Policiales

Un comerciante fue atacado a tiros en un intento de robo a su local

Fue a las 11 de la mañana de ayer en Villa Gobernador Gálvez y la víctima está delicada. Dos jóvenes pretendieron entrar al local de panificación y el dueño se habría resistido.

Sábado 14 de Agosto de 2010

"El problema es que están todos zarpados". Un vecino de Villa Gobernador Gálvez encontró en esa frase la forma de definir la sensación de angustia que flota en el ambiente tras el ataque que sufrió ayer al mediodía un comerciante de calle Piazza al 700. Juan Larrey, de 51 años, quien hasta ese momento se dedicaba a la comercialización de insumos para panaderías, fue baleado por dos hombres en un presunto intento de robo. Tres plomos le dieron en el abdomen, en la ingle y en un hombro y por la tarde permanecía internado en el Hospital Provincial de Rosario en estado delicado.

Larrey, según contaron vecinos de la cuadra, alquila el local ubicado en Piazza 734 desde hace por lo menos siete años. Eso está a pocas cuadras del frigorífico Paladini, en el barrio que se conoce con el nombre de Villa Diego. El inmueble cuenta con una reja levadiza y un portón a uno de los costados para el ingreso de vehículos. En la parte superior de la fachada, un cartel anuncia "La mendocina" y enumera los productos y materias prima que se ofrecen para la fabricación de pan.

Otra vez.La de ayer no fue la primera vez que el hombre quedó frente a frente con delincuentes. Por ese motivo hizo colocar una puerta extra de rejas negras, a través de la cual sabía atender a clientes y a algunos proveedores. En la parte posterior del negocio viven sus padres, mientars que su mujer y dos hijos ocupan una casa que está a la vuelta, sobre calle Libertad al 600.

El asalto ocurrió poco después de las 11 de ayer. Un vecino que en ese momento realizaba unos trabajos de albañilería en la misma cuadra contó que dos hombres sorprendieron a Larrey en el momento que esperaba a un cliente y se encontraba solo. "Casi siempre atendía por la puerta de rejas y le abría a unos pocos. Se ve que los tipos (por los delincuentes) aprovecharon que estaba en la puerta para meterse adentro", añadió el testigo. En ese sentido, fuentes de la seccional 29ª agregaron, de acuerdo a lo que pudieron averiguar de otros vecinos, que Larrey en ese momento se había quedado solo porque sus empleados habían salido a efectuar un reparto.

"Dos hombres lo sorprendieron y pretendieron ingresar al local para cometer un asalto. De acuerdo a lo que pudimos establecer, Larrey se resistió y comenzó a forcejear hasta que uno de ellos le efectuó tres disparos que dieron en el blanco", consignó un vocero de la 29ª. El comerciante recibió un plomo en el brazo derecho, otro en el abdomen y uno más en la ingle, sin orificio de salida.

"Escuche los tiros y cuando me asomé lo vi a Juan que intentaba meterse adentro, pero enseguida cruzó la calle y se paró en la vereda de enfrente del negocio", recordó ayer el albañil que trabaja a pocos metros de "La Mendocina".

Desvanecido.En ese sitio, donde la víctima estuvo de pie hasta que empezó a desvanecerse, era visible un gran charco de color bordó, un indicio de la gravedad de las heridas que había sufrido el comerciante. El mismo obrero contó a este diario que las primeras personas que se acercaron a Larrey apenas pudieron escucharlo insultar a sus atacantes. "Comenzó a balbucear algo, pero enseguida comenzó a perder el conocimiento hasta que un vecino lo cargó en un auto lo llevó al hospital".

Larrey fue conducido primero al hospital Anselmo Gamen de Villa G. Gálvez y luego derivado al Provincial de Rosario, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. Desde la seccional 29ª indicaron que el pronóstico médico era "reservado". De acuerdo a la escasa información con que contaba la policía, los delincuentes huyeron por Piazza hacia el este, y a los pocos metros subieron a un Fiat 128 que sería de color gris.

En las casas aledañas al negocio de Larrey, ayer recordaban que el hombre ya había sufrido un par de robos y que por esos hechos había tomado sus precauciones como instalar una puerta de rejas en el frente que restringiera el ingreso a su negocio. "Todo está mal. Estos pibes (por los delincuentes) están para adelante y zarpados y no dudan en pegarte un tiro", manifestó uno de los habitantes del barrio.

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