron como diez balazos. La gente corría desesperada y cruzaba la ruta 11 sin mirar. En el parque había más de 200 personas en ese momento", explicó una mujer que vio el fatal incidente. Como consecuencia del cruce de balas, uno de los atacantes resultó herido en una pierna y cayó sin vida en un camino que une el parque donde ocurrió el episodio con el Remanso Valerio.

Desde 2015 Granadero Baigorria tiene un paseo y circuito aeróbico que une el Parque Sur "Eva Perón" con la Estación Esperanza, ubicada sobre la ruta nacional 11, a escasos metros del límite con Rosario y como patio trasero de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas. Un lugar en el que los vecinos buscan esparcimiento y aire fresco.

Un respiro que fue fatal

Hasta ese parque llegaron el viernes a la tardecita Rubén Dario Soto y su esposa Sonia en su Ford EcoSport marrón. El hombre estacionó su vehículo sobre el césped, frente a una estación de servicios y junto a un camino de tierra que une la ruta con un reciente asentamiento que se levantó delante del Remanso Valerio, a unos mil metros de distancia. La idea de la pareja era tomar unos mates y escaparse la rutina.

Soto tenía 45 años, era parte de la 36ª promoción de la Escuela de Suboficiales de Gendarmería Nacional de la ciudad cordobesa de Jesús María y estaba destinado en el Destacamento Móvil 2 de San Martín y Virasoro, en la zona sur de Rosario. Tenía tres hijos adolescentes y vivía en el barrio Nuestra Señora de la Paz de Granadero Baigorria desde hacia dos décadas al menos.

Allí todos lo reconocían como "el marido de Sonia, la peluquera", dado que su compañera tiene un local en su casa. "Soy feliz teniendo a mi lado a las 4 personitas que me llenan de amor cada segundo de mi vida", sostiene la mujer en su perfil de Facebook. "Ella es una gran mujer que cuidó de sus hijos en los tiempos en los que Rubén fue trasladado a otros destinos. Sonia y Rubén estuvieron juntos desde muy chicos", recordó una mujer de la zona.

Ataque sorpresa

El viernes a la tarde el Parque Acceso Sur de Baigorria era un hervidero de vecinos. "Había no menos de 200 o 300 personas y muchos autos. La zona donde se paró este hombre, bien frente a la estación Shell, es donde habitualmente se estacionan los que tienen perros. La gente toma mate y los perros corren por el campo", explicó una vecina.

Mientras Soto y su esposa conversaban y tomaban mates se les acercó por el camino de tierra que une la ruta con calle Corrientes una moto Keller 110 con dos ocupantes. El rodado se colocó del lado del conductor y uno de los ocupantes amenazó a Soto con un arma.

"Según comentó Sonia (expresó una vecina), Rubén se identificó como gendarme y le empezaron a disparar. El agarró su arma reglamentaria y disparó también. Le pegaron un balazo en el cuello que lo dejó desangrándose". Una comerciante de la zona continuó el relato. "Estábamos por abrir (un bar ubicado frente al parque) y escuchamos como diez disparos. Y enseguida el revuelo de gente. Todos corrían como locos, desesperados. Hasta el pochoclero cruzó el carro sin mirar la ruta. Entonces vimos a este muchacho malherido en el cuello. Llamamos al 911 y a la ambulancia, que demoró mucho más de 30 minutos. Una chica le puso una remera en el cuello y empezó a hacerle presión para que no se desangrara. Nadie quería moverlo porque perdía mucha sangre. Para cuando llegó al hospital Eva Perón (ubicado a unas 15 cuadras) ya estaba muerto", relató.

Escape frustrado

Soto alcanzó a repeler la agresión. A unos 300 metros del lugar de la balacera, sobre el camino que lleva al Remanso Valerio, quedó tirada la moto Keller 110 con sus cachas manchadas con sangre. Unos metros más adelante el cuerpo de Emanuel Chazarreta. Tenía un balazo en el muslo que le habría afectado la arteria femoral y otro en el codo izquierdo.

"Los ladrones quisieron huir por el camino hacia el Remanso Valerio, pero el que iba atrás se cayó de la moto y ambos rodaron. El que lo acompañaba se fue corriendo y lo dejó tirado junto al cañaveral y al lado de la moto", indicó un joven.

La fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Marisol Fabbro ordenó que su cuerpo fuera sometido a autopsia y que se lo reidentifique dactiloscópicamente. El cadáver de Soto también fue sometido a una autopsia. En el interior de su auto se halló una vaina servida calibre 9 milímetros.

"Cuando pasó la balacera muchos corrimos hacia el puesto caminero (de Seguridad Vial) que está a menos de 100 metros. Nos dijeron que ellos no podían hacer nada porque no era su jurisdicción. Que teníamos que llamar al 911. Y me rompió las pelotas. Le dijimos: «Para que mierda tienen diez patrulleros estacionados si hay un hombre que se está muriendo", relato otro vecino.