Un comerciante de barrio Belgrano denuncia a gendarmes por un asalto
Narró cómo cuatro uniformados irrumpieron la noche del domingo en su cíber, le pegaron y se llevaron entre cinco mil y seis mil pesos.

Martes 30 de Mayo de 2017

"No eran ladrones disfrazados. A la vuelta había una chata de Gendarmería. Si hubiesen sido ladrones se habrían robado también la camioneta, no tengo dudas de que eran gendarmes", aseguró un comerciante que denunció que la noche del domingo cuatro agentes de esa fuerza de seguridad federal irrumpieron en el ciber que días atrás abrió en el barrio Belgrano Sur, lo golpearon y le robaron entre cinco y seis mil pesos. El hecho fue denunciado en la comisaría 14ª pero la víctima aseguró que en las próximas horas realizará una presentación en Fiscalía.

Gabriel Herrera tiene 44 años y hace cinco días abrió un ciber en la esquina de México y Riobamba, a la vuelta de sus casa de pasaje Bemporat al 7100. El comerciante admitió que el emprendimiento no tiene habilitación municipal. "El trámite está iniciado pero demora unos 40 días o más. Y después de invertir en las computadoras y pagar el primer mes de alquiler me quedé sin plata, por eso no me quedó otra que abrir", explicó.

Por el apodo

Según contó a este diario, el domingo alrededor de las 23 se fue el último cliente y el cerró con llave la puerta del local. En ese momento le tocaron el timbre y lo llamaron por el apodo con el que lo conocen en el barrio donde se crió: Gaby. "Apenas bajé el picaporte para abrir se metieron tres gendarmes y uno se quedó en la puerta. Me pidieron los papeles de las diez computadoras que tengo y les dije que no los tenía encima pero si me acompañaban a mi casa se los podía mostrar. También les dije que podían ir ellos y mi mujer se los mostraría", recordó.

Los uniformados le respondieron que tampoco contaba con habilitación municipal y Gabriel les explicó su situación. Y en ese momento se alarmó que uno de los gendarmes fuera hacia el baño.

"Le dije que no me quisiera meter algo acá adentro y ahí recibí la primera piña. Entonces me di cuenta de que otro estaba metiendo la mano en un cajón y se había guardado la recaudación. Entonces les dije: «La plata no se la van a llevar, muchachos. Ya me di cuenta de lo que está pasando acá». Y entonces me empezaron a pegar".

Piñas

"Les pregunté por qué me pegaban con tanta saña. Le dije a uno «sabés que no te puedo hacer nada porque tenés el uniforme, pero si te lo sacás no me aguantás un round». Entonces se enojaron más y me pegaron peor. Y después le dije a otro: «Vos me tratás de trucho a mí porque no tengo habilitación municipal y me estás robando con uniforme»", recordó el comerciante sobre los 45 minutos que afirmó haber estado a merced de los uniformados que, según denunció, le pegaron "del cuello para abajo, donde no quedan marcas".

Según el relato, siempre uno de los uniformados se quedaba haciendo de campana en la puerta del local y se iban turnando. Hasta que en un momento tocó el timbre un hijo de Herrera y éste le pidió que fuera a buscar a su esposa. Ella llegó y me dijo que había visto la chata de Gendarmería estacionada en el pasaje 6 de Diciembre, a unos metros del cíber.

"Por los nervios del momento no nos dimos cuenta de anotar el número de patente de la camioneta. En la comisaría me dijeron que los móviles de Gendarmería tienen GPS y que así los podrán ubicar", indicó Gabriel.

Difícil de creer

Finalmente, los ladrones se fueron con entre cinco y seis mil pesos que era lo que el negocio había recaudado en la semana que llevaba abierto. "No me gusta andar con plata encima por miedo a que me asalten. Entonces la dejé en el local, ¿cómo iba a pensar que me la iban a robar quienes nos tienen que cuidar? Sé que es mi palabra contra la de ellos, porque quién puede creer que pase algo así".