Un chico mató a su hermano y a un vecino en un ataque en dos hogares
En su casa intentó asesinar a su madre. Luego irrumpió con su auto en una vivienda a 20 metros de la suya. Allí le quitó la vida a un anciano y apaleó en la cabeza a su hija, que está muy grave. El quedó hospitalizado.

Viernes 11 de Septiembre de 2009

Ninguno de los vecinos de Marull al 200 podían creer lo que había sucedido en su cuadra de veredas arboladas del barrio Alberdi. Lalo, un muchacho de 20 años y buen jugador de fútbol de Rosario Rowing, había desatado durante la madrugada de ayer una espiral de violencia que terminó en un doble homicidio. Una de las víctimas fue su único hermano. Además hirió de gravedad a dos mujeres, una de ellas su mamá. El muchacho —recibió una herida cortante en el hemitórax izquierdo— llegó a su casa pasada la medianoche. Se trenzó en una pelea cuerpo a cuerpo con un cuchillo de mesa con su hermano de 22 años. Le asestó cuatro puñaladas y lo dejó sin vida con el cuchillo hundido en el pecho.

Pero la secuencia trágica estaba lejos de finalizar. Enceguecido, Lalo también atacó a golpes a su madre, de 50 años, a la que dejó inconsciente en la vereda de la casa. Después se subió a su auto, un Ford K modelo 2009, y cuando se disponía a escapar distinguió algo que lo enfureció más. Saba Kontidas, un octogenario de origen griego que padecía insomnio y vivía sobre la misma cuadra, a dos casas de la familia de Lalo. El hombre escuchó los gritos de una mujer y salió a la calle a ver qué pasaba.

El muchacho lo vio, aceleró el Ford K, transitó los 20 metros que separan los dos frentes de las viviendas y se introdujo con el auto por el portón de la casa de su vecino. Recorrió unos 15 metros por un patio lateral de la vivienda hasta que se estrelló contra la columna. Se bajó del K negro y arremetió contra el anciano. Recogió un trozo de una mesa de jardín y se lo partió en la cabeza dejándolo agonizante. Casi al mismo tiempo apareció Viviana, la hija de 43 años, que también recibió un contundente golpe en la cabeza. Lalo regresó a su casa. Ahí se topó con su madre, aturdida por los golpes, e intentó estrangularla con sus manos. Cuando los efectivos del Comando Radioeléctrico llegaron —alertados por un vecino al 911—, el pibe ya le había arrancado de una dentellada a la madre una sección del músculo de la mandíbula derecha.

Horror en Alberdi. Lalo es el apodo por el que conocen a Estanislao Repetto. Es un chico de 20 años que hace dos se graduó en la escuela Brigadier General Estanislao López y que cursó en la Facultad de Agronomía. Vivía hasta la madrugada de ayer en una vivienda de Marull 272 junto con su hermano Nicolás, de 22 años, y Viviana, su mamá de 50 años. El padre de los muchachos falleció en 1999 tras sufrir una indisposición cardíaca mientras jugaba al tenis en el Rowing. Lalo, Nicolás y Viviana trabajaban en la lencería Danielito, negocio que la familia tiene en la galería Rosario.

Los hermanos vivían en la parte delantera de la vivienda ocupando cada uno una habitación. En la parte posterior, y separada por un patio, se alojaba Viviana en una especie de quincho reformado en pequeño departamento. “Estamos trabajando sobre la hipótesis de que hubo una discusión previa que originó la ira de este muchacho y lo llevó a quitarle, primero, la vida a su hermano, y luego agredir a su madre”, indicó un vocero allegado a la causa. Claudia, una vecina que vive en la casa contigua a la de la tragedia, indicó: “Cerca de las 2 escuché una discusión entre los hijos de la mujer, pero no les presté atención porque a veces sucedía. A los pocos minutos escuché que el auto salía a toda velocidad”.

Un vendaval. ”Después de matar a su hermano, tomó un vehículo de su propiedad y se metió en la casa del vecino, pero se desconoce por qué hizo eso. Chocó de lleno el portón, recorrió unos diez metros y se incrustó contra una columna. Agredió al hombre de 84 años y a su hija, de 43 años”, relató el vocero policial.

Lalo arribó a su casa a la 1.15 de ayer. La tragedia empezó entre la 1.30 y las 2. Cuando la policía llegó al lugar, en la vereda de la casa, Lalo intentaba estrangular a su mamá. A la mujer le faltaba un trozo de tejido de su mandíbula derecha. “Ingresó al hospital con un traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento”, precisó Néstor Marchetti, director del Heca. “Está recuperada, pero tiene heridas faciales muy graves con arrancamiento y perdida de tejidos”, indicó. La madre y el hijo estaban semidesnudos.

En el interior de la casa, en la habitación que da a la calle, yacía sobre la cama el cuerpo de Nicolás, con el cuchillo de cocina clavado en el pecho. “Lo tenía hasta la mitad del cabo”, graficó un vocero. “Tenía cuatro puñaladas. Dos en la espalda, una en la cabeza y la restante en el pecho. Estaba desnudo, boca arriba”, indicó la fuente. “Fue como que, después de apuñalarlo, le empujó el cuchillo hasta casi enterrarle el cabo”, explicó. “La casa tenía manchas de sangre por todos lados. Lalo tiene un corte en la zona intercostal izquierda a raíz de esa pelea”, precisó.

A veinte metros de distancia de ese lugar, en el 256 de Marull, a pocos metros del portón destruido estaba tirado el cuerpo sin vida de Saba Kontides, de 87 años. Tapicero de profesión y calificado por sus pares, entre ellas Adelina, como un “vecino tranquilo, respetuoso y de toda la vida en el barrio”. Había recibido un demoledor golpe en la parte superior de la cabeza. En segundo plano estaba chocado el K negro de Estanislao. Su hija, Viviana, fue trasladada en grave estado al Heca. La mujer es separada y tiene una hija de 8 años. “Tiene traumatismo de cráneo y está grave. Ingresó con pérdida de conocimiento y está con asistencia mecánica respiratoria”, explicó Marchetti.

Lalo, el infortunado artífice de la tragedia del barrio Alberdi, fue detenido por efectivos de la Agrupación Cuerpos y trasladado al Clemente Alvarez. “Tiene una herida cortopunzante en el hemitórax izquierdo. Está sedado, porque cuando ingresó estaba muy agresivo. Cuenta con antecedentes psiquiátricos, por lo que nos han comentado sus allegados”, explicó Marchetti. Las fuentes policiales consultadas indicaron que en el sumario que se instruye no hay registro de que Lalo tenga antecedentes psiquiátricos.

Tampoco se secuestró de la escena del crimen algún fármaco que el joven consumiera bajo prescripción médica”, indicó un vocero. Investigan la comisaría 10ª y la sección Homicidios bajo la tutela del juez de Instrucción Osvaldo Barbero.