Policiales

Tres violentos ladrones maltratan a una pareja en su casa y le roban hasta el auto

Todo empezó a las 19.30 del jueves cuando Armando Z., de 73 años, miraba televisión en su casa de Florida al 100 sin saber, quizás, que había dejado sin llaves el portón del garaje.

Sábado 28 de Junio de 2014

Una costumbre pasada de moda, como es no cerrar con llave una puerta, implicó para una pareja de jubilados de Florida al 100, en el barrio Industrial, quedar en manos de tres violentos ladrones que una hora más tarde y tras maltratarlos con saña huyeron llevándose el Peugeot 307 de las víctimas, 2 mil pesos, algunas alhajas, tres cubiertas nuevas que el hombre fue comprando para cambiar las del auto, un reproductor de DVD y un secador de pelo.

   Todo empezó a las 19.30 del jueves cuando Armando Z., de 73 años, miraba televisión en su casa de Florida al 100 sin saber, quizás, que había dejado sin llaves el portón del garaje. Su esposa, Marta, había ido a visitar a una pariente que vive en el barrio. Entonces tres ladrones de entre 25 y 35 años y a cara descubierta ingresaron a la propiedad e hicieron todo lo que se les cruzó por la mente para obtener un dinero que el hombre no tenía. Lo ataron de pies y manos, lo amordazaron, lo arrastraron por el piso, lo patearon y hasta le aplicaron descargas con una picana portátil. No hubo caso. Armando no tenía plata. En medio del atraco llegó Marta, a la que le dieron un culatazo en la cabeza.

Otra vez. “Se llevaron un poco de dinero que tenía mi mamá y algunas alhajas, las pocas que le quedaban porque hace un año y medio o dos ya les habían escruchado la casa (es decir que les robaron en su ausencia). Después cosas chicas como el DVD o un secador de pelo y cubiertas que mi papá estaba comprando de a una para cambiar las del auto”, explicó uno de los hijos de la pareja.

   “Mi papá es un hombre que no entiende que los tiempos cambiaron y que no podés darte el lujo de no cerrar una puerta con llave. Ese es un problema”, relató el muchacho. Tanto Armando como Marta fueron asistidos en un sanatorio donde les realizaron curaciones menores.

   Según lo que pudieron reconstruir los hijos de la pareja, los ladrones ingresaron por el garaje que estaba sin llave, caminaron por el costado del Peugeot 307, llegaron al comedor y sorprendieron a Armando por detrás. Cuando el perro de la familia ladró, ya era tarde. A partir de ese momento comenzó el martirio para el dueño de casa.

   “A mi papá lo maniataron con precintos y lo golpearon. Le dolía mucho el hombro izquierdo, pero está bien”, explicó uno de sus hijos. Tras atarlo, los ladrones maltrataron al hombre para que diga dónde tenía dinero. Ese ataque se interrumpió cuando Marta abrió la puerta de la casa e ingresó.

   La bienvenida fue un culatazo en la cabeza que le provocó un corte y abundante sangrado. Hasta ese momento a Armando lo habían pateado en el piso y agobiado con una picana portátil. Como el hombre no decía en que lugar tenía “la plata grande”, los ladrones se turnaron para revolver la casa. Cuando se dieron cuenta que la pareja decía la verdad y que sólo tenían 2 mil pesos en la mesita de luz de Marta, armaron un botín de poco volumen. “Mi papá me contó que uno de ellos habló por celular con otro hombre que le dijo: «Llevate el auto»”, recordó uno de los hijos de la pareja, mientras su hermano trataba de quitarse el shock por lo sucedido: “No puedo pensar. No puedo laburar. No puedo nada”, dijo el hombre angustiado.

   Entonces los ladrones cargaron todo en el 307 gris y se fueron. Desde su ingreso había pasado casi una hora. Con el correr de los minutos la pareja pudo librarse de sus ataduras y pedir ayuda. “Cuando llegamos llamamos una ambulancia, pero como no venía cargué a mis padres en el auto y los llevé al sanatorio para que los revisaran”, explicó el hijo. La denuncia quedó radicada en la comisaría 8ª y el caso es investigado por la Fiscalía de Flagrancia y Turno.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario