Lunes 07 de Julio de 2008
Un muchacho de 22 años, que hace pocos meses había salido de la cárcel de Coronda tras purgar su tercera condena, fue asesinado de un balazo en un humilde barrio de Villa Gobernador Gálvez. De acuerdo a fuentes policiales, la motivación del crimen hay que buscarla en una venganza de la que no sería ajeno el padre del agresor, quien según fuentes policiales está identificado pero prófugo.
Al respecto, pesquisas de la Brigada de Homicidios comentaron anoche a este diario que el ataque fue perpetrado por uno de los dos jóvenes que circulaban a bordo de una moto y que fue tras mantener una violenta discusión con la víctima.
Ernesto Gamarra tenía 22 años y, cerca de la 1.20 de ayer, fue alcanzado por un balazo cuando estaba en el cruce de Simón Bolívar y Riccheri de la vecina ciudad y a unos 50 metros de su casa, situada en Monte Caseros al 2400. Quien disparó,dijeron los voceros, es un hombre joven que circulaba junto a otro a bordo de un rodado de color rojo y se detuvo en la mencionada esquina cuando se topó con él. "Hubo una discusión fuerte pero no sabemos por qué", comentó una fuente policial.
La disputa terminó en forma trágica. El motociclista apuntó un arma de fuego contra Gamarra y pulsó el gatillo. Entonces un proyectil le atravesó el abdomen y le perforó el estómago. El muchacho se desplomó malherido sobre la calle mientras su agresor aceleraba la moto para escapar lo más rápido posible de la escena.
Barrio alterado. La detonación alertó a los vecinos de la barriada, entre ellos a Plácida Centurión, la mamá de Gamarra. La mujer corrió hasta la esquina y tras ver a su hijo agonizadno dio aviso a la policía. Un rato después, una patrulla del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez arribó al lugar.
"Señor, a mi hijo le pegaron un balazo. Por favor llevénlo al hospital", les rogó la mujer a los uniformados en medio del grupo de vecinos que a pesar de lo avanzado de la madrugada se concentró en la esquina. Así, Gamarra fue llevado primero al hospital Gamen y, desde allí, a raíz de la gravedad de la herida, al hospital Provincial de Rosario. En ese centro asistencial el muchacho fue operado pero los esfuerzos médicos por salvarle la vida fueron vanos. Pasado el mediodía de ayer, casi doce horas después de haber recibido el balazo, su vida se apagó.
El vocero policial consultado señaló que Gamara era un ex convicto. Siete meses atrás había salido en libertad luego de cumplir una condena en la cárcel de Coronda. También había pasado por los calabozos de diferentes comisarías rosarinas.
Sin embargo, dijeron algunos voceros, tras dejar la prisión por última vez Gamarra había decidido reencauzar su vida: actualmente trabajaba con su padrastro, Juan Carlos P., de 40 años, en algunas changas que le permitían sobrevivir con muchas carencias.