Domingo 06 de Junio de 2010
Los vecinos de barrio Parque no salen de su asombro. A la conmoción causada por la saga de
asesinatos de personas mayores ocurridos en los últimos meses en ese sector de la ciudad, ayer a la
tarde se sumó un dato estremecedor. Tres hijos del propietario de una histórica verdulería ubicada
en avenida Francia y Riobamba fueron detenidos por su presunta vinculación en por los menos tres
crímenes, dos de los cuales ocurrieron en cercanías de ese comercio y uno en la localidad de
Zavalla.
La hipótesis que manejaban anoche los investigadores giraba en torno a
la utilización del comercio, desde donde generaron una aceitada relación con los vecinos forjada en
base a años de confianza, como punto de partida para la selección de las víctimas. De hecho, tres
de las mujeres asesinadas en el último año y medio vivían a pocos metros de dos de los negocios que
maneja la familia.
El nexo con el episodio ocurrido en Zavalla, en tanto, estaría dado en
la relación que una joven mujer, empleada de la misma verdulería y que viviría en ese pueblo,
habría establecido con José Ramón Savini, el hombre de 73 años que murió apuñalado el 13 de
mayo.
Detenciones. La chica permanecía demorada anoche en la seccional 5ª luego de que
fuera interceptada por los investigadores ayer a la tarde cuando se presentó en el comercio para
trabajar. En este caso, la presunción más contundente es que la joven habría actuado al menos como
entregadora.
Los otros arrestos se produjeron tras siete allanamientos realizados en
Rosario y en Villa Gobernador Gálvez, todos encabezados por el juez de instrucción Juan Andrés
Donnola y el fiscal Eduardo Paz y en el participaron efectivos de la Agrupación Unidades Especiales
y de Orden Público de la Unidad Regional II.
En esos procedimientos fueron secuestrados elementos probatorios que
ubicarían a los imputados en una situación comprometida en los homicidios de Savini, en la
localidad de Zavalla; de Susana García de Giménez, de 75 años y afincada en Riobamba al 3000; y el
de Olga Osello, de 88 años, quien vivía en Viamonte al 1500.
Sospechas. Fuentes de la investigación aclararon que por el momento las
fuertes sospechas que se posan sobre los hermanos, Martín, Federico y Cristian S., de 33, 25 y 22
años respectivamente, se centraban en esos episodios, pero no descartaban que también pudieran
tener vinculación con la saga de crímenes ocurridos en el mismo barrio. También consignaron que
ninguno de los tres muchachos tenía antecedentes penales y dejaron trascender que existen escuchas
telefónicas ordenadas por la Justicia en las que aparecen involucrados los tres.
En base a esa información y a testimonios que figuran en el expediente,
el juez Donnola ordenó una secuencia de allanamientos que tuvieron como punto de partida la
tradicional verdulería “Roberto”, ubicada en la esquina de Francia y Riobamba. El
propietario de ese negocio, Roberto S., posee también un autoservicio situado en el pasaje Coffin y
Francia, a unos 150 metros de la verdulería. Los dos negocios son manejados por el propio Roberto y
sus cuatro hijos varones.
El utilitario. Uno de los lugares inspeccionados ayer a la mañana fue el domicilio
de Martín S., en Eva Perón 1810 de Villa Gobernador Gálvez. Allí la policía lo sorprendió cuando
intentaba guardar unos bultos dentro de un vehículo utilitario Mercedes Benz. En poder de Martín se
encontraron un piano electrónico, un acordeón y un equipo de música que pertenecían a José Savini,
el hombre que fue asesinado en Zavalla.
La requisa continuó dentro de la vivienda y, según las fuentes, allí se
encontró una zapatilla cuya suela es igual a una de las huellas de pisadas que quedaron impresas en
el interior de la casa de Dorrego al 2300, donde vivía la víctima.
Otro indicio fuerte de la presunta conexión con la muerte del hombre es
justamente el rodado Mercedes Benz, que presenta el deterioro propio de un choque en uno de sus
laterales. Un rodado de esas características y con el mismo daño fue mencionado, y figura en las
actuaciones, por un testigo de Zavalla que lo vio estacionado frente a la casa de Savini la tarde
en que lo mataron.
Con relación al crimen de Savini, los pesquisas establecieron que no
sería ajena al brutal hecho una chica identificada como Natalia L., de 28 años, empleada de la
verdulería “Roberto”. Algunas fuentes también la vinculaban sentimentalmente con uno de
los hermanos presos, pero eso no pudo ser confirmado. Lo cierto es que la chica aparece conectada
con la víctima porque vivió en Zavalla con su familia. Incluso, dijeron los voceros, en la
actualidad sus familiares siguen radicados allí.
El lazo. Asimismo trascendió que una hermana de Natalia, Olga, habría
cuidado a mediados de diciembre a un hermano mayor de Savini durante el tiempo que estuvo internado
en un sanatorio de Rosario. “José iba a visitar a su hermano casi todos los días y allí la
conoció a Natalia. Creemos que en esas circunstancias pudo surgir una relación que lo colocó a José
en la mira”, comentó una fuente de Zavalla.
Otro elemento indicioso que se incorporó a la causa y que fue incautado
ayer tiene que ver con unos comprobantes hallados en el vehículo de Martín relacionados a la
obtención de un crédito o una compra de electrodomésticos por parte de Natalia en un negocio de esa
pequeña localidad.
Entre los elementos incautados en por los investigadores en poder de los
hermanos S. también figuran potes de cremas y perfumes, algunos importados de Estados Unidos y
traídos a la Argentina por un hijo de Susana García de Giménez, la docente jubilada quien vivía a
50 metros de la verdulería de los hermanos y que fue asesinada el 27 de mayo pasado en su casa de
Riobamba al 3000.
También aparecieron entre los objetos secuestrados dos relojes, uno de
ellos antiguo, casi una reliquia familiar que figuraba entre lo robado en la casa de Viamonte 1520
donde mataron esta semana a la jubilada Olga Osello.
Las fuentes remarcaron en más de una oportunidad que los tres
sospechosos no tenían antecedentes penales. “Uno de ellos sólo tuvo una causa por un
accidente de tránsito hace ocho años”, agregó un detective.
“Se trabajó desde la base de que los homicidios de barrio Parque
ocurrieron uno muy cerca del otro. Las víctimas fueron personas mayores, que vivían solas y que
tenían buen pasar económico. No había signos de violencia en las aberturas. Entonces nos
concentramos en buscar alguien que pudiera ser del barrio y que se pudiera ganar la confianza de
personas que, por lo que decían los vecinos, eran desconfiadas”, comentó anoche un vocero de
la pesquisa. Pero a todo eso, según las fuentes, se incorporaron escuchas y rastreos telefónicos,
donde quedaron expuestos diálogos que terminaron de enfocar la búsqueda.