POLICIALES

Un crimen, dos historias: el trasfondo de un homicidio en Capitán Bermúdez

Fue en barrio El Espinillo. Un joven de 27 años fue asesinado luego de una discusión en una zona de monte del barrio El Espinillo

Martes 25 de Agosto de 2020

Todos lo conocían por Emiliano en los barrios y los lugares donde vivió; Empalme Graneros; Capitán Bermúdez y Cristalería. Pero se llamaba, según su documento, Diego Emiliano González, de 27 años. La noche del domingo aparentemente discutió con alguien en la zona de monte del barrio El Espinillo de Capitán Bermúdez, detrás de la planta de la empresa Celulosa, y su cuerpo quedó tendido con tres tiros en la puerta de una casa del lugar. El balazo mortal fue a la cabeza. Las versiones son varias pero cierran en dos: una discusión por una relación que mantenía con una mujer o bien una venganza por un tema irresuelto ligado al narcomenudeo. Gómez vivía actualmente en Empalme Graneros, pero un tiempo largo lo hizo en Bermúdez.

“Después de que le tiraron a este pibe un hombre se fue corriendo, no escuchamos motos ni nada. Enseguida llegó otro muchacho y se puso a llorar”, dijo un vecino. La voz se corrió rápido y los tiros se escucharon en todo el barrio. Los vecinos lo encontraron tirado debajo de un alero. El cuerpo tenía tres disparos: una herida en la cabeza con orificio de entrada sin salida; una herida de arma de fuego en zona de la espalda, con orificio de entrada, y otro en la pierna derecha.

La zona de la Bajada del Espinillo se divide en dos; abajo y sobre el río viven pescadores y viejas familias asentadas en el lugar. Arriba de la barranca es el fondo del monte de árboles de “Celulosa”, con una sola calle ancha y sin asfalto y varias casas que dan sobre esa lonja de unos 300 metros que hace las veces de avenida única. Al monte se accede por un paredón derribado hace muchos años. Varios vecinos viven allí desde hace veinte, treinta, cuarenta años. Cerca de las 21 del domingo se escuchó en la puerta de una casa, a unos 100 metros del acceso, una serie de gritos cortos y después unos “diez o doce tiros”. En la puerta del lugar en que cayó Emiliano la policía levantó siete vainas servidas calibre 9 milímetros y un plomo deformado que quedó alojado en la visera de la gorra que llevaba puesta la víctima. Este plomo probablemente fuera de un revolver calibre 38.

En el barrio se cuenta que Emiliano podría haber sido “soldadito” de una banda liderada allí por un hombre a quien apodan “el Negro Titi”. O bien que de alguna manera estaría ligada a él. Damián A., el Titi, es quien mandaría en el barrio y está preso desde abril de este año cuando fue imputado por la muerte de Sergio Almirón y días después lo arrestaron por un robo en la misma Capitán Bermúdez. Al allanar su casa encontraron una ametralladora K3, cargador y municiones; tres escopetas calibre 16, una pistola 9 milímetros y una balanza de precisión y envoltorios de cocaína dentro de su Citroën C4. En ese mismo operativo arrestaron a su pareja Brenda Noemí D., de 24 años.

La otra versión, la que cuentan los allegados de Emiliano, es que durante el tiempo que vivió en Bermúdez, el muchacho habría mantenido una relación con una mujer y que alguien, tal vez la actual o ex pareja de ella, sería quien discutió con él y la asestó tres tiros. La familia de Emiliano contó que “era plomero y no tenía problemas con nadie”.

Según se pudo reconstruir, Emiliano habría sido emboscado o interceptado a unos veinte metros de donde cayó y corrió con la esperanza de salvarse. Un tiro le pegó en la pierna y los investigadores creen que cuando cayó al piso se acercaron a terminar la faena. Por eso no se escucharon gritos en la puerta de la casa, sino solo los tiros y frases cortas.

En tanto la causa por la muerte de Diego Emiliano González la tomó el fiscal de San lorenzo Aquiles Balbis, quien no descarta ninguna hipótesis a la hora de investigar la situación y las causas en que se produjo el crimen.

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