Policiales

Un expolicía con prontuario, preso por agredir a su pareja

Luis "Gato" Gastaminza, en disponibilidad desde 2004, fue imputado ayer por amenazar a la mujer. Al requisar la casa se hallaron armas y droga.

Jueves 06 de Febrero de 2020

Un ex policía de 59 años con un profuso historial delictivo quedó preso por amenazar y agredir a su pareja. Se trata de Luis Alberto Gastaminza, detenido el domingo en su domicilio donde se hallaron un arma de fuego, municiones de varios calibres y drogas por las cuales también quedó a disposición de un juzgado federal.

Gastaminza fue imputado ayer por el fiscal de Flagrancia Rodrigo Santana por los delitos de amenazas calificadas por uso de arma en contexto de violencia de género en concurso real con tenencia ilegal de arma de fuego de guerra. En la audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal (CJP) el juez Nicolás Vico Gimena le dictó prisión preventiva por el plazo de ley.

Disponible

El "Gato" Gastaminza está en disponibilidad desde 2004, implicado en una serie de hechos delictivos con ladrones que ejecutaban falsos allanamientos vestidos de policías. En 2005 fue procesado por una extorsión y desde entonces sumó imputaciones y hasta condenas por algunos hechos similares en los que también fue apresado con credenciales falsas.

En septiembre de 2010 fue apresado con dos hombres y dos mujeres acusados de asaltar una casa del barrio Copello de Capitán Bermúdez donde habían ingresado simulando ser policías que llegaban para hacer una allanamiento. El accionar de la gavilla fue advertido por vecinos que llamaron a la policía verdadera y personal de la comisaría 2ª bermudense apresó en la casa a tres de los ladrones con cuatro armas; los dos restantes cayeron en una estación de servicio sobre la ruta 11.

Un mes después Gastaminza recuperó la libertad, pero días más tarde volvió a ser arrestado al quedar involucrado en el homicidio del policía de 31 años Germán Rogelio Galván que en mayo de ese mismo año había aparecido muerto en la colectora de Circunvalación y Santa Fe con un balazo calibre 38 efectuado a quemarropa en su espalda.

Una hipótesis de la investigación colocaba a la víctima y al Gato como miembros de una banda dedicada a robar a delincuentes y que el crimen se había desencadenado mientras apretaban a un narco en barrio Ludueña. Esa causa del viejo sistema penal, que terminaría archivada, se acumuló a otra que tenía abierta en otro juzgado por una portación de arma de guerra de 2008. Además, en marzo de ese año fue acusado de un allanamiento ilegal en Provincias Unidas y 27 de Febrero.

Otro atraco disfrazado de allanamiento lo dejó en la mira en abril de 2011 cuando ingresó a una casa de Biedma al 4100, en barrio Alvear, con cómplices uniformados y a punta de pistola maniataron a los ocupantes y les exigieron dinero. La gavilla se alzó con 20 mil pesos, una notebook, varios celulares y una cadena de oro.

Por el hecho en diciembre de ese año Gastaminza y Miguel Frías, otro policía en disponibilidad, fueron procesados como coautores de robo calificado por el uso de arma de fuego no hallada, en concurso real con el delito de privación ilegítima de la libertad calificada.

Otras veces

Con un evidente apego a la reincidencia, el Gato volvió a caer la mañana del sábado 10 de septiembre de 2016 en 27 de Febrero al 5200 mientras manipulaba un handy con frecuencia policial con una credencial falsa que lo acreditaba como empleado de una fuerza de seguridad. Al ser identificado se presentó como Luis Alberto Gastaminza y exhibió una credencial policial a su nombre y con la jerarquía de sargento. Entonces se comprobó que presentaba un pedido de captura desde julio de 2015 requerido por un juzgado de Sentencia.

Su intensa actividad como policía trucho lo llevó en septiembre de 2018 a una nueva condena, de un año de cárcel, por haber sido detenido mientras custodiaba un supermercado chino de bulevar Seguí y Rouillón con una escopeta, un chaleco antibalas y la infaltable credencial apócrifa. Mediante un procedimiento abreviado, la sentencia se unificó en tres años con otra que había quedado pendiente. Sin embargo, luego de admitir su culpabilidad quedó en libertad a raíz de los ocho meses que había transcurrido en prisión preventiva.

En casa

El domingo pasado Gastaminza volvió a ser noticia luego de mantener una violenta discusión con su pareja en su casa de Gaboto al 5500. Según fuentes judiciales, el hombre de 59 años tomó por la espalda a su pareja y amenazó con un arma blanca que le apoyó en la garganta.

Los voceros consultados señalaron que un hijo del acusado llamó al 911 y minutos después personal del Comando Radioeléctrico (CRE) detuvo a Gastaminza en la vivienda. Allí además se secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con doce municiones, un cargador de una pistola ametralladora FMK3 sin municiones. Además se encontró una caja con 16 vainas servidas y municiones de calibre 9 milímetros, 24, 28, 32, 22 y dos vainas servidas de fusil.

En la requisa los uniformados también se llevaron cinco plantas de marihuana y siete gramos de cocaína por lo cual, además quedó a disposición del juez federal Nº 3 de Rosario, Carlos Vera Barros.

En tanto, ayer se realizó una audiencia imputativa en la que el fiscal lo imputó de amenazas calificadas por uso de arma en contexto de violencia de género en concurso real con tenencia ilegal de arma de fuego de guerra. A su turno, el defensor Luis Tomasevich pidió la nulidad del acta de procedimiento labrada por personal del CRE y sostuvo que la fiscalía debía investigar el allanamiento ilegal a la casa de Gastaminza donde, afirmó, éste sufrió apremios ilegales y una posible tortura.

Sin embargo, el juez Vico Gimena rechazó ese planteo de nulidad así como los pedidos de libertad formulados por la defensa. No obstante, remitió antecedentes a la fiscalía de turno competente a los fines de investigar la posible comisión de algún delito y ordenó que el acusado fuera examinado por médico forense para evaluar el origen de sus lesiones.

Finalmente, el magistrado dictó la prisión preventiva del imputado por el plazo de ley de hasta dos años.

La defensa pidió la nulidad del acta policial y alegó que Gastaminza sufrió apremios ilegales de los uniformados

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