Policiales

Tres ladrones sorprenden y asaltan a una familia en una chacra de Arroyo Seco

Robaron un VW Gol color gris, alrededor de 10 mil pesos en efectivo, algunos electrodomésticos, alhajas, un revólver calibre 22, una escopeta calibre 16 y una motosierra.

Sábado 04 de Octubre de 2014

Quien se arrime hasta la chacra de la familia Tomei, ubicada a 1.200 metros al oeste del kilómetro 272 de la autopista Rosario-Buenos Aires, en jurisdicción de Arroyo Seco, comprenderán que no existen chances de pensar que lo que sufrieron fue un robo al voleo. Los tres ladrones que el jueves a la noche retuvieron a los cinco integrantes de la familia a punta de pistolas, conocían la geografía en la que se movían. “Llegaron a pie y nos sorprendieron a mi esposa y a mí cuando estábamos entrando a la casa después ir al supermercado en Arroyo Seco. Cuando me quise dar cuenta ya los tenían encima. Nosotros llegamos en el Volkswagen Gol con mi esposa y mi nena de un año y medio. Pudiendo ser violentos, fueron bastante ubicados”, indicó ayer César Tomei, de 32 años y dueño de la chacra.

   Los ladrones se llevaron el VW Gol color gris de César, dominio CKH 828, alrededor de 10 mil pesos en efectivo, algunos electrodomésticos, alhajas de las mujeres de la casa, un revólver calibre 22, una escopeta calibre 16 y una motosierra. “Antes de irse nos ataron con cordones y ropa que sacaron de la casa. Arrancaron una línea de teléfono pero no desconectaron el inalámbrico. Con eso llamamos a la policía de Arroyo Seco, que está a unos 10 kilómetros de aquí, y los tuvo que traer un vecino porque no se animaban a venir solos”, explicó. “Lo que sí nos quedó claro es que actuaron tranquilos, como si estuvieran en su casa”, agregó el muchacho. Fue la segunda vez en cuatro meses que la familia fue víctima de un robo.

Una gran quinta. La familia Tomei tiene su chacra de 10 hectáreas en el viejo “Camino del mozo”, a la altura del kilómetro 272 de la autopista Rosario-Buenos Aires. El predio —que produce verduras de quinta— está ubicada a unos 1.200 metros al oeste de la autopista, a la altura de la estación de servicios Shell y a unos 1.500 metros del peaje. “A pesar de estar más cerca de General Lagos, nosotros pertenecemos a la jurisdicción de Arroyo Seco porque el «Camino del mozo» es el límite”, explicó el padre de César, de 61 años. El jueves a la noche, en la chacra, ese hombre y su esposa aguardaban que la pareja regresara junto a su nieta de un año y medio tras hacer compras en un supermercado de Arroyo Seco.

   Aproximadamente a las 20.45 el VW Gol gris de tres puertas manejado por César dejó la colectora de la autopista para sumergirse en el polvoriento “Camino del mozo” que finaliza en el camino a Monte Flores que conduce a la General Motors, en jurisdicción de Alvear. “Mirá lo que es esta zona con la luz del día e imaginate lo que es de noche. No hay un alma”, graficó César.

Sin tiempo a nada. El auto recorrió los 1.200 metros hasta el ingreso a la chacra. Luego otros 300 metros hasta la casa. Rodeados por media docena de perros estacionaron el auto y cuando César comenzaba a bajar las bolsas del súper tres hombres armados lo sorprendieron. “No me dieron tiempo a nada. Cuando los vi, ya los tenía encima mío. Llegaron caminando. Nos estaban esperando”, indicó le muchacho. “Yo escuché los ruidos, me asomé y enseguida me apuntaron. Nos hicieron entrar y todos panza abajo en el piso”, agregó el padre. “Nosotros nos pegamos un julepe bárbaro porque era gente armada adentro de la casa y estaban las mujeres y la beba. ¿Qué podíamos hacer?”, indicó el hombre.

   Así, los cinco integrantes de la familia quedaron a expensas de tres ladrones jóvenes. “Querían plata. Era «dame, dame, dame». No tenían acento de ningún lado, eran bien de la zona. Dentro de todo la sacamos barata porque sólo uno de ellos estaba pasado de revoluciones. El que llevaba la voz cantante se sentó en una silla en la cocina mientras nos tenía a todos en el piso y se puso a juguetear con la bebé”, explicó César. “Los otros revolvieron toda la casa, pero nosotros no tenemos lujos. No tenemos computadoras y esas cosas”, indicó el muchacho, nacido y criado en la chacra de su padre. “Se llevaron lo que encontraron. Las armas eran viejas pero estaban en buen estado, eran de mi abuelo. Se habrán llevado unos 10 mil pesos que quedaron porque estuvimos pagando deudas. Decí que se conformaron con eso”, agregó.

Llamadas de alerta. “Lo que sí queda claro es que con alguien vinieron porque recibieron dos llamados al celular. Uno apenas llegaron y otro para irse”, indicó César. “Después nos dejaron bien atados y se fueron”, contó.

   “Cuando nos soltamos llamamos con el inalámbrico a un vecino de Arroyo Seco para que avisara a la comisaría 27ª. Primero hubo un desencuentro, no querían venir rápido porque estaban tomando una denuncia. Y después de que el vecino los jorobó, los trajo para acá”, comentó César algo indignado.

   “Uno de los problemas es que por acá la policía ni se ve. El miércoles, pasó un móvil de la Guardia Rural Los Pumas, pero fue un hecho anecdótico”, agregó una de las víctimas del robo que fue denunciado en la seccional 27ª.

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