Policiales

Un delincuente fue detenido luego de una entradera en una casa de Alberdi

Atraco en zona norte. Una mujer que hablaba por teléfono con una víctima escuchó lo que ocurría y llamó a la policía. Varios móviles llegaron al lugar y un cómplice logró escapar.

Sábado 16 de Agosto de 2014

El jueves por la noche dos amigas conversaban por teléfono. Mientras la charla transcurría una de ellas, que estaba utilizando la función manos libres de su aparato, fue asaltada junto a su familia por dos ladrones que ingresaron a su casa a perpetrar una entradera. Como la llamada no se interrumpió, la interlocutora de la víctima se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y llamó a la policía. Así, varios móviles llegaron a la escena del atraco en el corazón de barrio Alberdi.

De esa manera se originó otra de las particularidades que tuvo este hecho. Al verse cercados, los ladrones decidieron huir por la terraza y se descolgaron por un tapial en Agrelo al 1800. Uno de ellos logró escapar mientras que el otro intentó despistar a la policía trepándose a un árbol.

Sin embargo, fue descubierto por un policía que, luego de un intercambio de disparos, finalmente lo arrestó. Según fuentes policiales, se trata de un ciudadano colombiano de 31 años que como consecuencia de lo ocurrido resultó herido tras recibir una perdigonada de posta de goma en la espalda.

Un gran susto. El atraco ocurrió el jueves, alrededor de las 20.30, en Herrera al 600, en una casa ubicada frente a la plaza Alberdi y a una cuadra y media del Distrito Municipal Norte. Allí vive el médico Jorge Esteves junto con su esposa y un hijo de 20 años.

"No fueron extremadamente violentos. Sí fue un susto grande, aunque la sacamos barata. Me quedó grabado un momento en el cual mi hijo, que padece un síndrome autista, le dijo a uno de los ladrones: «No tenés que ser ladrón; tenés que ser bueno»", rememoraba ayer Esteves, quien es oncólogo holístico, en diálogo con este diario en la puerta de su domicilio.

Delivery. El jueves a las 20.30 el médico llegó en su Renault Logan a su vivienda, una casa bastante típica en el paisaje de Alberdi: rejas, un jardín al frente y, a unos cuatro metros de la vereda, la edificación. A esa hora la plaza estaba repleta de personas deambulando porque había actividades tanto en la parroquia de Agrelo y Puccio como en el templo adventista ubicado a una casa de por medio.

El oncólogo llegó en el exacto momento en que un delivery de comidas esperaba en la puerta que le abonaran el envío. Subió el auto a la vereda, de cara al portón del garaje, se bajó y le pagó al cadete.

Mientras esto sucedía su esposa, que estaba hablando por teléfono con una amiga, interrumpió por un momento la charla para abrir la puerta.

En ese momento exacto un hombre joven golpeó en la espalda a Esteves con la culata del arma y lo hizo caer de bruces en el jardín. Un cómplice entró a la casa a la carrera y encañonó a la esposa del médico y a su hijo. Acto seguido, empujaron al profesional hacia el interior de la vivienda.

Como si tratara de un radioteatro, la mujer que había quedado a la espera de continuar la charla con su amiga lo escuchó todo. Cortó y enseguida llamó al 911.

 

Errores. "Alguien les había dicho que yo tenía mucho dinero en un maletín. Les dije «no tengo plata». Entonces llamaron por celular a un tal Diego y le dijeron «che, no tiene la plata que dijiste»", recordó el médico, y continuó con su relato: "La amiga de mi esposa, que había escuchado todo, llamó a la policía. Pero con el apuro le dio mal la dirección y el patrullero que llegó pasó de largo un par de casas. Eso nos salvó, porque creo que si (el móvil policial) se hubiera parado en el frente de la casa (los ladrones) nos hubieran tomado de rehenes. Igual quiero dejar asentado que la policía trabajó muy rápido y bien".

El llamado al 911 convocó, según describieron los vecinos, al menos media docena de móviles del Comando Radioeléctrico y la comisaría 10ª. Incluso el helicóptero policial sobrevoló la zona.

Según relató el médico asaltado a este diario, los hampones "se llevaron aproximadamente unos mil pesos, 200 dólares, tres teléfonos celulares y también las llaves del auto".

Tiros. "Cuando vieron que estaba la policía, me llevaron con ellos hacia el fondo de la casa. Siempre apuntándome. Subimos a la terraza y entonces ellos se escaparon por los techos hacia calle Agrelo", recordó Esteves.

"Después sé que hubo unos disparos —agregó— pero no fueron adentro de mi casa. Dicen que había un tercer delincuente, pero acá entraron sólo dos".

Los dos ladrones se descolgaron de un tapial por Agrelo y comenzaron a correr hacia Larrechea, la calle paralela al este de Herrera, para tomar por allí hacia bulevar Rondeau.

En la cruce de Larrechea y Agrelo, donde hay una escuela para adultos y un bar, uno de los ladrones se trepó raudamente a un árbol para despistar a los policías. Fuentes policiales aseguraron que, desde la copa del árbol, el maleante amenazó con un revólver calibre 38 a uno de los efectivos que lo perseguían. Así se produjo un intercambio de disparos y el sospechoso, identificado como Reynaldo M.L., recibió una perdigonada con posta de goma en la espalda.

El colombiano de 31 años fue detenido y en su poder los uniformados le incautaron un revólver calibre 38, así como 200 dólares, uno de los celulares robados en la casa del oncólogo y las llaves del Renault Logan. El sospechoso quedó a disposición de la Fiscalía de Flagrancia y Turno.

Shock. Mientras trasladaban a Reynaldo M.L. unos metros hasta el hospital Alberdi para que fuera asistido por las heridas sufridas, la esposa de Esteves también debió ser atendida por un shock nervioso que sufrió por el asalto.

"Esto no nos tiene que llevar al odio"

"Fue un susto grande. Pero este tipo de hechos no nos tiene que llevar al miedo ni al odio. El miedo paraliza y hay que movilizarse y actuar. Todos necesitamos seguridad y que las cosas estén mejor. Porque si las cosas están mejor es probable que estos pibes no tengan que salir a robar por las casas y los vecinos puedan estar más seguros", analizó el médico Jorge Esteves, quien fue víctima junto con su familia de la última entradera que tomó estado público en un momento en el que este tipo de casos está proliferando.

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