Policiales

Un ex convicto fue asesinado de un balazo en una esquina de Tablada

Tenía 22 años. Un tiro le atravesó el pecho cuando caminaba por Esmeralda y Quintana Los pesquisas tenían anoche pocas pistas, pero suponen que fue un ajuste de cuentas.

Miércoles 07 de Septiembre de 2011

Por segunda vez en dieciséis días, la esquina de Presidente Quintana y Esmeralda fue escenario de una balacera con trágico final. El sábado 20 de agosto por la mañana la víctima fue Nicolás Abel Luna, un joven de 18 años que recibió tres balazos 9 milímetros a metros de su casa. El lunes por la noche fue el turno de Roque Ezequiel Fernández, un ex convicto de 22 años con dos condenas en su prontuario, quien recibió un sólo balazo que le perforó el pecho y le salió por la espalda. Los vecinos indicaron que se escucharon al menos tres disparos, pero nadie vio nada. Al menos hasta el cierre de esta edición nadie había aportado testimonios al respecto ante los investigadores.

Presidente Quintana al 100 bis, entre Esmeralda y Beruti, es una zona de barrio Tablada se que conoce como patrimonio o área de influencia de Chanchi, un hombre de 48 años que desde enero de 2008 está detenido en Ezeiza condenado por infracción a la ley de estupefacientes. "Esa zona es muy picante, si la podes evitar e ir por otra cuadra mejor", explicó ayer uno de los vecinos del barrio.

Roque Ezequiel Fernández tenía su domicilio en Biedma al 100 bis, a una cuadra de donde cayó muerto el lunes, poco antes de la medianoche. En su prontuario tenía una decena de antecedentes que iban desde la violación de domicilio hasta el robo calificado pasando por el hurto con arma. La mayoría de esos delitos en jurisdicción de la seccional 15ª. Había sido condenado dos veces: una a 3 años y 6 meses y otra a 7 años y 8 meses de prisión. Un dato que no pudo ser confirmado por las fuentes consultadas colocan a un muchacho con ese mismo nombre como el herido en una reyerta en la comisaría 15ª el día que asesinaron al interno Angel Marcos Nievas con dos trozos de alambre con punta afilada.

Disparo certero. Según se pudo reconstruir, el lunes a la hora señalada Roque Fernández transitaba por calle Esmeralda cuando a unos pocos metros de Presidente Quintana se cruzó con una de sus hermanas, la saludó y dobló por la segunda calle. "La mujer dice que no escuchó los disparos", indicó ayer una fuente de la investigación. De acuerdo al reguero de sangre que quedó en la calle se infiere que a Fernández lo balearon a metros de Esmeralda. Los vecinos indicaron que se escucharon por lo menos tres detonaciones y uno de esos plomos impactó en el pecho del muchacho, a la altura de la tetilla derecha, con orificio de salida por la espalda. Ya agonizante caminó unos 50 metros y cayó frente a una de las casas de la cuadra.

El "yo no vi nada" o "el no estaba en mi casa" se reprodujeron en los testimonios de los vecinos consultados por este diario. Un detalle que contrastó con los aproximadamente 100 vecinos que llegaron al lugar cuando Fernández yacía sobre la tierra. "La mecánica es la de un ajuste de cuentas, lo que todavía no se puede determinar es el móvil, el porqué de este asesinato", agregó un vocero del caso. En la escena del crimen la policía levantó una ojiva calibre 9 milímetros pero no halló vainas servidas. "Todo es muy preliminar en esta investigación. La zona donde ocurrió el homicidio es muy reacia a hablar con la policía y aportar sus testimonios. Hay que esperar que el clima se asiente porque allí se cree mucho más en la ley del Talión (ojo por ojo) que en la Justicia de los tribunales", aportó un vocero.

Quince días atrás, en Presidente Quintana y Esmeralda, efectivos del Comando Radioeléctrico detuvieron a cinco muchachos que fueron acusados de realizar un ritual mortuorio como despedida a Nicolás Abel Luna, un joven de 18 años y hermano de un pibe al que en el barrio conocen como Bondiola, asesinado el día anterior de tres balazos en la misma esquina. A los detenidos se les secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver calibre 38 y un chaleco antibalas.

A Nicolás Luna lo ejecutaron la mañana del sábado 20 de agosto cuando estaba junto a un amigo. Los sicarios pasaron con un vehículo y le pegaron tres balazos. Uno de los plomos le atravesó el muslo izquierdo, otro la rodilla de la misma pierna y el tercero le perforó el paladar. Para los pesquisas, como en el caso Fernández, se trató de un acto de venganza.

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