POLICIALES

Un día le robaron su vivienda y al otro lo asesinaron a golpes

Ceferino Robledo era casero del club Olympia, en la zona norte. El martes le robaron dinero y el miércoles lo mataron cuando arreglaba una puerta violentada

Jueves 03 de Junio de 2021

A Ceferino Robledo le gustaba el campo. Por eso con su compañera estaba ultimando el proyecto de mudarse de provincia. De irse a vivir a la localidad chaqueña de Corzuela, la capital provincial de la Tradición, y dejar sus trabajos como sereno en el Club de Fútbol Olympia y de mantenimiento en Condominios Pilay Palos Verdes. Para invertir en ese sueño había ahorrado unos 300 mil pesos, que el martes por la mañana un número indeterminado de delincuentes le robó al escrucharle su humilde casa ubicada en el club Olympia, ubicada en José M. Rosa (la colectora de Circunvalación) al 2300 bis. Este miércoles Ceferino se pidió el día en su trabajo para reparar la puerta que le rompieron los ladrones y que había dejado su casa a expensas de la delincuencia. Y mientras estaba en eso, a media mañana de este miércoles, se topó con los ladrones que venían a culminar su faena. Sólo, el hombre llamó a su compañera para que llamara a la policía. Le dijo que estaban intentando entrar y que el aguantaría la parada todo lo que pudiera. La mujer llamó a la policía. Luego intentó comunicarse otra vez con Ceferino, pero nunca contestó. Al llegar la policía y sus familiares lo encontraron agonizando en el piso de la cocina comedor de la vivienda con un severo golpe en la cabeza.

“En la casa hay sangre por todos lados. Estamos indignados con la policía porque Ceferino agonizó media hora en el piso sin que nadie hiciera nada. Llamamos a la ambulancia, que demoró una hora en llegar, le pedimos a la policía que lo cargaran en una chata y lo llevaran, porque estaba vivo. Se ahogó con su propia sangre porque no dejaron que nadie se acercara ni lo atendiera. Le pedimos a la policía que lo asistiera, pero nos dijeron que no podían. Media hora estuvo ahogándose con la sangre. Pedimos ayuda pero nadie nos dio pelota. Se murió mientras todos los miraban”, indicaron, enfurecidos, dos de los cinco hijos de la compañera de Ceferino que se acercaron asistir a su madre. La mujer, que trabaja como empleada doméstica, salió de la vivienda alrededor de las 7 para ir a trabajar en bicicleta. Ceferino, que habitualmente la acompaña por las mañanas, se quedó a reparar la puerta que los delincuentes rompieron el martes al robar la casa.

El Club de Fútbol Olympia, o Escuela de Fútbol Olympia, está ubicada en los confines del barrio Nuevo Alberdi, en un campo de 7 hectáreas dispuesto en un trapezoide: dos lados hacia hacia Nuevo Alberdi, otro hacia la colectora de Circunvalación y el tercero hacia el arroyo Ludueña. En ese predio en las que hay al menos un campo de juego reglamentario, tres canchas auxiliares, nueve canchas de fútbol de siete y otras dos de 5 jugadores. Sobre la colectora José María Rosa hay dos portones de ingreso, uno de ellos el oficial con arco de bienvenida. El lugar tiene un recuerdo en el mundo del fútbol porque del club salieron figuras como Julio Zamora (Newell’s y River), Hugo Galloni y Patricio Graff (ex Rosario Central). Hoy el club está a expensas de las restricciones de la pandemia Covid.

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La noticia del asesinato de Robledo corrió como reguero de pólvora y a partir de que los noticieros de tele fueron terminando los vecinos de la zona se fueron acercando para chequear si lo que habían escuchado era cierto. “Lo que pasa es que todo esto es tierra de nadie. En el club han robado muchas veces. Es más, en octubre o noviembre pasado tuvo que venir la policía para llevarse a personas que se metían a robar en medio de los partidos. Hace dos semanas atrás al camping de la Asociación del Personal del Consejo Municipal de Rosario vinieron y lo destruyeron para llevarse puertas y ventas. Era un lugar que estaba medio abandonado, pero lo destruyeron para llevarse seis ventanas y tres puertas”, indicó un vecino.

