Un chico, un taxista, un ladrón y un policía heridos de bala tras un robo
"Mamá, me pegaron un tiro". Juan Cruz Baldovino tiene 6 años y pronunció esa frase con cierta naturalidad, sin perder la calma y sin exponer muestras de dolor, al menos en esos primeros instantes. Una bala le había destrozado tres dedos del pie izquierdo cuando quedó prácticamente en el medio del fuego cruzado...

Martes 10 de Marzo de 2009

"Mamá, me pegaron un tiro". Juan Cruz Baldovino tiene 6 años y pronunció esa frase con cierta naturalidad, sin perder la calma y sin exponer muestras de dolor, al menos en esos primeros instantes. Una bala le había destrozado tres dedos del pie izquierdo cuando quedó prácticamente en el medio del fuego cruzado entre un muchacho que instantes antes había asaltado a un taxista y los policías que lo perseguían. Fue una balacera intensa en la cual también resultaron heridos el mismo ladrón, un agente policial y hasta el chofer que había sido víctima del robo.

  "Fue una desgracia con suerte", afirmó sin temor a caer en un lugar común Mariela Demetrio, la mamá de Juan Cruz. Es que el enfrentamiento a balazos se desencadenó cuando en la cuadra donde vive su familia, en Pueyrredón al 4500, entre Juan Canals y Colegiales, había por lo menos nueve chicos vecinos del barrio cuyas edades apenas superan los 10 años. El nene, que a principios de mes arrancó en primer grado en el Colegio del Huerto, recibió el alta médica ayer a la tarde. Ahora deberá hacer reposo absoluto durante varios días, con un vendaje que le cubre todo el pie (siempre en alto) y con las curaciones de rigor cada 48 horas, pero los médicos creen que los deditos afectados podrán recuperarse.

Robo y tiros. Todo ocurrió poco antes de las 20.30 del domingo. Fuentes policiales indicaron que el episodio se inició con el asalto a un taxista. De acuerdo a esa versión, el chofer Julián Chica, de 35 años, a cargo de un Fiat Siena, levantó a una pareja frente a la puerta del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, en Virasoro entre Italia y Dorrego. Los pasajeros pidieron ser llevados a Pueyrredón al 4600, en la zona sur de la ciudad. Al llegar a ese lugar, casi en el cruce con Milán, el muchacho que iba atrás extrajo una escopeta calibre 16 de caño recortado y amenazó al taxista para que le entregue la recaudación.

  Voceros de la Unidad Regional II indicaron que Chica abandonó el auto y corrió unos metros para refugiarse detrás de un volquete. Según esa versión el chofer tomó un trozo de chapa y, utilizándolo como escudo, increpó al asaltante para que se fuera del lugar.

  En ese momento hizo su aparición en forma casual una patrulla del Comando Radioeléctrico y frente a eso, el taxista comenzó a gritar pidiendo ayuda. Fue en ese instante que el delincuente bajó del Fiat Siena y abrió fuego sobre Chica, quien recibió una perdigonada en el rostro, el abdomen, la mano derecha y la pierna izquierda.

  La irrupción de los policías puso en fuga al delincuente por Pueyrredón hacia el norte. Las fuentes indicaron que los uniformados le impartieron la voz de alto, pero el sospechoso respondió con otro escopetazo. De alguna forma, el ladrón había logrado recargar el arma (que tira un cartucho por vez) tras dispararle al taxista y atacar a los policías.

  Los agentes respondieron la agresión con sus armas reglamentarias mientras el ladrón corría hacia un sector de la villa miseria. Un policía de apellido González recibió entonces heridas en el hombro y el antebrazo derecho.

  El tiroteo y la persecución, que culminó con el asaltante también herido de bala en una pierna y caído en la esquina de Pueyrredón y Juan Canals, tomó por sorpresa a un grupo de vecinos del barrio 25 de Mayo.

 

Sorprendidos. En ese momento había, además de varios adultos, una decena de chicos de entre 6 y 11 años que jugaban en la vereda. Entre esos niños se encontraban Juan Cruz y su hermana Natalí, de 9. El nene estaba con su bicicleta cuando vio pasar al delincuente corriendo. El sonido de los disparos hizo que todos corrieran. Juan Cruz quiso refugiarse en la casa de su abuelo, que está frente a la suya, pero un proyectil le dio en el pie izquierdo.

  Otra bala impactó en un auto que estaba estacionado allí y varios plomos dieron en la casa de una vecina. Mariela admitió que sufrió un ataque de nervios cuando vio el pie ensangrentado del nene. "Estaba lleno de gente, los chicos jugaban en la calle y cuando escuché los tiros enseguida pensé en ellos. Cuando vi a Juan Cruz me quise morir. Mi marido lo cargó en el auto y lo llevó al sanatorio cuando ni siquiera habían levantado al tipo herido en la esquina", dijo la mujer. Mientras habla la mamá, la criatura posa para las fotos tratando de mantener el pie lastimado en alto.

  "Mamá, pasame el control remoto", pidió Juan Cruz como forma de poner distancia en la charla con este diario y centrar su atención en lo más importante en ese momento: la programación de Cartoon Network. Sin embargo, el pequeño admitió que sintió un miedo inmenso la noche del domingo. Pero que también por suerte tendrá una buena historia que contarles a sus amigos del colegio.