Lunes 03 de Noviembre de 2008
Ocho internos lograron escapar ayer al mediodía de la comisaría 21ª luego de reducir y golpear a un efectivo que ingresó al penal a entregarles agua. Los detenidos sometieron luego a una fuerte golpiza a un sargento y al jefe de la seccional que fueron a socorrer a su colega, quienes permanecían internados con politraumatismos. La revuelta cesó cuando un cuarto efectivo de la guardia realizó un disparo de escopeta que replegó a los internos, de los cuales tres resultaron con heridas leves por perdigonadas. Tres de los evadidos fueron recapturados y cinco permanecían prófugos.
Por las características de la fuga, los investigadores creen que fue tramada por los internos al saber que ayer la mitad del personal sería asignada al operativo de seguridad por el clásico entre Central y Ñewell’s. En efecto, en la seccional de Arijón 2343 quedaron tres efectivos y su titular, el comisario Sergio Roland. Según fuentes policiales, a las 12.40 el cabo de cuarto se dirigió al penal acompañado por un sargento para entregarles a los internos agua con hielo que "pedían insistentemente".
El penal está ubicado al fondo de la dependencia, a continuación de un patio descubierto. Para ingresar es preciso abrir una primera puerta que da a un patio enrejado llamado "estanco". Desde allí se accede a la reja del penal común, donde estaban alojados 21 presos. Según un vocero policial, el sargento quedó como refuerzo en la primera puerta y el cabo de cuarto se acercó hasta el penal. "Cuando abre la puerta recibe puñetes y patadas. Lo tiran al suelo y el sargento logra sacarlo de un tirón al patio exterior", relató. Pronto se sumó el comisario Roland, pero entre los tres no lograron cerrar la puerta ante la presión de los internos que pugnaban por salir.
"Al comisario le pegaron ferozmente con un palo que obtuvieron en el patio, donde hay pertrechos y cosas secuestradas. Los presos iban agrediendo a los efectivos y se iban corriendo", describió el vocero.
Disparo y retroceso. Al escuchar los gritos, el oficial de guardia tomó una escopeta con la que realizó un disparo intimidatorio en el momento en que Roland era golpeado en la cabeza y en la espalda con una pala.
Como resultado del escopetazo, tres internos recibieron perdigonadas por las que uno, herido en un brazo, debió ser asistido en el Hospital de Emergencias. Al escuchar el disparo, algunos presos que habían alcanzado a salir del penal retrocedieron. Dos lograron escapar por la puerta principal y otros seis se fueron por los techos de casas vecinas. Uno fue retenido en la esquina de la seccional por el oficial de guardia y dos más en las inmediaciones, luego de que la fuga se comunicara por radio.
Como resultado de la golpiza, el comisario Roland fue internado con un traumatismo encéfalocraneano con pérdida momentánea del conocimiento, un hematoma en la sien, contusiones en la espalda y tres cortes profundos en la cabeza, por los que recibió seis puntos de sutura y permanecía internado en el Centro de Emergencia y Trauma de Rosario (CER). El sargento Alberto Gómez sufrió una luxación en el hombro izquierdo y seguía internado.