La muerte de un trabajador

Según confiaron familiares políticos del hombre fallecido, Ceferino Robledo tenía 45 años y dos hijos, de 17 y 14 años. Tras separarse había replanteado su vida al conocer a su actual concubina hace dos años, madre de cinco hijos mayores de edad. Un año atrás la pareja se fue a vivir a una humilde construcción de material realizada sobre el costado sur del predio de Olympia, a unos 150 metros de uno de los portones de ingreso al predio sobre la colectora. La casa de Ceferino tenía una cocina comedor, una habitación y el baño por fuera de la edificación. Una de las puertas daba al predio y la otra, especie de puerta trasera, ubicada al lado del baño. Esa puerta, descripta por los investigadores como de interior, estaba reforzada por improvisada tranca de madera horizontal. A unos 30 metros de la vivienda, en lo que fueran el bufet y vestuarios del club, se afincan los vecinos más cercanos. Los otros caseros, una familia de tres personas.

Según se pudo precisar el martes alrededor de las 7 de la mañana, Ceferino y su compañera salían juntos para ir a trabajar. A media mañana del martes un número indeterminado de ladrones forzaron la puerta trasera de la vivienda, ubicada al lado del baño, y se robaron alrededor de 300 mil pesos que había ahorrado la pareja para mudarse a Chaco y un televisor de 32 pulgadas. “La sensación es que habían juntado todas las cosas de valor que quedaban en la casa como para volver a buscarlas. La compu y otras cosas de valor”, explicaron los hijos de la pareja de Ceferino. Cuando la pareja llegó de sus trabajos, se topó con su casa robada. El principal problema era reparar la puerta trasera, que había quedado seriamente dañada. Ceferino pidió permiso en el trabajo de Palos Verdes y a primera hora del miércoles comenzó la reparación.

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Alrededor de las 10 de la mañana Ceferino se dio cuenta que lo iban a robar. Agarró el celular y llamó a su compañera. Le dijo lo que pasaba. Que llamara a la policía. Que el iba a resistir. La mujer cumplió. Pero cuando volvió a llamar a Ceferino no le contestó. Desesperada la mujer llamó a su ex pareja, quien directamente fue hacia la vivienda en moto. Cuando llegó se topó con Ceferino en la cocina comedor agonizante en medio de un río de sangre. A su lado tenía un machete con machas de sangre. Le tomó el pulso: estaba vivo. Llamó junto al otro casero a la policía. Los investigadores consultados indicaron que la escena del crimen estaba sumergida en sangre, mucho más que la fluía del golpe en la cabeza que se estima fue la causa de muerte de Robledo.

Se desconoce si Robledo fue atacado por una o varias personas. Se infiere que el agresor pudo resultar herido. Pudo verse a los investigadores siguiendo rastros desde la casa de la víctima hacia uno de los laterales del predio que da a Nuevo Alberdi. El cuerpo de Robledo no tenía lesiones visibles. El celular quedó a metros de su cuerpo. Un testimonio indicó que Robledo salió ensangrentado de la casa persiguiendo a su agresor pero que luego regresó a su casa y se desvaneció.

“Estas muertes indignan. Ceferino era una buena persona. Un pan de Dios. A nuestra mamá la tenía bien. A nosotros nos trataba como hijos. El domingo le íbamos a festejar su cumpleaños. Ibamos a venir a festejarlo en familia, porque era una buena persona. ¿Qué es lo que pasó? No lo podemos saber. Lo que si sabemos es que mi mamá con Ceferino estaban juntando una plata para irse a vivir al Chaco. Nadie sabía. Nosotros nos enteramos después del robo. Pero el que vino a robar sabía de esa plata. Alguien los vendió. Los entregó”, dijo indignado uno de los hijos de la pareja de Ceferino. El caso es investigado por el fiscal Ademar Bianchini.

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