Martes 20 de Enero de 2009
Santa Fe.— Un hombre que estaba prófugo acusado de ser el asesino de una joven pareja tuvo un final congruente con la violencia que se le atribuía: ayer a mediodía un grupo formado por tres sujetos lo siguieron y lo acribillaron de tres balazos, desde corta distancia, en una cruenta emboscada en el barrio San Lorenzo de la capital provincial.
El suceso registrado a plena luz del día conmovió a los vecinos de la barriada enclavada en la zona sur de la ciudad. El destinatario se llamaba José Alberto Jara, tenía 35 años y un abultado prontuario por delitos graves. En el mundo del delito era conocido como el Negro. Con relación al caso, el subjefe de la Unidad Regional I, comisario inspector Carlos Enrique Brunet, señaló que se dispone "de información y fuertes indicios que orientan la principal línea de investigación a un presunto ajuste de cuentas como móvil criminal, no sólo por la brutal modalidad del crimen, sino por los numerosos antecedentes de la víctima".
Un río de sangre. Hasta anoche no se habían reportado detenidos por el homicidio de Jara. Una fuente policial indicó que Jara tenía un pedido de captura como principal sospechoso de los homicidios de Favio Bordón, de 33 años, y Lorena Merites, de 24, ejecutados a sangre fría el 12 de octubre del año pasado en una vivienda del barrio Chalet, en Santa Fe.
De acuerdo a los relatos aportados por testigos, tres hombres que se movilizaban en un auto persiguieron a Jara por las calles del barrio San Lorenzo hasta que lograron interceptarlo en Uruguay al 4200, entre Lamadrid y Gaboto.
En ese lugar concluyó la desesperada carrera de la víctima por salvar su vida. En ese momento, los sicarios se bajaron del vehículo y abrieron fuego a quemarropa. Los forenses contabilizaron tres heridas de bala efectuadas al menos con dos armas poderosas: pistolas de calibre 11,25 y 9 milímetros. "Dos proyectiles ingresaron por la espalda y uno en la zona de los glúteos", precisó a este diario el comisario Brunet.
Consumado el alevoso ataque, los sicarios se subieron al vehículo y se dieron rápidamente a la fuga, en tanto que Jara quedó exánime boca arriba frente al garaje de una vivienda en medio de un inmenso charco de sangre que tiñó de rojo la remera blanca, los jeans y las zapatillas deportivas de la víctima fatal.
El sitio donde se produjo el sexto asesinato de 2009 en la capital santafesina es un barrio de viviendas modestas y calles de tierra, una zona con alta exposición a hechos delitivos. La vivienda donde el 12 de octubre del año anterior se consumó el doble crimen de la pareja, y del cual se lo imputaba a Jara, está ubicada a pocas cuadras de allí, en el vecino barrio Chalet del suroeste capitalino.
Los investigadores no disponían de evidencia que vinculen el doble asesinato de la pareja con la ejecución de Jara. De todas maneras descuentan que se trató de un ajuste de cuentas, ya que sobre Jara además pesaban diversas causas por rufianismo, corrupción de menores y varios delitos contra la propiedad y la integridad sexual .
A poco de sucedido el homicidio surgieron en el lugar varios patrulleros y efectivos policiales, además de peritos forenses que —ante la azorada mirada de numerosos vecinos que se congregaron en la escena del crimen— examinaron el cadáver. Los peritos determinaron el deceso instantáneo del occiso y recolectaron varias cápsulas servidas.